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RITMOS CIRCADIANOS 

Dr. Carlos Aníbal Ruffini
 
Ya en 1934, Forsgren postuló que existen ciclos diurno-nocturno en la composición química de la sangre, en la actividad del hígado, riñones y glándulas endocrinas.
Strughold  en 1952,  expuso  que la temperatura corporal generalmente llega a un máximo en la parte final de la tarde,  y  a un mínimo al comienzo de la mañana.
Kleitman comprobó en 1963, que la respiración se retarda por la noche y la presión de CO2 aumenta.
Muchos hallazgos como los mencionados, se fueron sumando para llegar a la conclusión  de que las funciones orgánicas  tienen íntima relación con el momento temporal del día.  
En septiembre de 1997; se identificó en los roedores el primer gen involucrado en el reloj biológico de los mamíferos.  Gen que fue bautizado con el nombre de "Clock" en homenaje a dicho reloj.
El gen Clock (de sus siglas en inglés "Circadian Locomotor Output Cycles Kaput") codifica una proteína implicada en la regulación de los ritmos circadianos y fue identificado por el grupo de Joseph Takahashi en 1997. ​​​
La proteína CLOCK parece afectar tanto la persistencia como la duración de los ciclos circadianos.  

CLOCK es un factor de transcripción con un motivo hélice-bucle-hélice capaz de dimerizar in vivo con la proteína BMAL-1 y así transactivar la expresión de los genes Period y Timeless en Drosophila mediante su unión a las secuencias E-box de sus promotores.
El complejo BMAL1- CLOCK también regula los genes del criptocromo (como Cry1 y Cry2) y los genes Period (como Per1, Per2 y Per3) en mamíferos. Este BMAL1-CLOCK es a su vez regulado por la expresión de los genes Per y Cry. 
Se ha descrito un polimorfismo en el gen Clock (rs6832769) que podría estar relacionado con el rasgo de la personalidad que permite ser agradable y complaciente.


Los Ritmos Circadianos,  son ciclos vitales caracterizados por su periodicidad, y repetición cíclica. Estimula glándulas endocrinas y exocrinas determinan cambios fisiológicos,  e  influyen en la conducta y respuesta del individuo frente a estímulos externos. 
Todas las glándulas de secreción interna interactúan entre sí, manteniendo un equilibrio homeostático; y en condiciones experimentales constantes,  los ritmos circadianos  no tienen periodos exactos de 24 horas (Marler y Hamilton, 1966).  
Tienen íntima relación con la exposición a la luz, existiendo un ciclo diurno-nocturno.  El estudio de estas relaciones cíclicas y su impacto en la salud, dio lugar a una nueva ciencia, la "Cronobiología".
La cronobiología es la disciplina de la biología que estudia los fenómenos periódicos (cíclicos), o ritmos biológicos, en los seres vivos. ​
La cronobiología estudia los ritmos biológicos en todos sus niveles de organización temporal de los seres vivos, sus alteraciones y los mecanismos implicados en su regulación.  El eje neuroendocrino normalmente funciona con la precisión de un reloj y la organización de una orquesta;  y  la glándula pineal es su director.  
La epífisis sería la única glándula que recibe impulsos desde los fotorreceptores de la retina, y que le permite mantener su ritmo de secreción dependiendo de la cantidad de luz que hay en el exterior. Esta actividad rítmica y cíclica,  estimula o inhibe al resto del sistema endocrino.  
Si bien este reloj biológico se rige por los periodos de exposición a la luz, no tiene que ver específicamente con la percepción de la misma.  
Esto queda demostrado en tanto que  en las personas no videntes no se desactiva totalmente el reloj biológico;  pero si,  sufren sensiblesalteraciones del ciclo circadiano.  
La información temporal básica nos llega a través de los ojos, pero curiosamente no tiene nada que ver con la visión consciente. Varios estudios realizados en el Centro de Cronobiología de la Universidad de Virginia (E.E.U.U.), demuestran  que algunos ratones completamente ciegos son también capaces de regular sus ciclos de luz y oscuridad.

Las funciones biológicas responden a este reloj interno,  y presentan periodos de mayor actividad denominados "acrofases",  que se corresponden con el aumento de secreción de determinadas hormonas.  
El reloj biológico interno no es tan exacto,  pero tiene una periodicidad de 25 horas;  y es uno de los responsables de que nuestra especiehaya sabido adaptarse a la rotación de la Tierra.  Durante el sueño normal, ocurren cambios significativos  en la secreción hormonal.
La secreción de hormona de crecimiento (HC) o Somatotrofina,  presenta una importante elevación durante las primeras dos horas de sueño nocturno, asociada al sueño de ondas lentas.   
Durante el periodo de máximo crecimiento en la adolescencia,  esta descarga nocturna de HC llega a ser hasta del 60% del total excretado en 24 horas.  
Otras hormonas como: la prolactina, la adrenocorticotrofina (ACTH), y la hormona estimulante de la tiroides o tirotrofinaa (TSH);  se secretan en mayores cantidades durante las últimas etapas del sueño nocturno. 
Y el incremento de la ACTH durante este lapso,  causa la variación diurna de la función hipófisis-suprarrenal; haciendo que sea durante la mañana la mayor secreción de las hormonas de la corteza suprarrenal: glucocorticoides (cortisol, hidrocortisona), mineralocorticoides (aldosterona), y andrógenos (testosterona, etc.).  El inicio de la pubertad, se asocia a un incremento nocturno significativo en los niveles séricos de hormona luteinizante (LH). 
Los niveles sanguíneos de la hormona antidiurética (ADH) fluctúan, exhibiendo  sus concentraciones máximas  durante  las últimas horas de la noche y las primeras horas de la mañana;  y sus concentraciones mínimas durante el periodo vespertino temprano. 
Las catecolaminas (dopamina, noradrenalina, y adrenalina), secretadas por la médula suprarrenal, células cromafines (distribuidas en diferentes partes del organismo), y las terminaciones nerviosas simpáticas; en realidad son hormonas y neurotransmisores.
Son verdaderos preparadores del organismo para hacer frente a una situación de urgencia o de alarma. 
Tienen acción sobre la actividad cardiaca (inotrópico y cronotrópico),  vasos sanguíneos (vasoconstricción) elevando la presión arterial, aumentan el consumo de oxígeno,  y aumentan la velocidad y profundidad de la respiración; entre muchos otros efectos.  
Los niveles tisulares de catecolaminas  son relativamente constantes, pero la actividad glucocorticoide ejerce un potente efecto estimulador, y fundamentalmente son liberadas ante situaciones de estrés.
Segun los biólogos,  nuestro organismo  está diseñado o adaptado para descansar durante la noche.  
Apenas caen las luces del día,  empieza a disminuir la secreción de todas las sustancias que nos mantienen alerta (cortisol, noradrenalina, adrenalina);  y en el amanecer los niveles de glóbulos blancos y anticuerpos son menores.


Normalmente por la noche tenemos menos poder de concentración y menor capacidad de desarrollar actividades complejas y tareas de cálculo mental; poseemos menos fuerza muscular, coordinación y reflejos motores.  
También se manifiestan cambios a nivel de los signos vitales.  
Entre las 18 y las 20 horas, la temperatura corporal comienza a disminuir;  y alcanza su mínimo a las 5 horas A.M.  
También la tensión arterial, el ritmo cardiaco, y la capacidad vital pulmonar; empiezan a disminuir por la noche. 
Pese a que las costumbres sociales promueven la actividad sexual nocturna; la libido masculina decae por los bajos niveles de testosterona; siendo la mañana el momento más propicio.  
Todo esto tiene repercusión  en la producción o agravamiento de ciertas enfermedades. 
Las dislipemias aumentan con el anochecer; del mismo modo se agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias siendo más frecuentes las crisis de insuficiencia cardiaca  y de asma bronquial. 
El infarto agudo de miocardio es menos probable en las primeras horas de la noche, pero es mucho más factible tras el amanecer. 
También por la noche aumenta la secreción gástrica (independientemente de lo ingerido y de las horas de ayuno),  haciendo mayor la incidencia sintomática de gastritis y úlceras pépticas.  
En el atardecer o durante la noche,  son más frecuentes los episodios de impotencia sexual. 
Los ataques epilépticos pueden ser precedidos de alucinaciones visuales (paradójicamente denominados "aura"),  y ocurren más frecuentemente por la noche. 

FORMAS EN QUE EL HOMBRE ALTERA EL RELOJ BIOLÓGICO   

Ya desde el descubrimiento del fuego,  el hombre primitivo quiso luchar contra la oscuridad. El advenimiento de la luz eléctrica o artificial,  ha provocado que el hombre prolongue su actividad  y reste horas al sueño.  
Las estadísticas demuestran  que especialmente en el mundo occidental cada vez se duerme menos, ya sea por motivos laborales como de divertimento. 
Cada vez  se extiende más la modalidad de servicios nocturnos y actividad  durante las 24 horas del día.   En esta sociedad de consumo; las horas  se hicieron elásticas,  y  no se respetan los tiempos de sus componentes.  
Los trastornos del ciclo sueño-vigilia,  aparecen  cuando no se puede mantener el ritmo circadiano normal de 24 horas.
El afectado nota incapacidad para sincronizar su ciclo con las necesidades sociales y concilian el sueño, de forma que se retrasa constantemente nuestro reloj biológico.  Esto, sumado a un tiempo normal de sueño total;  produce un atraso en el despertar matutino.  
Con frecuencia,  la conciliación del sueño también se retrasa progresivamente hasta el punto que se duerme de dia, y se permanece despierto por las noches. Esto trae aparejado periodos de hipersomnia e insomnio.  
Ahora bien;  en lo que respecta al insomnio, no se trata meramente de una reducción del término medio destinado al sueño en cada periodo nictemeral.   Según Hauri,  implica esencialmente "una incapacidad crónica para lograr la cantidad de sueño necesaria para mantener un rendimiento cotidiano eficiente",  y esa cantidad tiene una amplia variación interindividual.  
Implica también falta de bienestar posterior y otra serie de perturbaciones de la salud física y mental.  
Estas circunstancias se ven más frecuentemente en personas que tienen trabajos con turnos rotativos, médicos de guardia, enfermeras, choferes de larga distancia, etc.. 
La revista "The Lancet", realizó una revisión de estudios recopilados durante cuarenta años sobre el descenso de la eficacia en horarios nocturnos.   En base a controles electroencefalográficos, electromiográficos, y prospecciones de la actividad ocular;  queda demostrado  que hay un importante aumento  de la fatiga de operarios nocturnos  en comparación con los de horario diurno.  
Por la noche existe una marcada reducción del estado de alerta; y esto conlleva a: menor concentración, retraso en contestar llamadas (operadores de radio, telefonistas, etc.),  errores  en la transcripción de datos, y que sean más frecuentes los accidentes.  
En aquellos que tengan turnos rotativos;  se agregan  disturbios gastrointestinales, trastornos del ritmo evacuatorio,  alteran las relaciones familiares (afectivas) y sociales. 
Otro fenómeno particular ocurre con los cambios que no solo transloca el ciclo sueño-vigilia,  sino que  se agregan  cambios ambientales como los inducidos por viajes (Jet Lag); por ejemplo en el caso de: azafatas, pilotos de vuelos internacionales, viajantes, etc.. 
El ritmo circadiano siempre busca el equilibrio, y trata de sincronizar su reloj; pero esto puede llevarle varios días.  
Una vez estabilizados los cambios producidos,  el reloj biológico reorganiza sus tareas y restablece el orden fisiológico.  
Esto se logra,en la medida que los desórdenes no sean repetitivos.  
Una forma mucho más placentera de alterar el reloj biológico, son las salidas nocturnas, o "el culto a la noche". 
Hace unas décadas, en "Fiebre del sábado por la noche" el cine expuso las vivencias de la hoy denominada cultura light.  
En el reino animal,  existen muchos ejemplos de especies  con hábitos nocturnos  (tejones,  topos, armadillos,  lechuzas, búhos, murciélagos, algunos roedores, y primates como los lemures, etc.). 
En general estos animales suelen ser más pequeños, de comportamiento más primitivo y son producto de cambios generacionales adaptativos; generados por la selección natural y la evolución.
El hombre participa de los lentos mecanismos evolutivos, pero gracias a su intelecto se adaptó a diferentes climas, exigencias y situaciones.
En estudios realizados en el Instituto Max Plank, determinaron que existe un sector de la población que son más aptos para trabajar en horarios nocturnos y disfrutar a pleno de la noche.
Este grupo, tiene un comportamiento fisiológico y psicológico adaptado a este hábito; se manifiesta desde la infancia (puede detectarse a los 6 años de edad), y tiene relación con las costumbres maternas. 
Sin embargo no se puede hablar de factores hereditarios porque un individuo de hábitos nocturnos, es capaz de cambiar a una vida diurna; y viceversa.

Dr. Carlos Aníbal Ruffini