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Latidos Renovados









Aurora Victoria Farrera







Prólogo
Aurora Smith nunca imaginó que veinte años de matrimonio terminarían en una traición tan devastadora. La infidelidad de Jonathan fue un golpe que la dejó sin aliento, obligándola a replantearse toda su vida. Decidida a encontrar paz, Aurora dejó atrás la bulliciosa ciudad y regresó a su tranquilo pueblo natal, buscando refugio en los recuerdos de su infancia.
En este nuevo capítulo, la vida le presentó a Julián, un hombre joven y lleno de energía que, con su sonrisa y su espíritu libre, comenzó a derribar las barreras que Aurora había construido alrededor de su corazón. Sin embargo, el miedo y las dudas la perseguían, recordándole constantemente el dolor del pasado.
A medida que Julián se adentraba en su vida, Aurora se encontraba cuestionando todo lo que creía saber sobre el amor y la felicidad. ¿Podría realmente dejar atrás las cicatrices de su pasado y abrirse a una nueva oportunidad de ser feliz? La respuesta a esta pregunta la llevaría a un viaje de autodescubrimiento, donde el amor y la esperanza se entrelazarían en formas que nunca había imaginado.




CAPITULO I La traición

Aurora Smith, una mujer de 44 años, hermosa, de una estatura de 1.70, una tez blanca, ojos verdes, y dedicada a su matrimonio, lleva 20 años, casada con Jonathan Smith, un hombre guapo de 45 años, de una estatura 1.80, moreno, ojo ámbar, muy atractivo, empresario dueño de una constructora.
Aurora, nacida en un pequeño pueblo rural de Bellingham, Washington, creció en una familia humilde. A pesar de sus raíces modestas, su infancia fue feliz. Sin embargo, su pasión por la cocina la llevó a mudarse a la ciudad para perseguir su sueño de convertirse en chef. Tras graduarse de un prestigioso instituto culinario, comenzó a trabajar en un restaurante importante de la ciudad. Fue allí donde su camino se cruzó con el apuesto Jonathan Smith, quien quedó cautivado por su talento culinario y su belleza.
Cuando sus miradas se cruzaron, el tiempo se detuvo. Jonathan, con palabras entrecortadas, le agradeció por la comida exquisita. En ese instante, nació una conexión profunda. No tardaron en enamorarse perdidamente.
Se casaron en los meses siguientes. Los años pasaron, y aunque el amor inicial se mantuvo, la ausencia de hijos comenzó a crear una brecha entre ellos. Jonathan viajaba constantemente por sus proyectos, y Aurora se sumía en la soledad.
Han pasado 20 años y Aurora está preocupada por su matrimonio. Jonathan ha cambiado mucho, se ha vuelto más frío y arrogante, su empresa ha crecido mucho, y Aurora se propone hacer todo lo posible para recuperar la pasión inicial de su matrimonio.
Decide darle una sorpresa a su esposo, preparándole su comida favorita y dirigiéndose a su oficina. Llega al imponente edificio de la constructora de Jonathan y sube en el ascensor. Al llegar al piso, le parece extraño que ahora en el área solo quede un escritorio al lado de la oficina de su esposo. (Qué extraño, aquí había varios cubículos y más personas trabajando y ahora está vacío, pensó Aurora.) (Qué extraño, Jonathan nunca le comentó de este cambio). Ve el escritorio vacío de la secretaria y decide entrar, pero lo que ve la paraliza: Jonathan teniendo relaciones sexuales con su joven secretaria.
Aurora, atónita y con el corazón roto, observa a Jonathan y a Estefanía, su joven secretaria, teniendo relaciones sexuales… La ira y la confusión la invaden.
Aurora: Jonathan…
Jonathan (balbuceando, tratando de justificarse): Aurora, yo… puedo explicarlo…
Aurora (interrumpiendo con voz temblorosa y llena de dolor): ¡No tienes que decir nada! Lo he visto todo.
Estefanía (con una mirada desafiante y un tono arrogante): ¡Ya era hora de que se enterara! Estamos enamorados y espero un hijo suyo, Jonathan. ¡Tienes que darle el divorcio!
Aurora (sintiendo que el mundo se derrumba a su alrededor): ¡No puedo creerlo! ¿Con otra mujer? ¿Y un hijo?
Aurora no puede soportar la escena más tiempo. Sale corriendo de la oficina, sintiendo que se ahoga en un mar de lágrimas y emociones.
Jonathan (tratando de detenerla): ¡Aurora, espera! ¡No te vayas así!
Estefanía lo detiene con firmeza.
Estefanía: Déjala ir, Jonathan. Ya no hay nada que puedas hacer.
Jonathan, derrotado y avergonzado, observa cómo Aurora se aleja.
Aurora corre sin rumbo fijo por las calles de la ciudad, buscando el refugio del dolor que la consume. Las lágrimas brotan sin cesar de sus ojos, mientras su mente se repite una y otra vez las palabras de Estefanía. De repente, se detiene en un parque y se sienta en un banco, completamente devastada.
Aurora (para sí misma, con la voz entrecortada): ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Después de 20 años juntos? Los recuerdos de su matrimonio feliz y de los sueños que compartieron inundan su mente.
Aurora (con un profundo dolor): No puedo creer que todo haya terminado. Se siente sola, traicionada y confundida. El futuro se presenta incierto y aterrador.
Aurora llega a su casa, aún conmocionada por lo que ha vivido. Las lágrimas han dejado marcas en su rostro y la tristeza se refleja en sus ojos. Entra en la casa. Su mente está en un torbellino de emociones. Se siente traicionada, humillada y con un dolor profundo en el corazón. No sabe qué hacer con su vida ni cómo afrontar el futuro.
Se dirige a su habitación y se encierra. Comienza a recoger sus cosas, metiendo ropa en una maleta con movimientos bruscos y lágrimas silenciosas. Ve algunas fotos familiares, recuerdos de un pasado feliz que ahora parece una ilusión.
En un cajón, encuentra su anillo de bodas. Lo mira con tristeza y lo deja caer sobre la cama. Siente que no puede seguir viviendo en esa casa, llena de recuerdos dolorosos. Toma la decisión de irse, de iniciar una nueva vida lejos de Jonathan y del dolor que le ha causado. Aurora, con la maleta en la mano, se despide de la casa que ha sido su hogar durante 20 años. Mira por última vez la habitación que compartió con Jonathan y los muebles que decoraron su vida juntos.
Siente una mezcla de tristeza y nostalgia, pero también una determinación inquebrantable. Sabe que esta es la decisión correcta, que necesita alejarse de ese lugar y empezar de nuevo. Sale de la casa en silencio, sin mirar atrás. Está segura del lugar donde puede reconstruir su vida: su pueblo.
Sus padres murieron hace 5 años, su madre primero y su padre un año después. Cuando ella nació, eran mayores y al morir le dejaron la granja. No es muy grande, pero ella la cerró. Un vecino le da un vistazo de vez en cuando.
Aurora, herida por la traición de Jonathan, abandona su hogar y su antigua vida. Se dirige a su pueblo natal de Bellingham, Washington. La imagen del lugar la invade con una mezcla de emociones: nostalgia, tristeza y una pizca de esperanza.
Recuerda con cariño sus primeros años, que pasaron rodeada de naturaleza y la calidez de la gente del pueblo. Sin embargo, también es consciente de que la casa de sus padres estará vacía. Hace años que ellos fallecieron y Aurora no ha tenido la oportunidad de regresar desde entonces. A pesar de la soledad que la espera, Aurora siente una profunda necesidad de volver a sus raíces, de reencontrarse con su pasado y buscar un refugio en la sencillez de la vida en el pueblo.
Llega a la casa familiar y la observa con detenimiento. La fachada está un poco descuidada, pero aún conserva el encanto de antaño. Abre la puerta con una llave que guarda como un tesoro y entra en la casa. Un aroma a recuerdos la invade. Muebles antiguos, fotografías familiares y objetos que pertenecieron a sus padres la rodean. Se siente abrumada por la nostalgia y las lágrimas brotan de sus ojos.
Se sienta en el sofá favorito de su padre y comienza a recordar momentos felices de su infancia. A pesar de la tristeza, Aurora siente una sensación de paz y tranquilidad que no ha experimentado en mucho tiempo. Sabe que este es el lugar donde puede empezar a sanar sus heridas y reconstruir su vida.
Autor:
Este capítulo marca un punto de inflexión en la vida de Aurora. Su matrimonio ha sido destruido por la infidelidad de Jonathan y la noticia de su embarazo con Estefanía la ha sumido en un profundo dolor y desolación.
¿Cómo podrá Aurora afrontar esta nueva realidad? ¿Encontrará la fuerza para seguir adelante y reconstruir su vida?

CAPÍTULO II El encuentro

Aurora observa la casa con detenimiento. Cada rincón, cada mueble, cada objeto le trae un recuerdo vívido de su infancia y de sus padres.
Siente una mezcla de nostalgia y tristeza.
La casa parece estar congelada en el tiempo. Es como si sus padres aún estuvieran allí, presentes en cada detalle. Aurora decide empezar por arreglar su habitación. Es el lugar donde más tiempo pasaba cuando era niña y donde se siente más conectada con sus recuerdos. Comienza a sacar la ropa vieja, los muebles que ya no usa y los objetos que ya no le traen alegría.
Cada cosa que desecha la hace sentir un poco más libre del pasado. Al final del día, la habitación de Aurora está limpia y ordenada. Se siente más tranquila y en paz.
Sabe que este es el primer paso para construir un nuevo hogar en la casa de sus padres. Aurora, después de su relajante baño, se asusta al escuchar un ruido en la planta baja. Con el corazón palpitando, se coloca un albornoz y baja las escaleras cautelosamente.
En la mano lleva un objeto que encontró en la habitación, listo para defenderse de un posible intruso. Al llegar al final de la escalera, ve a un hombre alto de espaldas. El susto la hace reaccionar instintivamente y lo golpea en la cabeza. El hombre cae aturdido.
Intruso (sobresaltándose): ¡¿Qué te pasa?! ¡Eres una loca!
Aurora (temblorosa): ¡Si te atreves a hacerme algo, te va a ir mal!
Intruso (soba su cabeza adolorida): ¡¿Cómo me golpeas así?! ¡ ¡Pudiste matarme!
Aurora (con firmeza): ¡Eso es por meterte en casas ajenas a ver qué robas!
Intruso (confuso): ¡No entré a robar! Tengo la llave. Mi abuelo cuida esta casa, y yo vengo a veces. Se detiene un momento y la mira fijamente. ¡¿Eres Aurora?!
Aurora (extrañada): Sí, ¿quién eres tú?
Intruso: ¡Soy Julián, el nieto de William! ¿No me recuerdas?
Aurora (intentando recordar): Julián, no lo recuerdo.
Pero después de un segundo, lo reconoce.
Aurora: ¡¿Tú eres el niño Julián?!
Julián (con una sonrisa): Bueno, no tan niño. Tengo 30 años.
Aurora (avergonzada): Disculpa. Quería pasar por donde tu abuelo; pensaba ir mañana.
Julián (sorprendido): ¿Vienes de visita?
Aurora:No vengo a quedarme.
Julián se levanta con la ayuda de Aurora, aun sobándose la cabeza. Aurora se asombra con su tamaño y atractivo.
Aurora (pensando en voz alta): ¡Este niño si creció!
Julián (escuchándola): ¡Aurora! No soy un niño, soy un hombre.
Aurora (sonrojada):En comparación con mi edad, te veo como un joven.
Julián (bromeando): ¡Hablas como si tuvieras 80 años!
Ambos se ríen, rompiendo la tensión del momento.
Aurora: A veces me siento de esa edad.
Julián: Yo te veo igual de hermosa.
Aurora: Gracias, Julián. Mañana pasaré hablar con tu abuelo.
Julián: Podemos salir a comer algún día.
Aurora: Julián no es el mejor momento, y vine aquí para meditar y estar sola.
Julián: ok nos vemos después. Y salió dejando la llave en la mesa de la entrada.
Aurora (para sí misma):Menos mal que no insisto. No estoy lista para salir con nadie en este momento. Y mucho menos con él.
 El corazón de Jonathan latía con fuerza en su pecho mientras entraba a su casa. La imagen de Aurora, su esposa, mirándolo con desilusión en sus ojos, lo atormentaba sin cesar. La infidelidad con su secretaria había sido una locura, una debilidad y una curiosidad por lo novedoso, nada justifica, fue un acto vergonzoso, y ahora las consecuencias lo golpeaban con toda su crudeza. La había dejado embarazada, solo ha estado pocas veces con ella.
Al entrar, la casa estaba en un silencio sepulcral. Llamó a Aurora, pero no hubo respuesta. Recorrió cada habitación, cada rincón, con la esperanza de encontrarla, pero ella no estaba por ningún lado.
La ropa de Aurora, habitualmente ordenada en el armario, había desaparecido. Un escalofrío recorrió la espalda de Jonathan. La magnitud de la situación lo golpeó como un puñetazo en el estómago. Aurora se había ido. Intentó llamarla a su celular, pero el teléfono solo emitía un tono monótono.
Jonathan se encontraba en una encrucijada. Su vida había dado un vuelco inesperado en un abrir y cerrar de ojos. Su matrimonio con Aurora, alguna vez vibrante y lleno de amor, se había sumido en la monotonía, la rutina y la falta de pasión. La chispa que alguna vez los unió parecía haberse apagado, dejando tras de sí un vacío que crecía día a día.
En medio de esta desolación emocional, una nueva figura apareció en su camino: Estefanía. Una joven belleza era cautivadora, su personalidad magnética y su conexión con Jonathan instantánea. Un torbellino de emociones lo invadió, despertando en él sentimientos que creía olvidados. La posibilidad de un nuevo amor, de una nueva familia, de un hijo que nunca pudo tener con Aurora, lo tentaba irresistiblemente.
Sin embargo, la culpa y el remordimiento lo atormentaban. No podía negar el amor que aún sentía por Aurora, un amor que había acompañado la mayor parte de su vida. La idea de lastimarla, de romper su matrimonio y de causar dolor a sus seres queridos lo llenaba de angustia.
Las noches se convertían en eternas batallas internas. Jonathan debatía consigo mismo, tratando de encontrar una salida a este laberinto de emociones. ¿Debía aferrarse a un matrimonio que parecía estar en sus últimas etapas, por un sentido de obligación y lealtad? ¿O debía arriesgarlo todo por una nueva oportunidad, por la posibilidad de una felicidad que creía perdida?
Las preguntas lo perseguían sin cesar. No había respuestas fáciles, solo decisiones difíciles que marcarían el rumbo de su futuro. Jonathan se encontraba en un punto crítico de su vida, obligado a enfrentar sus demonios internos y tomar una decisión que determinaría no solo su propio destino, sino también el de las personas que más amaba.
Jonathan toma una decisión, se divorcia de Aurora y se casará con la madre de su hijo, y por fin formar la familia que tanto soñó.
Aurora lleva una semana en su nuevo hogar y no ha sido fácil. Ha llorado mucho recordando su matrimonio feliz y sus sueños. Sin embargo, decide seguir adelante con su vida, aunque solo pensar que Jonathan ya tiene otra persona que están esperando un hijo le duele el corazón. Decide tratar de no pensar en ello, enciende el teléfono, solo ha recibido una llamada de Jonathan el día que lo descubrió con Estefanía, y después de eso no ha recibido ni un mensaje. Se le escapan algunas lágrimas.
Se dijo a sí misma: 'Basta, Aurora, tienes que ser fuerte'. Él comenzó su nueva vida, ahora te toca a ti comenzar la tuya, aunque no sea fácil.
Decidió ir a la granja vecina para buscar al Señor Williams, quien siempre se encargó de cuidar la casa de su padre. Quiero pedirle asesoramiento para arreglar la granja y ponerla en funcionamiento. El Sr. Williams fue amigo de sus padres desde que eran niños.
Se dirige a la granja en su carro. Llega, se estaciona. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve en ese lugar. Toca la puerta de la casa y le abre una señora mayor.
Aurora: Buenos días, busco al Sr. Williams.
Laura (La reconoce, es la niña Aurora): Mi niña Aurora, ¿cómo estás? Soy Laura, ¿me recuerdas?
Aurora: Claro, Laura. Se abrazan.
Laura: Estás preciosa, pareces una joven.
Aurora: No exageres. ¿Y el Sr. Williams?
Laura: Ay, mi niña. Él está en un hogar de cuidado para ancianos, tiene Alzheimer. Es triste, es como si no estuviera. No reconoce a nadie. El joven Julián no quería ingresarlo, pero necesita cuidados especiales y yo estoy muy vieja. Mi niño, Julián, solo lo tiene a él. ¿Te acuerdas cuando llegó Julián después de que sus padres murieron? Era tan solo un bebé.
Aurora: Claro que lo recuerdo, yo era una adolescente.
Laura: Él ahora se ha dedicado a la granja y le va excelente. También ha cuidado la granja de tus padres.
Aurora: No lo sabía.
Laura: Tardaste en venir, mi niña.
Aurora: Entre el trabajo y el matrimonio, no tuve tiempo para venir. (Pensó Aurora mi vida giraba alrededor de la vida de Jonathan, me anulé como persona y hasta ahora lo veo).
Laura: Y tu esposo vendrá de visita.
AuroraPor ahora te diré que me quedaré un tiempo. Puedo hablar con Julián.
Laura: Claro, él está en el establo, te llevaré.
Aurora: No te preocupes, conozco el camino.
Aurora: camina hacia el establo cada paso le trae recuerdos. Recuerda las reuniones. Las comidas que sus padres solían hacer con la familia del Sr. Williams.
Aurora se acerca al establo. La imagen que la recibe la deja sin aliento: Julián está bañando un caballo con una camisa abierta que deja al descubierto su torso musculoso y bronceado. Sus gotas de sudor brillan como diamantes bajo la luz, y sus ojos verdes, como esmeraldas.
Es un Adonis rural, esculpido en carne y hueso. Sus piernas largas y musculosas se mueven con una gracia felina mientras frota el caballo con la esponja, y sus brazos tensos revelan una fuerza contenida. Aurora no puede evitar mirarlo, fascinada por su belleza salvaje y masculina
Es perfecto, piensa.
Un sonrojo le sube por las mejillas cuando Julián la ve, y sus ojos verdes brillan con un calor que la hace sentir como si la estuviera desnudando con la mirada.
Aurora se siente hipnotizada por él, incapaz de apartar la vista. Es como si el mundo se hubiera detenido a su alrededor, y solo existieran él y ella en ese establo bañado.
Aurora (por fin pudo emitir una palabra): necesito hablar contigo.
Julián (muy naturalmente le responde):Dime, Aurora, ¿de qué quieres hablar?
Aurora le dice:'mejor hablamos después'.
Julián, podemos hablar, ya casi termino?
Aurora no tuvo más remedio que decirle: 'no te preocupes, ve a mi casa cuando puedas' (ella no podía concentrarse viendo el pecho de Julián).
Aurora sale casi corriendo del establo. No puede quitarse la imagen de Julián de la cabeza, que es un hombre que ella conoce desde que era un bebé. Que locura
 ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


CAPITULO III No…

Aurora conduce hacia su casa, con la mente perdida en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en Julián.
Aurora se encontraba en medio de una batalla interna. Por un lado, se sentía irremediablemente atraída por Julián, el joven que había conocido desde que él tan solo era un niño.
Sin embargo, por otro lado, la razón la atormentaba. La diferencia de edad era considerable, y Aurora no podía evitar preguntarse si era correcto sentir atracción por alguien tan joven. Lo había visto crecer y ahora lo veía como un hombre irresistible.
Los recuerdos de su infancia inundaban su mente: la imagen de Julián como un niño juguetón contrastaba fuertemente con la del hombre atractivo y seguro que la miraba con deseo.
El corazón de Aurora latía con fuerza en su pecho mientras cruzaba el umbral de su hogar. La imagen de Julián, el enigmático hombre. No se apartaba de su mente. Su presencia había despertado en ella una atracción inesperada e inexplicable, una llama ardiente que amenazaba con consumirla.
Aurora sabía que esta atracción era peligrosa. Su matrimonio había sido destrozado por la infidelidad de su esposo, y ella había buscado refugio en su pueblo, buscando reconstruir su vida y encontrar la paz interior. Sin embargo, la presencia de Julián la hacía cuestionar todo.
Se sentía vulnerable, expuesta a emociones que no comprendía del todo. La mirada penetrante de Julián, sus palabras llenas de misterio y la intensidad de su conexión la turbaban Temía que esta atracción la llevara por un camino de dolor y destrucción.
Con un nudo en la garganta y una determinación nacida del miedo, Aurora tomó una decisión. Mantendría a Julián lejos de su vida. Debía protegerse, debía sanar las heridas del pasado antes de permitirse sentir de nuevo y menos con un hombre que no era para ella, la decisión era la correcta. Su futuro dependía de ello, de recuperar el control de su vida y caminar hacia la luz de la esperanza. La atracción hacia Julián era solo una sombra pasajera, no podía eclipsar el deseo de una vida plena y feliz.
Aurora piensa cómo haré para poner en funcionamiento la granja y reparar la casa. Iré al pueblo a buscar a alguien que pueda ayudarme, porque a Julián no le puedo pedir ayuda. Tengo que mantener la distancia debido a lo que me hace sentir. No estoy para amoríos, quiero vivir sola sin tanto problema y Julián tiene un letrero imaginario que dice peligro.
Pasa la tarde leyendo en Internet todo sobre cómo llevar una granja. Se prepara un sándwich, ahora que está sola no tiene a quién preparar una comida muy elaborada. Por primera vez en muchos años, no debe estar pendiente de complacer a otra persona.
Tocan la puerta. Aurora se pregunta quién estará tocando la puerta.
Al abrirla, se encuentra a Julián parado allí (qué hombre tan varonil piensa Aurora). Ella no sabe qué decir, este hombre la descontrola, su manera de mirarla la paraliza. Por fin emite palabra.
Aurora: ¿Cómo estás, Julián? ¿Qué deseas?
Julián: ¿No recuerdas que me invitaste a venir?
Aurora: ¿Yo cuándo?
Julián: En el establo me fuiste a buscar para hablar y aquí estoy.
Aurora: No quiso ser descortés y tampoco quedar como una loca, así que lo invitó a pasar. Pasa Julián.
Julián entra y se detiene en el recibidor, se gira y se queda frente a frente con ella, quien se queda inmóvil. Julián la observa, le parece la mujer más bella del mundo, siempre le gustó desde que era niño, no puede creer que la tiene frente a él.
Julián no pudo contenerse y extendió una mano para acariciarle el rostro. Ella estaba nerviosa, pero no se apartó. Él se acercaba peligrosamente, ambos estaban hipnotizados, había una conexión magnética que ninguno de los dos podía controlar.
Aurora su mente se nublaba, sus pensamientos se desvanecían, y lo único que podía sentir era la intensidad de las emociones que la inundaban. La presencia de Julián, tan cercana y tan enigmática, despertaba en ella una fuerza arrolladora que la descontrolaba por completo.
Era como si su corazón quisiera escapar de su pecho, latir con libertad y expresar con vehemencia todo lo que sentía en ese instante. Ansiaba sentir el contacto de Julián, sentir la calidez de su piel, perderse en la intensidad de su mirada.
Y entonces, sin previo aviso, Julián la tomó por la cintura y la besó. Un beso ardiente, apasionado, lleno de anhelos y deseos reprimidos. Era la forma más pura y visceral de expresar lo que sus corazones sentían en ese momento, sin importar las consecuencias o las barreras que pudieran existir entre ellos.
En ese beso, el mundo se desvaneció. Solo existían ellos dos, unidos por una fuerza invisible que los atraía con una intensidad irresistible. Era como si sus almas se conectaran en un plano más profundo, más allá de las palabras o las acciones.
El beso se prolongó por un tiempo que pareció una eternidad, cargado de emociones y sentimientos que no podían ser expresados de otra manera. Cuando finalmente se separaron, sus respiraciones entrecortadas sus ojos brillaban con una intensidad que lo decía todo.
En ese instante, Aurora supo que había cruzado un punto de no retorno. Lo que sentía por Julián era demasiado poderosa, demasiado real, para ignorarla.
Aurora finalmente toma conciencia y se separa de Julián.
Aurora: ¿Qué hemos hecho? ¿Qué locura es esta?
Julián: No es una locura, Aurora. Desde que te volví a ver, mi corazón supo que eres la mujer de mi vida.
Aurora: ¿Qué dices? No me digas esas cosas.
Julián: No podemos negar lo que sentimos, ese beso expresó nuestros sentimientos.
Aurora: ¿De qué sentimientos hablas? Nos hemos visto solo un par de veces.
Julián: Te conozco desde siempre y me pareces la mujer más hermosa e inteligente que conozco. Además, cuando te vi de nuevo me enamoré al instante.
Aurora: Eso fue porque me idealizaste desde niño, es una fantasía que siempre has tenido.
Julián: Aurora, no me trates como a un niño. Ese niño ya no existe, soy un hombre de 30 años, no de 10 años. Soy un hombre que sabe lo que quiere, tuve que madurar antes de tiempo, crecí sin mis padres y me hice cargo de la granja. Te digo esto porque quiero que entiendas que no soy un hombre que no se toma las cosas en serio.
Aurora: En mi caso, acabo de separarme de mi esposo. Me fue infiel después de 20 años de matrimonio. Por ahora, quiero sanar. No estoy lista para lo que está pasando.
Julián: Aurora, podemos ir poco a poco, pero no puedes negar que lo que acaba de pasar entre nosotros fue intenso.
Aurora: Además, Julián, eres...
Julián: No creo que la diferencia de edad sea importante, eso no importa. Solo importa lo que sentimos.
Aurora: Claro que sí importa. Las personas nos van a señalar.
Julián: No vivas por los demás, vive por ti, por lo que te hace feliz a ti.
Aurora: se queda pensativa con lo que Julián le dice. Ella nunca hace lo que siente su corazón, solo hace lo que los demás quieren que ella haga, como cuando estaba con Jonathan solo se cumplen los deseos de su esposo, lo que ella siente no importa.
 
CAPITULO IV Casi Casi

Julián (se acerca a Aurora) ¿Qué sientes cuando estoy tan cerca? No me mientas, ¡estás temblando! No me digas que me ves como a un joven. Tu cuerpo sabe que soy un hombre.
Él la toma por la nuca y la vuelve a besar. Julián la rodea con su fuerte brazo por la cintura, atrayéndola con fuerza. Aurora está disfrutando de la sensación que le produce Julián con sus besos y caricias.
La pasión se desato entre Aurora y Julián. Sus cuerpos se movían al unísono, sus labios devorándose con una intensidad que hacía temblar la tierra bajo sus pies. Las manos de Julián recorrían el cuerpo de Aurora como olas embravecidas, explorando cada rincón de su piel con una avidez que la dejaba sin aliento.
Aurora se sentía como si estuviera flotando en una nube de deseo. Cada caricia, cada beso, la acercaba a un abismo de placer que nunca antes había conocido. Pero, en el fondo de su mente, una voz le susurraba que algo no estaba bien.
Un escalofrío de arrepentimiento recorrió su cuerpo. Se dio cuenta de que se estaba dejando llevar por el deseo, sin pensar en las consecuencias.
Con un esfuerzo titánico, se apartó de los besos de Julián. Lo miró a los ojos, sus propios ojos llenos de lágrimas.
"No puedo", murmuró.
Julián se quedó atónito. "¿Qué quieres decir?", preguntó con voz ronca.
"No estoy preparada", respondió Aurora. "No puedo hacer esto". "Estoy confundida" " No se cómo llegamos a esto tan rápido".
Julián la miró en silencio durante un largo rato. Luego, asintió con la cabeza.
"Lo entiendo", dijo finalmente. "No te presionaré".
Se abrazaron con fuerza, ambos sintiendo una mezcla de emociones. La pasión había dado paso a la tristeza y la frustración, pero también a un nuevo respeto mutuo.
En ese momento, Aurora supo que había tomado la decisión correcta. No quería entregarse a Julián estaba confundida, hasta no hace mucho tiempo estaba con Jonathan y aún era su esposa.
Se separaron del abrazo y se miraron a los ojos.
Julián: No te presionaré, Aurora. Sé que este no es el momento para comenzar una relación o sucumbir al deseo, necesitas sanar tus heridas. Pero quiero que sepas que estoy loco por ti, eres la mujer más hermosa y sensual que he conocido.
Aurora: Por favor, Julián. Eres un hombre atractivo y joven, cualquier mujer haría lo que fuera por estar contigo. ¿Te vas a fijar en mí, que soy una mujer adulta con tantas inseguridades? divorciada que la dejaron por otra mujer.
Julián Aurora que problema tiene con la diferencia de edad, no comprende que tu belleza y logros trascienden cualquier prejuicio. Tu ex esposo es un imbécil que no te supo valorar, esa mujer con su proceder revela su propia falta de escrúpulos al involucrarse con alguien casado. Tu valía no depende de su apreciación. Eres una mujer extraordinaria, y mereces respeto y admiración.
Aurora, con la voz entrecortada por la emoción, agradece a Julián su comprensión.
Aurora: "Gracias, Julián. No sabes cuánto significa para mí que me entiendas. Al lado de Jonathan me anulé por completo. Vivía para él, sin darme cuenta de que estaba perdiendo mi propia identidad. No quiero salir de una relación para entrar en otra sin haberme tomado un tiempo para mí misma. Necesito recuperar mi vida, descubrirme."
Julián la mira con ternura y comprensión."Te comprendo perfectamente, Aurora. No quiero ser un simple bálsamo para tu dolor. Lo que quiero es que te enamores de mí de verdad, que me conozcas como persona y que descubras por ti misma lo que siento por ti. Sé que no será fácil, pero estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario."
Aurora sonríe tímidamente.
Aurora: "Eres un hombre increíble, Julián. Pero no soy mujer para ti."
Julián se acerca a ella y le toma la mano.
Julián: Permíteme entrar.en tu corazón Aurora. Ambos se miran a los ojos, en una conexión profunda y silenciosa.
Aurora: Necesito tiempo para sanar mis heridas y no sé qué puede venir después de eso. Sería injusto que esperes algo incierto.
Julián: ¿Hablas de todo lo que querías hablar conmigo esta tarde? .
Aurora: Necesito que me asesores para poner en funcionamiento la granja.
Julián: Excelentes noticias, te ayudaré en lo que necesites.
Julián intentó abrazarla, pero Aurora levantó la mano con una condición: nada de demostraciones de afecto.
Julián con cara triste dice aceptó. pero se que te gustó Aurora lo que pasó hace rato, demuestra que sientes lo mismo que yo.
Aurora: Julián por favor.
Julián: está bien cuando comenzamos

CAPITULO V La Diferencia

Estefanía: Amor, ¿por qué no podemos vivir en la casa donde vivías con esa?
Jonathan: Respeta a Aurora, Estefanía. No podemos vivir en esa casa donde vivimos casi 20 años con Aurora, ya te compré este apartamento. No sé qué más quieres.
Estefanía no seas inmadura, Aurora y yo construimos todo lo que ahora tengo en el divorcio, seguro esa casa le quede a ella con la mitad de la empresa.
Estefanía: ¡No, eso sí que no! ¿Cómo se va a quedar con la casa y la mitad de nuestra empresa?
Jonathan: ¿Nuestra empresa dices tú? Esa constructora no tiene nada que ver contigo. Lo justo es que le toque su parte a Aurora, ella me apoyó desde que era estudiante de arquitectura.
Estefanía: Ahora ella es la mujer perfecta.
Jonathan: (Se queda pensativo, Aurora nunca le exigió nada, solo fue un apoyo incondicional. Se fue sin pedir nada y me atrevo a pensar que en el divorcio no querrá nada. Pero tengo que seguir con Estefanía por el bebé).
Estefanía: Te estoy hablando.
Jonathan: ¿Qué decías?
Estefanía: ¿Cómo podemos hacer para que no se quede con la casa?
Jonathan: Que te quede bien claro, Estefanía, esa casa no es asunto tuyo y la división de los bienes no te compete. En esos temas no puedes intervenir.
Estefanía: (finge llorar) ¿Cómo puede tratarme así esa mujer, ni siquiera te puedo dar hijos?
Jonathan: Ese tema no lo toques, Estefanía, o me conocerás.
Estefanía: (pensando tengo que embarazarme rápido de Jonathan).
Jonathan: En realidad, no pudimos saber a ciencia cierta quién de los dos era estéril, pero con tu embarazo confirmamos que el problema era de Aurora.
Estefanía: Claro (responde, pero le llega un pensamiento aterrador: ¿Y si Jonathan es estéril y no puedo quedar embarazada? Lo perderé todo).
Jonathan: Vamos a dedicarnos a crear nuestra vida desde cero, debemos lograr una estabilidad para nuestro bebé.
Estefanía: Insisto, este departamento es pequeño para tener un bebé.
Jonathan: Estefanía, tenemos que organizarnos. Ya no quiero comer comida de restaurante, no estoy acostumbrado a comer ese tipo de comida a diario. Además, debemos ocuparnos de la ropa y la limpieza.
Estefanía: Tienes que buscar a alguien que se encargue de todo, yo no cocino y mucho menos voy a limpiar.
Jonathan: Está bien, buscaré a una persona que se encargue.
Estefanía: Por eso te digo que necesitamos una casa más grande para el personal que se encargue de todo, y luego una niñera para el bebé.
Jonathan: Por ahora solo puedo mantener este departamento, porque se acerca mi divorcio, y debo ver cómo afecta mi patrimonio.
Estefanía: Jonathan, pensé que tu fortuna era grande.
Jonathan: Estefanía, parece que ese tema es prioridad para ti.
Estefanía: Amor, para nada, es que quiero que estemos cómodos.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
FLASHBACK
Jonathan regresa a casa después de un largo día de trabajo. Aurora lo recibe con la cena lista, una sonrisa cálida y palabras de aliento. Ella se preocupa por su bienestar, ordena su ropa, se asegura de que no le falte nada. Su amor es evidente en cada gesto.
FIN DEL FLASHBACK
De vuelta al presente, Jonathan suspira con nostalgia. Compara la atención y el cariño que recibía de Aurora con la indiferencia de Estefanía.
CAPITULO VI Quién importa
Aurora, decidida a no vivir en el pasado, se prepara para ir al pueblo. Se va a reunir con Julián en un pequeño restaurante para planear todo lo que debe hacer para poner a funcionar la granja.
Las noches anteriores han sido un torbellino de emociones que la azotan como una tormenta implacable. Rabia que le quema las entrañas, dolor punzante que le desgarra el alma. Un sinfín de preguntas sin respuesta la atormentan: ¿Por qué no intuí su infidelidad? ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Por qué sacrifiqué mis sueños y deseos para complacerlo? ¿En qué momento me convertí en una sombra de mí misma?
Son 20 años de su vida entregados en cuerpo y alma a un hombre que me traiciona.
Aurora se encuentra sumida en sus reflexiones, repasando cada detalle de la relación, cada palabra dicha, cada mirada cómplice. La imagen de su expareja con otra mujer la persigue como un fantasma, alimentando su dolor y su ira.
Siente un vacío inmenso en su interior, un vacío que antes llenaba la presencia de Jonathan. Ahora, solo queda el eco de su ausencia, un silencio ensordecedor que la enfrenta a la cruda realidad.
Aurora reflexiona cuando Julián le pregunta: ¿qué piensas tú? ¿Cómo te sientes con esta situación? Ella no sabe qué responder. Ha estado condicionada durante muchos años a hacer las cosas para complacer los deseos de otra persona. Ahora tiene que descubrir de nuevo qué es lo que ella quiere y cuáles son sus gustos.
Aurora (pensa) que es hora de emprender un viaje de autodescubrimiento. Un viaje en el que debe reconstruirse, redescubrir mis pasiones y reavivarlas buscando mi propia felicidad.
Sale de sus pensamientos y se dirige a su armario. Toda esta ropa de ciudad no es adecuada para el pueblo ni mucho menos para la granja. Decide ir a comprarse ropa.
Se sube a su auto y se dirige a las tiendas del pueblo, ante de encontrarse con Julián.
Lleva tres tiendas recorridas y nada le gusta (Aurora piensa una más si no desiste). Al entrar a la tienda observa que es muy bonita. Cuando de repente se escucha un grito: "¡Aurora!". Ella voltea y ve a su mejor amiga de su juventud, Emma. Corren a abrazarse.
Emma: "¡No lo puedo creer! Eres una aparición.
Aurora: "No, Emma, estoy aquí. Me alegra verte.
Emma: "Cuéntame todo. Necesito la actualización completa de tu vida. ¿Cómo está Jonathan?
Aurora: "Hay Emma, el cuento es largo".
Emma: "No me digas que ya no estás con Jonathan."
Aurora: "No, ya está con su nuevo amor esperando un bebé". (Se le salen unas lágrimas).
Emma: "Tranquila, amiga, ese idiota. A mí no me agradó desde el principio. Pero después me cuentas los detalles. Tenemos que ponernos al día. ¿A qué viniste a la tienda?
Aurora: "Quiero renovar mi guardarropa. El que traje no me sirve para acá.
Emma: "Excelente. Vamos a cambiar esa imagen de señora de ciudad.
Aurora: "Solo quiero unos jeans y unas botas que me faciliten el trabajo en la granja.
Emma: "Claro, pero con estilo.
Aurora: "¿Qué ha pasado con tu vida?"
Emma: "Sabes que desde la secundaria salía con Robert.
Aurora: "Sí, toda la secundaria estuvieron juntos. Pero dime, ¿qué pasó?
Emma: "Sí, vivimos como dos años juntos. Éramos felices, eso pensaba yo. Cuando un día llegó, me dijo que le había salido una beca en el extranjero para estudiar ingeniería. Me pidió que me fuera con él, pero no podía. Estaba embarazada. No quise truncar sus sueños y le dije que yo era de este pueblo y no podía acompañarlo. Él se puso muy mal, pero sin decirle que estaba embarazada, me dijo que él se iría.
Aurora: "¿Nunca volvió?"
Emma: "No."
Aurora: "¿No sabe de su hijo? ¿Y dónde está tu hijo o hija?
Emma: "No sabe de la existencia de su hijo. Y sus padres se fueron del pueblo al mismo tiempo que él. Max está en la universidad de Colorado estudiando ingeniería Química y Biológica. Ya tiene 18 años. Y yo aquí, trabajando para esta tienda.
Aurora: "Qué te puedo decir". Ven a mi casa a ponernos al día.
Emma: "¡Hay que emoción! Volviste. ¿Pero te vas a quedar?
Aurora: "Sí."
Emma: "Bueno, vamos a tener mucho tiempo para hablar. Vamos a buscar todo lo que necesitemos para cambiar esa imagen.
Al cabo de una hora…
Aurora: "Estoy cansada."
Emma: "Pero te ves divina, Aurora. Pareces de 30 años.
Aurora: "Hablando de 30 años, tengo algo que contarte. Pero por nada del mundo nadie debe de saberlo.
Emma: "Aurora, ¿con secretos? ¿Qué será?
Aurora: "Cometí una locura y antes que me digas nada, no sé qué me pasó. Se me bloquearon los sentidos. No sé si fue el despecho, lo herida y confundida que estaba."
Emma (con los ojos como platos, asombrada): "Amiga, ¿te acostaste con alguien después de lo que te pasó? No importa si te sentiste bien, es un poco de recuperar el orgullo o venganza."
Aurora: "No pude llegar a tanto, pero me descontrolé. No sé cómo saqué fuerza de voluntad para separarme de su cuerpo."
Emma: "Bueno, es normal porque no estás preparada. Y me imagino que por eso te viniste al pueblo, ¿huyendo de ese hombre?"
Aurora: "No, eso me pasó aquí."
Emma: "No puede ser, llegando... ¡Aurora! No te creo. ¿Quién es?"
Aurora: "Me da vergüenza."
Emma: "Aurora, habla o voy a morir aquí mismo."
Aurora: "Julián, el nieto del señor Williams."
Emma: "¡Julián!" (Tratando de recordar y de momento la cara le cambia) "No puede ser, Julián. Ese hombre es un bombón. ¡Qué envidia! A veces lo veo cargar mercancía... ¡uh, qué cuerpo!"
Aurora: "Sí, para qué negarlo, es espectacular. Pero no estoy para relaciones en este momento, y mucho menos con Julián, que tiene 30 años. ¡Lo cargué de bebé que horror y todavía estoy casada.
Emma: Aurora primero Julián ya creció tiene 30 años, segundo solo le llevas 14 años, tampoco es mucho, y tercero y no menos importante tu Esposo hasta tiene una mujer embarazada, entonces no hables de lealtad.
Aurora: aún me siento con la esposa de Jonathan.
Emma: bueno, es normal pero y Julián?
Aurora:: no voy a negar que cuando lo veo se me mueve el piso, pero eso es imposible.
Emma: eso lo veremos Amiga.

CAPÍTULO VII Planes
Julián y Aurora se encuentran sentados frente a frente en una mesa del acogedor restaurante. La luz natural se filtra por las ventanas, iluminando sus rostros sonrientes.
Aurora  (Con un look casual que resalta su frescura y jovialidad)
¡Este lugar sigue siendo tan encantador como siempre! Me alegra haberlo elegido para nuestra reunión.
Julián (Encantado por la nueva imagen de Aurora)
Tienes razón, Aurora . Y tú luces aún más radiante con ese estilo casual.
Aurora  (Sonrojada)
Gracias, Julián.
La conversación fluye de manera natural, repasando los avances en la recuperación de la granja familiar de Aurora . Entre comentarios serios y bromas jocosas, la atracción que ambos sienten el uno por el otro se hace cada vez más evidente.
Julián (Con admiración en su mirada)
Me fascina tu determinación y fortaleza, Aurora . Me gusta lo que va a hacer con la granja, me parece increíble los cambios que quieres hacer.
Aurora  (Agradecida por las palabras de Julián) No puedo hacerlo sin  un equipo y, por supuesto, con tu apoyo, Julián. Espero que podamos lograr la recuperación de la granja. Un silencio cómplice se apodera de la mesa, cargado de una tensión deliciosa. Sus miradas se encuentran y se pierden en la profundidad de los ojos del otro.
Julián (Tomando valor, decide dar un paso adelante)
Aurora , te quería decir algo que me ha estado rondando por la cabeza desde hace tiempo... me siento profundamente atraído por ti. Eres una mujer increíble, inteligente, divertida y hermosa.
Aurora  (Sorprendida) Julián, no esperaba esto. Me halaga mucho lo que dices, pero...
Julián (Interrumpiendo suavemente)Sé que esto es repentino, pero no podía seguir guardando mis sentimientos. Eres una mujer excepcional, Aurora , y no quiero perder la oportunidad de estar contigo.
Aurora: Julián por favor...me halagas que un hombre como tú se fije en mí  Pero...
Julián (Comprendiendo las dudas de Aurora) Entiendo, Aurora .
No quiero presionarte. Solo quería que supieras cómo me siento. Y porque no puedo fijarme en ti me gustas
Aurora: Julián, la granja es mi prioridad en este momento. Quiero dedicar tiempo y esfuerzo a su recuperación, y no quiero que nada la ponga en riesgo.
Julián (Reflexionando sobre las palabras de Aurora )
Te entiendo perfectamente, Aurora. La granja es muy importante para ti, (Toma la mano de Aurora) lo vamos a lograr, vamos a poner en funcionamiento la granja.
En ese momento, Betty y Carol (amigas de preparatoria de Aurora), entran al restaurante y las ven.
Betty: (Con tono de sorpresa) ¡Aurora! ¿Qué haces aquí años sin verte y con este jovencito?
Carol: (Intrigada) ¿y tu esposo?
Aurora: (Un poco nerviosa) años sin ver a estas dos mujeres son imprudentes.
Aurora (Se saluda primero, más si tenemos muchos años sin vernos) Y estoy con un viejo amigo, no veo el problema y el inconveniente.
Betty: (Escéptica) Un viejo amigo, ¿eh? No lo sé, Aurora... .
Carol: (Sospechosa) Además, ¿qué hacen aquí en un restaurante solos?
Aurora: No, es su asunto, se pueden retirar, Solo estamos comiendo y conversando sobre la granja.
Julián: (Interviene) Así es. De hecho, Aurora me está pidiendo ayuda para renovar la granja y convertirla en un lugar próspero.
Betty y Carol se miran entre sí, aun sin estar convencidas.
Aurora: (Suspira) Chicas, les agradezco su preocupación, pero no es su problema.
Betty: (Cambiando de tema) Bueno, en fin, nosotras solo queríamos saludarte. Tenemos que irnos ahora.
Carol: (Despidiéndose) Sí, nos vemos pronto, Aurora. ¡Y ten cuidado!
Betty y Carol se marchan del restaurante, dejando a Aurora y Julián solos.
Aurora: (Mirando a Julián) Lo siento. Son entrometidas.
Julián: (Sonríe) No te preocupes. No le presté atención.
Aurora: eso es lo malo del pueblo, las personas se creen con derecho a opinar.



CAPITULO VIII Divorcio

Aurora: Entra de nuevo a la tienda de su amiga. Julián insistió en llevarla a la granja, pero ella no aceptó. Estaba tan molesta por la intromisión de Carol y Betty.
Emma: (Asombrada por la manera de entrar de Aurora en la tienda) ¿Qué pasa amiga? ¿Te ocurrió algo malo?
Aurora:  Estaba con Julián en una reunión de negocios, cuando aparecieron Betty y Carol. ¡Esas mujeres me desesperan! Tenía años que no las veía. Llegaron preguntando ¿por qué estaba allí sola? ¿Y mi esposo?
Emma: ¿Y no la pusiste en su sitio? Eso no es asunto de ellas. Y además, si yo fuera tú, lo abrazaría y lo besaría delante de ellas para que se mueran de la envidia.
Aurora: ¡Estás loca! ¿Para qué destruir mi reputación?
Emma: Aurora, ¿qué reputación a estas alturas de tu vida? ¿Aún te importa lo que digan los demás?
Aurora: No quiero estar en boca de todos. ¿Qué dirán si me ven saliendo con un joven a mi edad?
Emma: ¡Ay, tonta Aurora! Dime una cosa y responde con la verdad: ¿te gusta Julián?
Aurora: (Se queda en silencio)
Emma: Ya tengo mi respuesta. Si no te gustara, responderías "no" de inmediato. Pero tienes una lucha interna contra ti misma. ¡Vive, Aurora! Y con Julián yo no lo pensaría dos veces.
Aurora: Tú lo dices fácil. ¿Y si se entera Jonathan?
Emma: ¿Qué te importa Jonathan? Tu exmarido ya está viviendo con otra mujer y esperando un bebé. No seas tonta, Aurora. Yo andaría con Julián y se lo pasaría por el frente.
Aurora: Yo no soy como tú. Me daría vergüenza.
Emma: ¡No puedo con tus tonterías! No sigas pensando así. Te veré vieja y sola.
Aurora se queda pensativa. Y se marcha a la granja.
Han pasado semanas desde que se inició la construcción de la granja, y los avances son notables.
Un grupo de trabajadores prepara la tierra para la siembra. Con arados y rastrillos, remueven la tierra y la dejan lista para recibir las semillas.
Los campos agrícolas, antes áridos ahora se preparan para albergar una variedad de cultivos.
En los establos, se construyen nuevos corrales para los animales. Los trabajadores levantan las paredes de madera .
Los animales de granja, que antes vagaban libremente por la tierra, pronto tendrán un hogar seguro y confortable.
En el gallinero, se instalan nidos y perchas para las gallinas, ahora tendrán espacio para moverse libremente y poner sus huevos.serán criadas  para la producción de huevos,y tendrán una vida más natural y saludable.
En la casa de la granja, se realizan trabajos de carpintería y pintura. Los trabajadores arreglan las ventanas, las puertas y las paredes, dándole a la casa un aspecto acogedor y hogareño.
La casa de la granja, que antes estaba abandonada  ahora se convierte en un hogar cálido y acogedor para Aurora.
La granja, que antes era un sueño lejano, ahora se convierte en una realidad tangible. Con trabajo duro y dedicación, este lugar se convertirá en un próspero negocio y en un hogar.
Aurora viendo por la ventana de su casa a Julián trabajar. Ella todo este tiempo ha mantenido distancia y su trato ha sido  por la granja.
De repente la saca de su pensamiento su amiga Emma, que renunció a la tienda para venir a trabajar en la granja. "¿Qué haces viendo por la ventana?", pregunta Emma. Se asoma y ve a Julián con una camisa ceñida al cuerpo, un poco sudado.
Emma: "¡Ahora entiendo qué te tenía tan entretenida!"
Aurora: "No empieces, solo estaba viendo qué hacían los trabajadores."
En ese momento llega una camioneta muy conocida por Aurora. De inmediato se baja Jonathan. Entra a la casa consiguiendo a Aurora con cara de asombro.
Jonathan (con una sonrisa incómoda): Hola, Aurora.
Aurora (con frialdad): ¿Qué haces aquí, Jonathan?
Jonathan He venido a traerte los papeles del divorcio.
Aurora (sin sorpresa): Ah, sí. Supongo que era de esperarse.
Jonathan se acerca a Aurora y le extiende los documentos. Ella los toma con manos temblorosas, sintiendo una mezcla de dolor y resignación.
CAPITULO IX Divorcio II
Jonathan: Aquí tienes la solicitud de divorcio.
Aurora: (Sin mirarlo) Déjala ahí.
Jonathan: He pensado en la separación de bienes. Creo que lo justo sería que te quedaras con una cuarta parte de la empresa. Y la casa de la ciudad.
Aurora: No quiero nada de ti, Jonathan.
Jonathan: Lo entiendo. Pero hay que ser justos.
Aurora: ¡Ya no me importa! Solo quiero que me dejes en paz.
Jonathan: No quiero hacerte daño, Aurora. Solo quiero que seamos justos.
Aurora: Ya no hay nada que sea justo entre nosotros. (Firmo el papel se lo entrego) y dijo vete.
Jonathan: (Suspira) Está bien. Adiós, Aurora. (Se queda mirando el papel)
Aurora: Adiós Jonathan.
Jonathan: Aurora Espero que seas feliz y que logres lo que quieres Porque una excelente mujer, pero las cosas son así A veces funciona y a veces no funciona.  por los momentos tengo que dedicarme a mi bebé que viene en camino.
Aurora: Jonathan espero que sea feliz. Yo también trataré de rehacer mi vida .
Jonathan camina por las calles del pueblo, con una mezcla de nostalgia y tristeza. Recuerda todos los momentos felices que ha pasado aquí con Aurora y sus padres.
(Jonathan llega al restaurante donde solía cenar con Aurora y sus padres. Se sienta en una mesa junto a la ventana y mira hacia afuera)
Jonathan no puede evitar sentir un poco de dolor en el pecho. Sabe que ha tomado la decisión correcta al alejarse de Aurora, pero aún así la echa de menos.
(Jonathan pide una copa de vino y la bebe despacio. Cierra los ojos y trata de recordar todos los buenos momentos que ha pasado aquí)
Jonathan tiene que seguir adelante con su vida y ofrecerle a su hijo un hogar estable y feliz.
(Jonathan se levanta de la mesa y paga la cuenta. Sale del restaurante y camina hacia su auto cuanto es interceptado por la antigua amiga de Aurora. Betty.
Betty: Jonathan eres tú el esposo de Aurora?
¿Jonathan: hola cómo estás me recuerdas tu nombre?
Soy Betty: (Animada) ¡Hola, Jonathan! ¿Qué haces solo por aquí? Es extraño que no esté Aurora contigo.
Jonathan: (Sin saber qué responder) Hola, Betty. Solo estoy almorzando.
Soy Betty: Pero... ¿Pasa algo con Aurora? ¿Tienen problemas en su matrimonio?
Jonathan: (Prefiriendo decir la verdad para acabar con las preguntas incómodas) La verdad es que... nos estamos divorciando.
Soy Betty: ¡Lo sabía! Esa descarada ya está con otro hombre, ¡y uno más joven que ella!
Jonathan: (El corazón le da un vuelco y siente que la presión le baja) No puede ser... Aurora con otro hombre, y más joven... No, eso no puede ser. Mi Aurora.
Betty: Por tu cara pálida veo que no lo sabías. Lo he visto comiendo con él en el restaurante del pueblo, y se pasean por todas partes juntos. Lo siento por ser yo la que te abre los ojos.
Jonathan, sin despedirse, le da la espalda a Betty. Se encuentra en shock y no puede creer que Aurora esté con otro hombre. Sube a su auto, sin saber qué hacer. Finalmente, toma una decisión impulsiva y regresa a la granja.


CAPITULO X Estás Loco

Jonathan, cegado por los celos al enterarse del romance de Aurora llega a la granja y con agresividad se acerca a Aurora.
Jonathan: (Tomando a Aurora por el brazo con brusquedad) ¡Vámonos a la casa ahora mismo!
Julián: (Interponiendo) ¿Qué te sucede? ¡Suéltala!
Aurora: (Confundida) No entiendo, Jonathan. Hace una hora me hiciste firmar la solicitud de divorcio para irte con tu amante embarazada. ¿Por qué ahora actúas así?
Jonathan: (Cegado por los celos)¡Entra Aurora  necesitamos hablar!
Aurora: (Con firmeza) No tengo nada que hablar contigo.Ya no soy tu esposa, Jonathan.
Julián: (Interponiendo)  ¡Suéltala! Y lo empuja.
Jonathan: (Observando a Julián con desprecio) ¿Así que este es el hombrecito con quien andas, Aurora? ¿No te da vergüenza comportarte como una mujerzuela?
Julián: (Incapaz de contener su ira) ¡Basta, Jonathan! ¡No tienes derecho a hablarle así a Aurora!
(Julián le propina un certero golpe en la cara a Jonathan. Ambos hombres tienen casi la misma estatura, aunque Julián es un poco más alto y musculoso.)
Jonathan: (Cayendo al suelo pero reaccionando con rapidez) ¡No me lo vas a pagar caro! ¡Te voy a...**
(Julián, más hábil que Jonathan, esquiva sus golpes con facilidad. Jonathan grita desesperado.)
Jonathan: ¡¿Cómo te atreves a meterte con mi mujer?!
Aurora: (Con firmeza) Jonathan, ya no soy tu mujer. Somos libres desde que firmamos el divorcio.
Jonathan: (Ignorando las palabras de Aurora) ¡Claro que sí! ¡No te hagas la inocente! Tú eres la culpable de todo esto. No esperaste ni un segundo para revolcarte con este...
Julián: (Interrumpiendo a Jonathan con furia) ¡Basta ya, Jonathan! ¡Te lo advierto: respeta a Aurora! Ella nunca te faltó al respeto, a pesar de todo lo que la hiciste sufrir. Y te digo algo más: eres un completo idiota por haber dejado ir a una mujer como ella por otra que no vale la pena. Una mujer que tiene tan poco valor como para meterse con hombres casados. Y para que lo sepas de una vez por todas, estoy enamorado de Aurora. Ella aún no me ha aceptado, pero haré todo lo posible para que lo haga.
Jonathan: (Con una expresión de sorpresa total) ¿Enamorado de ella? (Voltea a ver a Aurora con desprecio) ¿No te da vergüenza, Aurora? Hacer el ridículo con un hombre más joven que tú. ¿Qué puede ver en ti? ¿Acaso cree que va a sacar provecho de tu divorcio y de mi empresa? Dile de una vez que no lo aceptate lo que te correspondía y verás que se marcha despavorido.
Aurora: (Mirando a Jonathan con desprecio) ¡Qué poco hombre eres, Jonathan! Menos mal que ya no eres mi esposo.
Julián: (Dirigiéndose a Jonathan con autoridad) Márchate de aquí ahora mismo o no me importará que Aurora esté presente.
Jonathan: (Frustrado y sin saber qué hacer) ¡Está bien! ¡Me voy! Pero esto no ha terminado. ¡Ya lo verás!
(Jonathan corre hacia su auto, saca la solicitud de divorcio que Aurora firmó y la hace trizas.)
Jonathan: (Regresando con los pedazos de papel en la mano y gritando como un loco) ¡Eres mi esposa y lo seguirás siendo hasta que yo diga lo contrario!
Aurora: (Atónita ante la actitud de Jonathan) Nunca en mi vida te había visto actuar así.
Jonathan: (Ignorando las palabras de Aurora) ¡No me importa lo que pienses! ¡Tú eres mía y de nadie más!
Aurora: (Recuperando la compostura) ¡Basta ya, Jonathan! ¡Ya no soy tu propiedad! Soy libre de rehacer mi vida con quien quiera. Y ahora mismo voy a buscar un abogado para denunciarte por adulterio. Y si no te alejas de mí de inmediato, te voy a dejar en la calle con la ropa que llevas puesta. ¡Ahora soy yo quien no desea estar casada contigo!
(Emma, al ver la tensión que se palpa en el ambiente, trata de calmar la situación.)
Emma: (Dirigiéndose a los dos con calma) Tranquilo los dos. No hay necesidad de discutir.
Julián: (Mirando a Jonathan con seriedad) Jonathan, te sugiero que te marches y nos dejes en paz.
Jonathan: (Frustrado y humillado) ¡Está bien! ¡Me voy! Pero esto no ha terminado. ¡Ya lo verán!
Jonathan se marcha de la granja, dejando a Todos atónicos.
CAPITULO XI Ahora Si!
Después de lo ocurrido, un silencio sepulcral se apoderó de la sala. Los presentes quedaron impactados por la inesperada reacción de Jonathan.
Aurora nunca lo había visto actuar de esa manera. Estaba realmente fuera de sí.
Emma: La verdad, es un patán. Te engañó y encima pretende que no salgas con nadie.
Aurora: Pero si no salgo con nadie.
Julián: Escucha estas palabras y, visiblemente molesto, se despide y se marcha.
Emma: ¿Cómo te sientes, amiga?
Aurora: ¿Sabes qué me molesta? Mis años de ceguera al lado de Jonathan. Me engañó y tiene el tupé de reclamarme a mí. Voy a buscar un abogado. No quiero estar casada con él.
Emma: ¿Y Julián?
Aurora: Emma, no es el momento. Quiero estar sola.
Emma: Está bien, amiga. Pero si necesitas algo, me llamas y estaré aquí enseguida. Y yo voy al pueblo a averiguar quién le dijo a Jonathan esto. No se va a quedar así.
Aurora sube a su habitación, buscando refugio en la soledad. Llena la tina con agua caliente y se sumerge, dejando que el vapor envuelva su cuerpo y apague el ruido del mundo exterior.
En su mente, retumban las palabras de Jonathan, como un eco cruel. Sus palabras hirientes cuestionando su atractivo, su capacidad de despertar interés en alguien como Julián, un hombre joven y vibrante.
Aurora sale de la tina, se seca con un albornoz y se acerca al espejo. Se observa con detenimiento, buscando en su reflejo la confirmación de las palabras de Jonathan.
¿Era cierto lo que decía? ¿Ya no era atractiva? ¿Había perdido algo que la hacía deseable?
Un torbellino de emociones la invade: tristeza, ira, inseguridad. Pero en el fondo, una pequeña llama de rebeldía se enciende. No permitiría que las palabras de Jonathan la definieran. Ella era Aurora, una mujer fuerte, inteligente y valiosa.
Con un nuevo impulso de determinación, Aurora se aleja del espejo. No se rendiría ante las dudas que Jonathan había sembrado en su mente. Se dedicaría a sí misma, a descubrir su belleza interior y exterior.
Sabía que valía la pena ser amada, y no se conformaría con menos que eso.
Aurora tomó el teléfono y le pasó un mensaje a Julián: “Tengo un problema, ¿puedes venir por favor? Es urgente.” Julián, en su habitación y un poco frustrado por el rechazo de Aurora, recibió el mensaje. Al leerlo, se asustó y corrió. Se puso unos jean y una camiseta, tomó las llaves de su camioneta y fue angustiado hacia la casa de Aurora. ¿Qué le estaría pasando? ¿Se habría caído? Cuando llegó al frente de la puerta, tocó desesperado. Aurora abrió la puerta y Julián se quedó sin aliento. No podía creer lo que veía: Aurora estaba con un babydoll muy sexy, sin dejar nada a la imaginación. Julián no sabía qué ocurría, pero cuando Aurora se abalanzó sobre él, besándolo, reaccionó y la tomó en brazos. Y Aurora le rodeo la cintura con sus piernas, Julián no dejaba de besarla y se separaban solo para respirar. Julián la llevo a la habitación. La depósito en la cama y la admiro un momento eres hermosa Aurora.
Aurora, con sus ojos  llenos de una pasión inesperada, se había entregado a Julián en un torbellino de besos y caricias.
Sus cuerpos se unieron en una danza de amor, sus manos recorriendo cada centímetro de piel con una avidez feroz.
Julián no podía creer que esto estuviera sucediendo. Aurora, la mujer que había soñado desde siempre, ahora estaba en sus brazos, entregándose a él con una pasión que lo consumía. Cada toque, cada beso, cada gemido era como un sueño hecho realidad.
Aurora gimió entre sus brazos, sus caderas moviéndose al ritmo de sus embestidas. Sus ojos, antes tan fríos y distantes, ahora brillaban con una intensidad que lo embriagaba.
Era como si se hubiera liberado de una jaula, dejando salir la pasión que había estado reprimida durante tanto tiempo.
Julián la miró con fascinación, incapaz de apartar la vista de su rostro radiante de placer. Nunca la había visto tan hermosa, tan entregada, tan suya. En ese momento, supo que nunca la dejaría ir.
La noche transcurrió en una vorágine de pasión, sus cuerpos entrelazados en una danza de amor que parecía no tener fin. Cuando finalmente llegaron al clímax, ambos se quedaron sin aliento, exhaustos pero felices.
Se acurrucaron juntos, sus cuerpos aún unidos por el calor de la pasión, y se durmieron en los brazos del otro, envueltos en un sueño de amor y felicidad.
CAPITULO XII Aurora no Sufras
Emma, sube las escaleras de la casa de Aurora. Su rostro refleja preocupación. Empuja suavemente la puerta y se detiene en seco.
Emma: (Susurrando) Aurora...
La habitación está sumida en una penumbra tenue. Los rayos del sol se cuelan por las cortinas, iluminando tenuemente la escena. Aurora y Julián, juntos en la cama, envueltos en sábanas. Sus cuerpos descansan en una postura íntima, sus rostros serenos en el sueño.
Emma: (Tragando saliva) No puede ser...
Emma observa a su amiga con una mezcla de sorpresa, incredulidad.
Emma se lleva una mano a la boca, conteniendo un risita.
De repente, Aurora se mueve, estirándose y bostezando. Abre los ojos y se encuentra con la mirada sorprendida de Emma.
Aurora: (Adormilada) Emma... ¿Qué haces aquí?
Julián se despierta a su lado, frotándose los ojos.
JULIÁN: (Sonriendo) Buenos días.
El silencio se prolonga por unos segundos, cargado de tensión. Emma busca las palabras adecuadas, pero ninguna parece suficiente.
Emma: (Con la voz temblorosa) Yo... solo quería asegurarme de que estuvieras bien. Y sale de la habitación. (Menos mal que Aurora no quería salir con nadie)
Después de salir de su asombro, Emma piensa que Aurora es mi heroína, suspira y ese hombre fue hecho a mano.
_________
Aurora: (Suspirando) Menos mal que se fue. La verdad es que me sentí un poco incómoda con todo esto.
Julián: (Sonriendo) Yo también. No sabía cómo reaccionar ¿Crees que se haya sorprendido?
Aurora: Si...quedó sin habla y eso es extraño en Emma, pero siempre ha sido muy comprensiva.
Julián: (Acercándose a Aurora) ¿Sabes? Me encanta pasar tiempo contigo. Fue Maravilloso (comenzó besando su cuello nuevamente) debo castigarte con muchos besos por asustarme ayer, pensé que estabas en peligro o te había pasado algo
Aurora: (Sonrojada) Si tenía una urgencia, quería besarte y sentirte.
Julián: excelente puedo cubrir todas tus emergencias, cuando necesites besos y abrazos y muchos mas.
Aurora: (Mirándolo a los ojos) te llamare seguido anoche fue especial.
Julián: ¿Que viene después de esto Aurora? quiero todo contigo. Y por favor no me hables de la edad, este es nuestro presente, vamos a disfrutar y amarnos, yo no quiero dejar de vivir mi presente por temor a que será en el futuro.
Aurora: ¡por ahora no puedo pensar con claridad, no sé que decir, pero nunca me había sentido tan viva como anoche! Vamos a vivir un día a la vez.
Julián: Está bien por ahora, pero te pido que por favor le des una oportunidad a lo que estamos viviendo, quiero estar contigo, dejame estar a tu lado.
Aurora: está bien Julián.
Julián emocionado la besa y la abraza, sabes quiero decirte algo, pero me da miedo.
Aurora: dime Julián
Julián: Estoy enamorado de ti, no me importa el poco tiempo la edad y ni nada. La abraza y la besa con pasión, y le hace suya nuevamente.
Aurora no se cansa de deleitarse con el cuerpo y el vigor de Julián. Es sublime.
___________
 Día siguiente, Aurora se encuentra con Emma con una sonrisa curiosa, se sienta junto a Aurora en el sofá.
“Aurora,” dice Emma, “necesito saber más sobre lo que pasó con Julián. ¿Cómo llegaron a estar junto? Estoy emocionada por ti.” te deje deprimida.
Aurora mira a Emma, sus ojos brillan con la emoción de recordar aquel momento. “Después de discutir con  Jonathan,”  decidí darle una oportunidad a Julián. No me arrepiento en absoluto. Hacer el amor con él fue lo mejor que me ha pasado. Me hizo sentir amada, hermosa.
Emma asiente, intrigada. “¿Y  son ahora? ¿Novios?”
Aurora sonríe, mirando al horizonte. Sí, algo así.
Emma que emoción eres mi heroína nunca pensé que te atreverías, pero estoy feliz que te entregarás al amor, has sufrido mucho. Jonathan quiere bajar tu autoestima. No lo permitas.
Aurora: Las palabras de Jonathan me dolieron, pensé que nunca un hombre me vería de la forma en que me ve Julián, me hace sentir amada y hermosa.
Emma: amiga espero sigan juntos.
Aurora: un día a la vez, el presente es lo que importa y que él me quiere y yo estoy feliz
CAPITULO XIII Listo el Divorcio
Interior del departamento de Estefanía.
Estefanía se sienta frente al espejo; su reflejo la mira con ojos cansados. Su mano acaricia su vientre plano, una mentira palpable entre sus dedos. La emoción de haber engañado a Jonathan se mezcla con una creciente angustia. El tic-tac del reloj parece acelerarse, marcando el tiempo que la separa de su farsa.
Estefanía suspira; la imagen idealizada de su futuro se desvanece. La idea de perder a Jonathan la aterra.
Se levanta y camina por la habitación. Sus pasos son inseguros.
La fecha de la boda se acerca cada vez más. Ha logrado manipular a Jonathan a la perfección y pronto será su esposa. Sin embargo, una sombra de duda cruza su mente. ¿Y si Aurora no le da el divorcio? ¿Y si alguien descubre su secreto?
No puedo permitir que nada se interponga en mi camino. Jonathan es mío y nadie me lo quitará. Y todo lo que él tiene es mío. Haré lo que sea necesario para asegurar mi futuro".
En eso llega Jonathan; Estefanía lo recibe emocionada con abrazo y besos.
Jonathan: Hola, Estefanía.
Estefanía: estás ebrio; Aurora firmó el divorcio.
Jonathan (se quedó observándola; no sabe qué decir). Obviamente, no podía decir la verdad. No firmó.
Estefanía: Como que no firmó la solicitud de divorcio. ¿Qué le pasa a esa mujer? No le queda dignidad. ¿Por qué se aferra a ti si ya tú no sientes nada por ella? Será que quiere más en el acuerdo de divorcio. Si le diste de más, ¡qué mujer tan avariciosa! Tú dices que es una santa. Aurora es de lo peor.
Jonathan: No hables así de Aurora. Respétala, ella es una mujer intachable hasta ahora. Siempre estuvo para mí. Y no es interesada, nunca lo fue.
Estefanía: ¿Y todavía la defiendes? Ahora me vas a decir que te ayudó a graduarte y trabajó mientras tú estudiabas, y luego te ayudó a formar la empresa, pero nunca te dio el hijo que yo espero.
En Jonathan retumbaban las palabras de Estefanía. Aurora había hecho tanto por él sin pedir nada a cambio. ¿Cómo llegó a esto? Con una mujer por la que no siente nada, lo único que lo mueve es su hijo. Y por él, hará lo que sea hasta casarse con Estefanía.
Debo hacer la solicitud nuevamente, pero no quiero permitir que Aurora comience una relación con ese idiota.
Estefanía: Te estoy hablando, Jonathan. Piensa en tu hijo.
Jonathan: Hablando de mi bebé, ¿cuándo vamos a la cita con el médico? Quiero verlo, quiero seguir todo el proceso de su crecimiento.
Estefanía: (palideció) Cuando llegue la fecha, irás conmigo.
Jonathan: ¿Te puedo pedir que vayamos a un médico conocido? Es que tengo un amigo que es médico desde hace años.
Estefanía: Claro que no. Seguiré con mi médico de confianza.
Jonathan: Está bien, tienes razón. Tienes que estar donde te sientas tranquila y en confianza. Pero quiero ir pronto.
Estefanía: No cambies el tema. ¿Qué pasó con el divorcio?
Jonathan: Pronto resolveremos eso. Mantente tranquila, le puede afectar al bebé.
Estefanía: Está bien, amor. Quiero casarme pronto por el bebé.
Jonathan: Estefanía, falta poco. Me daré una ducha y luego me voy a dormir.
Estefanía: Te alcanzo en un rato.
CAPITULO XIV Verdades
Julián se encontraba en la terraza, mirando las estrellas. Una suave brisa acariciaba su rostro mientras recordaba aquella noche mágica. Aurora, con su cabello suelto y unos ojos que brillaban como el mismo cielo estrellado, lo miraba con una intensidad que lo había dejado sin aliento. Sus manos se entrelazaron, y poco a poco se acercaron, sus respiraciones entrelazándose. El beso fue lento, lleno de promesas y de una conexión profunda. Se sentían como si fueran los únicos en el mundo.
La noche avanzó, envueltos en un éxtasis de sensaciones nuevas. El cuerpo de Aurora era cálido y suave, y Julián se sentía flotando en una nube. Cada caricia, cada susurro, era como una melodía que resonaba en su interior. Al amanecer, despertaron abrazados, con una sonrisa dibujada en sus rostros. Era el comienzo de una historia de amor que jamás olvidarían. Anhelada durante tanto tiempo, parecía un sueño hecho realidad. A pesar de los prejuicios de Aurora por la diferencia de edad entre ellos, Julián no puede evitar verla como la mujer más hermosa. Desea tenerla a su lado cada día, en su cama, pero no busca una aventura pasajera. Quiere hacerla su esposa, aunque sabe que Aurora no aceptaría un matrimonio debido a su actual vínculo con Idiota de Jonathan.
A pesar de todo, Julián la anhela a su lado.
Se viste, se coloca un jean y una camisa y se dirige a casa de Aurora. Es media noche, toca la puerta varias veces, hasta que Aurora abre la puerta con cara de asombro que pasa… Julián no la dejó terminar de hablar; la tomó en sus brazos; ella no tardó en responder.
Aurora: Estás loco, Julián.
Julián: Por ti Aurora, no podía dormir.
Julián y Aurora se miraron a los ojos, sus rostros ligeramente sonrojados. La intimidad de la noche anterior aún flotaba en el aire, pero esta vez había una nueva capa de complicidad y confianza. Julián la toma en sus brazos y la lleva a la habitación. La coloca sobre sus pies. Se acerca lentamente, su cuerpo buscando el calor del otro. Sus besos eran más suaves, más exploradores, como si estuvieran descubriendo un nuevo mundo juntos. Con cada caricia, cada susurro, su conexión se intensificaba. Aurora se sentía segura, amada y comprendida. Y a medida que sus cuerpos se entrelazaban, descubrían una intimidad que iba más allá de lo físico, una conexión profunda que los unía en un solo ser.
Despertaron en silencio, contemplando el techo. La habitación estaba envuelta en una atmósfera de calma y satisfacción. Aurora giró la cabeza para mirar a Julián. Sus ojos brillaban con una intensidad que la conmovió. "Nunca me había sentido así", confesó, su voz, apenas un susurro. Julián sonrió, acariciando su mejilla. "Yo tampoco, Aurora."
Abrazados, sintieron una oleada de felicidad. La noche anterior habían tenido una conexión profunda, una entrega total. Julián se levantó sobre sus codos y miró a Aurora a los ojos. "Estoy enamorado", dijo, su voz llena de emoción. Aurora sonrió, acercándose a él para besarlo. Julián, ¿y qué te parece si hacemos de este amor algo duradero?
Aurora:"¿Y si esto no funciona?"", preguntó, su voz temblorosa. "Hay muchas diferencias, Julián".
Julián la miró fijamente a los ojos.¿Cuáles diferencias?, ¿La edad, Aurora? Te prometo que haré todo lo posible para que nuestra relación sea duradera".
No solo la edad. Julián, tú eres joven, yo no podría darte hijos. Nunca pude tener hijos con Jonathan y ahora a mi edad mucho menos. Vas a necesitar formar una familia de real.
Julián tomó la mano de Aurora, acariciándola suavemente. "Aurora, nunca he pensado en ti en términos de edad o de tener hijos". Me enamoré de tu alma, de tu inteligencia, de tu risa. Lo que más deseo es estar contigo, compartir mi vida contigo. Si tener hijos es importante para ti, podemos hablar de ello y explorar todas las opciones que existen hoy en día. Pero quiero que sepas que mi amor por ti va más allá.
"Entiendo tus miedos, Aurora. Pero quiero que sepas que mi felicidad está contigo. Si tener hijos se vuelve una necesidad para ambos, podemos buscar juntos una solución. Lo importante es que seamos honestos el uno con el otro y que construyamos nuestro futuro juntos, sea como sea. Podemos explorar todas las opciones que existen hoy en día. Adopción. Hay muchas posibilidades. Lo importante es que tomemos esta decisión juntos, con calma y sin presiones.
Aurora, quiero estar contigo porque lo que siento por ti es algo que nunca había experimentado antes. Es una conexión tan profunda y especial que quiero compartir mi vida contigo.
"Esta decisión es mía, Aurora. Te amo y quiero estar contigo, sin importar lo que el futuro nos reserve. La posibilidad de no tener hijos biológicos nunca ha sido un obstáculo para mí. Lo importante es que estemos juntos y que construyamos una vida llena de amor y felicidad. Si en algún momento deseas ser madre, exploraremos todas las opciones posibles. Pero quiero que sepas que mi amor por ti es incondicional.
"Aurora, quiero que te sientas segura y amada". Mi decisión de estar contigo es firme y consciente. No permitas que las dudas te consuman. Juntos podemos superar cualquier obstáculo".
Aurora: Julián, no sé qué voy a lidiar con la gente que va a decir sobre nuestra relación, por la diferencia de edad.
Julián: (Tomando su mano) Entiendo por completo cómo te sientes, Aurora. Sé que no es fácil. Pero recuerda, lo más importante es cómo nos sentimos nosotros dos.
Aurora: Lo sé, pero a veces los comentarios de los demás me harán dudar.
Julián: (sonriendo) Los demás pueden opinar lo que quieran, pero su opinión no define nuestra relación. Concentrémonos en nosotros, en el futuro.
Aurora: Vamos a intentarlo sin presión, Julián. Vamos poco a poco. Entiéndeme si llega el momento en que me asuste o me moleste el qué dirán.
Julián: Aurora, vamos a vivir el presente, un día a la vez. Lo importante es lo que nosotros sentimos, lo que tú sientes. ¿Realmente quieres estar conmigo?
Aurora: Si te soy sincera, nunca me había sentido así. Estoy descubriendo nuevas sensaciones en la intimidad. Antes me sentía muerta en vida. Cosas que estoy experimentando ahora nunca las había hecho. No sé si definirlo como amor. Lo único que te puedo decir es que deseo estar contigo. No sé si es amor, deseo, o si estás llenando el vacío que dejó Jonathan. Realmente, ahora mismo no lo sé.
Julián: Te entiendo, Aurora. estas pasando por un divorcio, una separación, una infidelidad. No puedo pretender que tengas la mente y los sentimientos claros. Pero lo único que te pido es que me permitas estar junto a ti. Sé que aún estás casada, pero quisiera quedarme aquí contigo, aquí en tu casa, o que te vengas a la mía.
Aurora: Julián, no sé qué decirte. Si fuera por mí. Quisiera que te quedaras todas las noches, bueno, según se vaya dando cada día. Pero creo que lo más prudente es esperar a que me divorcie para empezar a vivir juntos. Debemos hacer las cosas de la mejor manera y comenzar como corresponde.
CAPITULO XV Tesoro Perdido
Aurora se despertó con el suave aroma del café recién hecho flotando en el aire. Abrió los ojos lentamente y sonrió al ver los rayos de sol que se filtraban por las cortinas. Antes de que pudiera levantarse, la puerta se abrió y Julián entró con una bandeja en las manos. Sobre ella, una taza humeante de café, un plato con tostadas y mermelada, huevos revueltos y un pequeño arreglo floral.
"Buenos días, princesa. ¿Cómo amaneciste?" preguntó Julián con una sonrisa.
Aurora se sentó en la cama, maravillada. "Julián, esto es hermoso. ¿Tú cocinaste todo esto?"
"Por supuesto," respondió él, acomodando la bandeja sobre sus piernas. "Aprendí desde pequeño. Quería que te sintieras como una reina."
Aurora lo miró a los ojos, conmovida. "Eres muy atento. Gracias."
Julián le dio un beso en la frente y se sentó en el borde de la cama. "De nada. Disfruta tu desayuno."
Julián se despide y va a trabajar en su granja. Le da un beso suave y le dice: ‘Nos vemos en la tarde’.”
Aurora se queda mirando la puerta por la que Julián se ha ido. Siente una mezcla de emociones: alegría por el gesto de Julián , pero también una pizca de tristeza al verlo partir.
Se acurruca en la cama, tomando la taza de café aún tibia. Mientras bebe, comienza a recordar momentos especiales que ha compartido con Julián. Reflexiona sobre lo afortunada que de tener a alguien como él, en estos momentos.
Julián baja las escaleras para salir. Al momento de abrir la puerta se encuentra parado allí a Jonathan.
Jonathan se asombra: ¿Qué haces aquí en casa de mi esposa a estas horas? ¿Qué hiciste, Aurora? molesto grita Aurora Aurora!
Julián: Cálmate. Lo que pasó entre Aurora y yo no es asunto tuyo. Tú ya estás fuera de su vida, ya no eres parte de su vida. La engañaste y se están divorciando. Yo soy su presente y espero ser su futuro.
Jonathan se abalanzó sobre él, sus puños rozando el rostro de Julián. Este, con una agilidad sorprendente, lo esquivó y lo sujetó por los brazos, inmovilizándolo.
¡Suéltame! ¡Eres un Imbécil! — gritaba Jonathan, forcejeando inútilmente.
Julián, con voz firme, le advirtió: Aléjate de ella. Ya no tienes ningún derecho.
Jonathan: cómo te atreviste a tocar a mi mujer.
Julián: "¡Ya no es tu mujer, Jonathan! Tú tienes a tu otra mujer. Le fuiste infiel a Aurora. ¿Qué más quieres? Ella necesita vivir, necesita comenzar de nuevo. Quiero darle lo que tú nunca le diste: ese tesoro que tuviste en tus manos por veinte años y nunca la valoraste. ¡Ahora te das cuenta de lo que pierdes!"
Aurora necesita un hombre que la valore, que la cuide y que la haga feliz. Y ese hombre soy yo.
Aurora bajaba angustiada por las escaleras para intentar mediar entre los dos hombres.
Jonathan le gritó: "¿Cómo es posible, Aurora, que te hayas acostado con este hombre? ¡Actúas como una cualquiera!"
Aurora, muy molesta, con una expresión casi de odio, giró hacia él. "Jonathan, lo que yo haga con mi vida no es de tu incumbencia. Tú dejaste de ser mi esposo el día que te acostaste con otra mujer. Nunca me valoraste. Siempre estuve para ti, hasta dejé de pensar en mí, por pensar en ti, solo importaba lo que tú querías. Dejo de importarme lo que yo quería para solo importarme lo que tú querías. Fui una mujer totalmente ejemplar para ti y ¿qué hiciste tú con eso? No lo valoraste. Ya no tienes nada que hacer en mi vida. ¡Vete! No quiero saber más de ti. Solo cuando tengas que firmar el divorcio.
Pero te agradezco que hayas sido infiel porque eso me abrió los ojos de la vida mediocre que viví junto a ti. No me sentía amada, ni deseada. Y ahora espero comenzar a vivir pensando en mí. fuera de mi casa y de mi vida".
Jonathan, con una sonrisa burlona, respondió: "¿Crees que con este vas a ser feliz, Aurora? ¡Qué ingenua!"
Aurora lo miró con determinación. "No sé si seré feliz. Pero por lo menos lo voy a intentar, por el solo hecho de que quiero vivirlo y disfrutarlo. Y ahora, ¡vete de una vez!"
CAPÍTULO XVI Ya no mirar atrás.
Julián se acercó a Aurora. "¿Estás bien?", preguntó Julián. Su voz era suave, como si temiera romperla aún más.
Aurora: No lo sé, es como si el mundo se me hubiera puesto patas arriba. Ver a este hombre, que era mi todo, y descubrir ahora que es un completo desconocido… Me siento traicionada, engañada.
Aurora: (sarcástica) Bueno, al menos ahora sé que no soy la única que ha sido engañada por un príncipe azul. ¡El club de los corazones rotos me recibe con los brazos abiertos!
Julián "A veces, el pasado regresa para recordarnos lo que fuimos. Pero eso no significa que debas darle importancia a Jonathan. Él está herido en su orgullo de hombre, pero tú también tienes derecho a ser feliz.
Julián tomó su mano con ternura. "A veces, el corazón necesita tiempo para sanar. Pero no estás sola, Aurora. Estoy aquí contigo. Y si me lo permites, estaré dispuesto a luchar por ti.
Emma entra a la casa y ve a Julián abrazando a Aurora.
Emma: ¡Ay, disculpen! No sabía que estaban ocupados. Si quieren, me voy.
Aurora: No, no te vayas, pasa.
Emma: ¿Qué pasó con el idiota de tu exesposo? Salió echando chispas.
Julián: Jonathan se enteró de que estamos juntos.
Emma: ¡Así que están juntos! ¡Qué emoción, amiga! Me alegro mucho de que te des una oportunidad con Julián. Los felicito. Un poco de colágeno no hace daño.
Aurora: Emma, por favor, ¿qué dices? ¡Qué pena con Julián!
Emma: Ay, no, a estas alturas de la vida, ¿de verdad? Ya una no se anda con rodeos. Julián, me encantas para mi amiga. Eres colágeno puro y además eres muy maduro y centrado. Ya nos podemos dar cuenta de que la edad no define la madurez de las personas. Tenemos el ejemplo de Jonathan.
Julián: Mejor las dejo solas para que hablen.
Emma: ¡No, no!
Aurora: ¿Qué pasa, Emma? Julián tiene que ir a trabajar.
Emma: Pero podría esperar un rato más.
Aurora: ¿Qué pasó, Emma?
Emma: Jonathan no se ha podido ir todavía.
Julián: ¿Cómo que no se ha ido?
Emma: Tranquilo, debe cambiar el caucho. Extrañamente se le pinchó.
Aurora: ¿Qué hiciste, Emma? Por favor, ¿es verdad lo que dices? La edad no define la madurez, pero ¿cómo se te ocurre pinchar el caucho de Jonathan?
Emma: No es nada, fue solo un caucho. Porque pensé en pinchar a los dos, pero no sabía si iba a poder irse después.
Julián se ríe; debe de estar molesto.
Emma: sí, cuando lo vio pinchado empezó a patear el caucho. Tiene que relajarse.
Julián espera 20 minutos para salir a trabajar. Emma y Aurora también se tienen que poner a trabajar, ya que la granja se puso a producir. Hay que buscar compradores para todo lo que se produzca en la granja: hortalizas, vegetales, frutas, leche y huevos.
Emma: Aurora, ¿y si hacemos algo un poco más grande con todo esto? Ya que la granja está produciendo tanto, ¿qué te parece si abrimos un restaurante?
Aurora: ¡Un restaurante! (Exclama sorprendida) ¿En serio lo estás planteando? ¡Siempre he soñado con tener mi propio lugar!
Emma: ¡Claro que sí! Imagina un restaurante pequeño, acogedor, donde sirvamos platos deliciosos hechos con los productos frescos de nuestra propia granja. Sería un éxito total.
Aurora: (Pensativa) Es una idea increíble, Emma. Pero, ¿y la inversión? ¿Y todo el trabajo que implica?
Emma: ¡No te preocupes por eso! Entre las dos podemos hacer que funcione. Yo me encargo de la parte administrativa y de buscar inversores. Tú, con tu talento en la cocina, crearás una carta espectacular. Podríamos incluso hacer eventos temáticos, como noches de degustación o talleres de cocina.
Aurora: (Entusiasmada) ¡Me encanta la idea! Podríamos organizar eventos especiales para la comunidad, como cenas benéficas o clases de cocina para niños.
Emma: ¡Exacto! Y así, además de cumplir nuestro sueño, estaríamos apoyando a nuestra comunidad.
Aurora: (sonriendo) Creo que tenemos un proyecto entre manos. ¡Vamos a hacerlo realidad!
 
 
CAPITULO XVII El Final

Aurora y Jonathan se sentaron frente a la mesa, cada uno sumergido en sus propios pensamientos. La pluma del notario se cernía sobre el documento, lista para poner el punto final a una historia de amor de 20 años que se había desvanecido.
Aurora firmó con un trazo firme, pero sus ojos se llenaron de una nostalgia inesperada. Recordaba los días en que habían soñado juntos, construyendo una vida llena de amor y felicidad. A pesar del dolor que había experimentado, sentía una profunda nostalgia. Por el tiempo que habían compartido.
Jonathan, por su parte, luchaba por contener las lágrimas. Al firmar el documento, se daba cuenta de todo lo que había perdido. Su infidelidad había destrozado la confianza que Aurora había depositado en él, y ahora estaba pagando las consecuencias de sus acciones. Sentía un profundo arrepentimiento y un anhelo inmenso por recuperar el tiempo perdido.
Aurora te pido perdón, dijo Jonathan con voz temblorosa.
Aurora le sonrió con tristeza. "Gracias, Jonathan. Espero que consigas lo que te hacía falta".
Se dieron un último abrazo, un gesto cargado de emociones encontradas. Al separarse, Aurora sintió un nudo en la garganta. Sabía que esta era una nueva etapa en su vida, una etapa llena de incertidumbres, pero también de esperanza.
Mientras salía de la oficina, Aurora no pudo evitar pensar en todo lo que habían construido juntos. A pesar del dolor, llevaba consigo los hermosos recuerdos que habían compartido. Y aunque el camino por delante sería difícil, estaba decidida a seguir adelante y construir una vida plena y feliz.
__________
Estefanía, radiante, abre la puerta a Jonathan. Él entra, pero su sonrisa no llega a sus ojos.
Estefanía: ¡Jonathan! ¡Mi amor! ¿Todo salió bien?
Jonathan (Forzando una sonrisa): Sí, Estefanía. Ya firmé los papeles.
Estefanía lo abraza con fuerza, pero nota una cierta distancia en él.
Estefanía: ¡Por fin! ¡Podemos casarnos! ¡Nuestro sueño se hará realidad!
Jonathan (Suspira): Sí, Estefanía. Podemos hacerlo.
Estefanía, notando su tono, se aparta un poco.
Estefanía: ¿Pasa algo, Jonathan? ¿No estás feliz?
Jonathan se sienta en el sofá, visiblemente incómodo.
Jonathan: Pero... las cosas son complicadas.
Estefanía (Preocupada): ¿Complicadas? ¿A qué te refieres?
Jonathan (Mirando hacia abajo): Me arrepiento de haberme divorciado de Aurora. Me di cuenta de lo mucho que la quiero.
Estefanía se queda helada.
Estefanía: ¿Qué? ¿Estás diciendo que no quieres casarte conmigo?
Jonathan: No es eso. Es solo que... tú estás embarazada. No puedo hacerte esto.
Estefanía, con los ojos llenos de lágrimas, se levanta.
Estefanía: ¿Así que me usaste? ¿Te casaras conmigo solo por el bebé?
Jonathan intenta tomar su mano, pero ella la aparta.
Jonathan: No, Estefanía, por favor, escúchame. Quiero a mi bebé y necesito que ell esté bien, pero no puedo estar feliz por perder toda mi vida, dame tiempo.
Estefanía lo mira con desprecio.
Estefanía: No me hagas reír, Jonathan. Ahora amas a tu exesposa y los encuentros de pasión que tuvimos pensé que me amabas.
la atmósfera es tensa.
Estefanía: Jonathan, ¿estás seguro de que quieres seguir adelante con esto?
Jonathan: Sí, Estefanía. Me hago responsable de mis actos. Y tú... tú y nuestro hijo merecen tener una familia.
Hace una pausa, sus ojos se nublan.
Jonathan: Pero no te voy a mentir. Los veinte años que pasé con Aurora... fueron especiales. Construimos una vida juntos, compartimos tantas cosas...
Estefanía: Entiendo que sea difícil. Pero el pasado es el pasado. Ahora tenemos un futuro juntos.
Jonathan niega con la cabeza.
Jonathan: No es tan simple. Me di cuenta de lo mucho que la amaba cuando ya era demasiado tarde. Nuestros encuentros contigo... fueron solo eso, encuentros. Vacíos.
Se lleva las manos al rostro, frustrado.
Jonathan: Fui un tonto al engañarla. Creí que con el tiempo el amor se apagaba, pero me equivoqué. Con Aurora, el amor era profundo, real.
Estefanía: Jonathan, por favor, no me hagas esto. Yo te amo.
Jonathan: Estefanía amo a Aurora. Y me arrepiento de haberla lastimado.
Se queda en silencio por un momento, reflexionando.
Jonathan: Necesito tiempo para pensar. Necesito aclarar mis sentimientos.


CAPITULO XVIII El Engaño

Vestidor de Estefanía, una semana antes de la boda.
Estefanía, frente al espejo, ajusta el velo de su vestido de novia. Su rostro refleja una mezcla de emoción y nerviosismo.
Laura entra al vestidor, con una sonrisa.
Laura: ¡Estás radiante! No puedo creer que en una semana seas una mujer casada.
Estefanía: (Forzando una sonrisa) Gracias, Lau. La verdad es que estoy emocionada, pero también un poco nerviosa.
Laura: (Acercándose) ¿Todo bien? Te noto un poco pensativa.
Estefanía: (Suspirando) Es que... no puedo evitar pensar en todo lo que he hecho. ¿Y si todo sale mal?
Laura: (Con preocupación) Estefanía, ¿te refieres a lo del embarazo?
Estefanía: (Asintiendo con la cabeza) Sé que fue una locura, pero en ese momento era lo único que se me ocurrió.
Laura: (Con un tono serio) Estefanía, ¿te das cuenta de lo que estás haciendo? Estás construyendo tu futuro sobre una mentira. ¿Y si Jonathan se entera?
Estefanía: (Evasiva) No va a enterarse. Además, ya casi todo está listo.
Laura: (Tomando las manos de Estefanía)¿Estás segura de que esto es lo que quieres?
Estefanía: Sí, un hombre con dinero.
Laura: Amiga, eso no es todo en la vida, y menos con una mentira tan grande.
Estefanía: Quiero dejar de trabajar como una esclava, quiero darme la vida que merezco.
Laura: Pero ¿a qué precio? Rompiste un matrimonio.
Estefanía: No pareces mi amiga.
Laura: Porque soy tu amiga te lo digo: vas a terminar mal.
Estefanía: Ya no hay marcha atrás.
__________
Jonathan está en su oficina trabajando y ha decidido continuar con su trabajo. Pronto se casará con Estefanía por el bebé que espera; ya está todo listo.
Suena su teléfono. Es su nueva secretaria (su secretaria anterior era Estefanía, con quien se va a casar). "Sr. Jonathan, aquí está el Dr. Alejandro. ¿Quiere hablar con usted?"
Jonathan: "Claro, hazlo pasar."
Alejandro (toca la puerta y entra): "Hola, amigo. ¿Cómo estás?"
Jonathan (se levanta y abraza a su amigo): "Tanto tiempo. Dos años fuera del país."
Alejandro: "Sí, pero ya volví. ¿Qué tal tu vida?"
Jonathan: "Patas para arriba."
Alejandro: "¿Cómo que así? ¿Cómo está Aurora?"
Jonathan: "Me divorcié."
Alejandro: "¡Qué me dejas en shock! ¿Qué pasó?"
Jonathan: "Le fui infiel y me descubrió."
Alejandro: "Qué tonto, amigo. Con una mujer como Aurora, ¿buscaste otra?"
Jonathan: "Sí, fui un idiota. La novedad, la juventud... y la perdí. Está saliendo con un idiota más joven que ella."
Alejandro: "Amigo, qué locura. Qué malas decisiones."
Jonathan: "Sí, lo estoy pagando. Extraño todo de Aurora: sus atenciones, su amor, su entrega incondicional. Y ahora está con otro."
Alejandro: "Tómate tu tiempo y reflexiona. Trata de no cometer más errores."
Jonathan: "Ya no puedo dar marcha atrás. Me voy a casar."
Alejandro: "¿Te enamoraste?"
Jonathan: "No. Está embarazada."
Alejandro: "¿De quién?"
Jonathan: "¿Cómo que de quién? ¡De mí!"
Alejandro: "Eso es imposible."
Jonathan: "¿Por qué?"
Alejandro: "Eres estéril."
Jonathan (pálido): "¿Por qué dices eso?"
Alejandro: "Estoy seguro. Yo llevé tu caso con los especialistas."
Jonathan (su pulso acelerado): "No puede ser. ¿Cómo no me enteré antes?"
Alejandro: "No sé. Los resultados fueron enviados a tu correo, donde se indicaba que deberías asistir al especialista."
Jonathan: "No lo vi. Me voy a volver loco. Me siento mal." (Tocándose el corazón)
Alejandro: "Tranquilízate, respira."
Jonathan (se empieza a calmar): "Voy a buscar ese correo." (Empieza a buscar en su computadora y lo consigue) "No puede ser. Aquí está."
Al abrirlo, confirma con un porcentaje de 100%: él es estéril. La respuesta siempre estuvo allí. Lo hubiera visto antes, no me habría divorciado de Aurora.
Y Estefanía, ¿de quién estará embarazada? O ni siquiera estará embarazada.
Alejandro: "Hermano, me disculpo. Yo me fui del país y pensé que lo sabías. ¿Qué vas a hacer ahora? Aún no lo sé. Pero Estefanía me las va a pagar por hacerme divorciar de Aurora.".


CAPITULO XIX La Arquitecta de su Destino

El sol acariciaba el rostro de Aurora mientras contemplaba su granja floreciente. Hace no mucho, ese mismo campo le parecía un lienzo en blanco, lleno de posibilidades y también de miedos. Ahora, con cada cosecha, con cada planta que brotaba, sentía cómo sus sueños se hacían realidad.
Recordaba cuando la idea de Emma había encendido una chispa en su interior. Una chispa que había crecido. Hace poco , el futuro parecía un laberinto oscuro y sin salida. Había dejado en pausa sus sueños para apoyar a Jonathan, en su emprendimiento. Pero con el tiempo comprendió que la única persona que podía poner en pausa sus propias aspiraciones era ella misma.
Ahora, con el proyecto restaurante, Aurora se sentía más viva que nunca. Era como si hubiera despertado de un largo sueño y, por fin, estuviera viviendo la vida que siempre había deseado. La granja y el restaurante eran más que negocios; eran símbolos de su independencia, de su capacidad para superar obstáculos y de su fe en sí misma.
Aurora había dejado de ser una simple espectadora de su propia historia. Se había convertido en la protagonista, la arquitecta de su destino. Con cada decisión, con cada paso que daba, estaba construyendo el futuro que siempre había anhelado. Y lo mejor de todo era que sabía que lo había logrado por sí misma.((Con la ayuda de Julián y Emma y todos sus empleados).
__________
Buscando el lugar perfecto para el restaurante en el pueblo
Aurora: (entusiasmada) Julián, ¿crees que este podría ser el lugar? El cartel dice que funcionaba como un restaurante antes de cerrar.
Julián: (observando el edificio) Parece en buenas condiciones. Y lo mejor es que solo necesitamos hacer algunos retoques, nada muy profundo. Emma, ¿qué opinas?
Emma: (evaluando el espacio) Bueno, la ubicación es excelente. Cerca del centro y con tráfico peatonal. Además, el alquiler no parece exorbitante. Pero… (señala las ventanas) ¿Viste esas vistas? Son impresionantes. Imagina a los clientes disfrutando de una cena romántica con esa vista al atardecer.
Aurora: (sonriendo) Sí, sería perfecto para cenas románticas. Y podríamos decorar con luces tenues y flores frescas. Julián, ¿qué piensas?
Julián: (tomando la mano de Aurora) Me encanta la idea. Además, el hecho de que ya haya sido un restaurante nos ahorra tiempo en la remodelación.
Aurora: Solo necesitamos darle nuestro toque personal. Emma, ¿puedes investigar sobre los permisos y licencias necesarios?
Emma: (sacando su teléfono) Claro, lo haré.
Aurora: ¿se dan cuenta de que estamos a punto de comenzar una nueva aventura juntos? Nuestro propio restaurante. (mira a Emma y Julián) Esto es emocionante y un poco aterrador. Pero lo haremos juntos. ¿Verdad?
Julián: (besa la frente de Aurora) Absolutamente. Juntos, siempre.
Julián: (Sonriendo) ¡Estoy de acuerdo! Está en excelentes condiciones. ¡Imagínate todo lo que podremos hacer aquí!
Emma: ¡Wow! ¡Tiene mucho potencial! Y el tamaño es ideal.
Aurora: Lo mejor de todo es que ya tiene la instalación eléctrica y de gas listas. ¡Nos ahorraremos mucho tiempo y dinero!
Julián: (Caminando por la cocina) La cocina es bastante espaciosa.
Emma: (Acercándose a la ventana) La vista es hermosa. ¡Nuestros clientes podrán disfrutar de las tardes mientras comen!
Aurora: ¡Así es! ¡Creo que encontramos nuestro lugar!
Julián: (Abrazando a Aurora) ¡Entonces, a trabajar!
Emma: ¡Cuenten conmigo!
CAPITULO XX Engaño se paga con Engaño
Jonathan entró al departamento y encontró a Estefanía radiante al verlo. Ella corrió hacia él, emocionada.
¡Mi amor! Por fin llegaste. Te extrañé muchísimo. ¿Cómo estuvo tu día?
Bien, bien. Y tú, ¿cómo te sientes? respondió Jonathan, forzando una sonrisa.
Bien, pero con un poco de náuseas confesó Estefanía, acercándose a él y acariciando su rostro.
Jonathan fingió preocupación y tomó su mano.
¿Segura que estás bien? Tal vez deberíamos ir al médico. No quiero que nada te pase a ti ni al bebé.
Estefanía se puso pálida y evitó su mirada.
No es necesario, Jonathan. Seguro es solo el estrés de los preparativos.
Jonathan la observó fijamente, notando cómo temblaba su mano.
Hablando de preparativos... ¿has pensado en la lista de invitados? Quiero que todos tus amigos y familiares estén ahí.
Pero no sé si tendremos tiempo de invitarlos a todos.
No te preocupes por eso. Yo me encargo de todo. Quiero que tengas la boda de tus sueños. Invita a todos los que quieras, yo les pagaré los vuelos y el hospedaje.
Estefanía lo abrazó con fuerza, sorprendida por su generosidad.
¡Eres el mejor del mundo! Te amo.
Jonathan: Estefanía, ¿por qué no invitas a Laura a cenar? Quiero presentarle a mi amigo Alejandro, que acaba de llegar de viaje y está soltero. ¿Qué te parece?
Estefania: Es la primera vez que me vas a presentar a un amigo tuyo.
Jonathan: Entiéndeme, Estefanía. Hay muchas cosas que no saben, como mi separación de Aurora. Dame tiempo, no quiero que digan que te metiste en mi matrimonio y se hagan una mala imagen de ti.
Estefanía: Entiendo. Está bien, tráelo. ¿Para cuándo?
Jonathan: Para hoy.
Laura: ¿Por qué no salimos?
Jonathan: No, ya pedí la comida. Hoy me quiero quedar en casa.
Laura: Está bien, voy a ducharme y ponerme bella.
Jonathan se dirigió rápidamente y colocó cámaras con micrófonos en la cocina, el baño, el comedor y la sala de estar. Casi en todas partes.
Llamó a Alejandro y le contó que todo estaba listo.
Al cabo de dos horas llegó la comida. Jonathan se encargó de todo mientras Estefanía se arreglaba.
Sonó el timbre llegó Laura, diez minutos después llegó Alejandro.
Jonathan presentó a las dos mujeres. Ambas se quedaron sin aliento ante el atractivo y la altura de Alejandro.
Estefanía: Mucho gusto, eres el primer amigo de Jonathan que conozco dijo Estefanía.
Alejandro: Es un placer conocerte. Me han hablado mucho de ti respondió Alejandro.
Estefanía: Espero que te hayan hablado bien.
Jonathan: Claro, mi amor. Pero pasemos al comedor.
La cena transcurrió en un ambiente ameno, pero llegó el momento de poner en marcha el plan de Jonathan.
Alejandro, hoy Estefanía tuvo unas náuseas. Me preocupa, pero ella tiene su médico.
Sí, Estefanía, ¿cuánto tiempo tienes y te estás alimentando correctamente? ¿Qué suplemento estás tomando? Preguntó Alejandro.
Estefanía se puso pálida y su nerviosismo fue evidente. ¿Y por qué preguntas eso? Es privado.
Jonathan:Tranquila, Estefanía. Disculpa a Alejandro, no puede evitar ser médico en todo momento.
Estefanía: Eres médico dijo Estefanía sorprendida.
Alejandro: Sí, ginecólogo obstetra y especialista en fertilidad. Pero discúlpame, es que me preocupé. Pero cambiemos el tema. Laura, ¿qué haces tú?
Estoy estudiando cocina. Quiero ser chef respondió Laura, un poco nerviosa.
Estefanía se levantó de su silla. Laura, ¿me acompañas a la cocina?
Laura asintió y ambas salieron.
¿Crees que hayan caído en la trampa? Preguntó Alejandro a Jonathan.
Jonathan: Sí, estoy seguro.
Alejandro: Lástima, me gustó Laura. Pero si es parte de este engaño, no es lo que parece.
Jonathan: A mí también me cae bien. No sé cómo es amiga de Estefanía. Sé que son amigas desde la infancia.
Alejandro: Estefanía es obvio que es una joven muy atractiva, pero es muy caprichosa. Menos mal que te vas a terminar con ella.
Jonathan:Cuento los días.
En la cocina, Laura le dijo a Estefanía: Te lo dije cuando me hablaste de esa locura. Eso no se hace.
Estefanía:No me regañes. ¿Qué puedo hacer?
Laura: Decir la verdad.
Estefanía:Tú eres loca.
Laura: Estefanía, vine hoy porque me dijiste que Jonathan te lo había pedido, pero no quería participar en esta mentira. ¿Cómo te atreves a obligar a Jonathan a casarse contigo por un bebé que no existe?
Estefanía: Mi plan es casarme y luego hacer que perdí el bebé.
Laura: Hasta aquí soy tu amiga. Estás desquiciada, te va a ir mal. Me voy, no me llames ni quiero ser partícipe de esta mentira.
Estefanía: No seas ridícula, vete. Cuando me solucione la vida, verás que valió la pena.
Laura: Me das lástima. Todo en la vida no es dinero, y qué gratificante lograr las cosas sin mentir y dañar a nadie.
Estefanía:Vete de una vez, estás envidiosa.
Laura llegó al comedor y se despide de Jonathan y Alejandro.
¿Qué pasó? Preguntó Jonathan.
Apareció Estefanía y dijo: La llamó una cita y se tiene que ir.
Alejandro se ofreció a acompañarla al auto.
Al salir del departamento, Laura subió al ascensor y Alejandro la siguió.
¿Por qué estás así, temblando? preguntó Alejandro.
Laura: No es nada, te dije que podía irme sola.
Alejandro: Conozco un sitio agradable cerca. ¿Solo nos tomamos un café? ¿Te parece?
Laura: No, no quiero. No quiero tener contacto con nada ni nadie que tenga que ver con Estefanía. Fui su tonta amiga por muchos años, pero no sé para qué. No tenemos nada en común. Le agradezco que en algún momento me ayudó, pero no quiero saber nada de ella.
Alejandro: Entiendo. Se abre el ascensor. Al salir, ¿tienes auto? Preguntó Alejandro.
Laura: No, tomaré un taxi.
Alejandro: Por favor, Laura, vamos a tomar un café.
Laura:No insistas.
Alejandro: Voy a ser sincero, ya sabemos del engaño de Estefanía.
Laura: ¿Y Jonathan también?
Sí. Responde Alejandro.
Laura: Se lo dije que iba a terminar mal. Está loca, no quiero saber nada de ella.
Alejandro:Sabía que eras diferente. Vamos a tomar un café.
Laura: Está bien, vamos.
CAPITULO XXI Quiero uno
Han pasado casi dos semanas desde que alquilaron el local para el restaurante. Están realizando los últimos retoques y remodelaciones. Julián, Aurora, Emma y los demás empleados trabajan incansablemente.
Emma y Aurora observan a los trabajadores, que están dando los últimos toques. El olor a pintura persiste en el ambiente.
Emma: ¿Cómo te sientes, Aurora?
Aurora: Estoy feliz. Nunca imaginé que tendría tanto trabajo.
Emma: Como dijimos, yo me encargo de la granja y tú del restaurante.
Aurora: Sí, si vamos a dividir la gerencia, quiero que todo funcione a la perfección. No puedo creer que de estos dos proyectos dependan tantos trabajadores.
Emma: Julián ha sido fundamental en ambos proyectos y te mantiene feliz.
Aurora: No empieces con tus preguntas incómodas.
Emma: Ay, Aurora, lo importante es que te hace feliz y te ayuda a creer en ti misma.
Aurora: Sí, es un hombre en todos los sentidos. Debido a la falta de sus padres, maduró muy pronto. Es más centrado y confiable que Jonathan. Con su personalidad, a veces olvido que es más joven que yo.
Emma: Y, disculpa amiga, es un verdadero galán. Solo míralo.
Aurora voltea a ver a Julián. Es muy atractivo.
Emma: Quiero uno así.
Aurora: Amiga, tú dices eso y no sales con nadie.
Emma: Sí, pero aprecio la belleza masculina.
Aurora: Tú y tus cosas.
Emma: ¿Y cuáles son?
Aurora: No hemos hablado de eso, no quiero ponerle nombre, pero todos los días duerme conmigo.
Emma: ¡Qué emoción, amiga! Pensé que no te ibas a dar la oportunidad.
Aurora: Yo no le he dicho que se quede, pero todas las noches aparece en mi puerta, después de besarme no tengo objeción.
Emma: (Con un guiño) ¿Y qué me dices de esos besos? ¿Son tan buenos como parecen?
Aurora: (Sonrojada) ¡Basta!
Emma: (Riendo) ¡Ay, amiga, no te hagas!
Aurora: (Mirando a Julián a lo lejos) Con él, me siento segura, protegida. Es como si el mundo se calmara cuando estoy a su lado.
Emma: (Sonriendo) Me alegra mucho escuchar eso, amiga. Se nota lo feliz que te hace.
__________
Las paredes estaban pintadas en tonos cálidos, y las mesas estaban dispuestas meticulosamente. Emma y Julián miraban a Aurora con admiración mientras ella supervisaba los últimos detalles.
“Es increíble, Aurora”, dijo Emma, sonriendo. “Todo ha quedado perfecto”.
Aurora asintió, emocionada. “Gracias, Emma. No podría haberlo hecho sin tu apoyo y el de Julián”. Miró a Julián, quien le apretó la mano con cariño.
“Estamos orgullosos de ti”, dijo Julián.
Aurora se giró hacia Emma. “Y tú, amiga mía, has estado a mi lado. Gracias por creer en mí”.
Emma se sintió abrumada por la emoción. “¡Por muchos éxitos, Aurora!”, exclamó, levantando su copa de vino.
Brindaron, celebrando no solo el restaurante, sino también la granja.
Faltan solo dos días para la inauguración.
Julián y Aurora llevaron a Emma a su casa.
“Adiós, Emma, gracias por todo. Descansa”.
Julián puso en marcha su camioneta.
Aurora: Emma me preguntó qué somos.
Julián: Quiero que seas mi esposa.
Aurora: No sé, Julián.
Julián: ¿Por qué no? Ya vivimos juntos.
Aurora: No estamos viviendo juntos.
Julián: Yo creía que sí, solo voy a mi granja a trabajar y he traído ropa.
Al llegar a la casa, Aurora entró y detrás de ella.
De repente, sintió unos brazos fuertes rodeándola por la espalda. Julián, la atrajo hacia él y comenzó a besarle el cuello, dejando una estela de besos húmedos y cálidos.
Eres tan hermosa, Aurora —susurró en su oído, su voz ronca y sensual—. Cada día me enamoro más de ti.
Aurora se estremeció ante sus palabras y el roce de su aliento en su piel. Se giró en sus brazos y lo miró a los ojos, brillando de emoción.
Julián la tomó de la cintura y la acercó a él. Sus labios se encontraron en un beso profundo y apasionado, explorando cada rincón de la boca del otro.
Quiero que sepas que te amo —confesó Julián, su voz llena de sinceridad—. Eres mi refugio, mi alegría.
Aurora correspondió a su abrazo, sintiendo su corazón latir con fuerza contra su pecho.
Yo también te amo, Julián. Contigo, todo es más hermoso.
Julián llevó a Aurora hasta la cama y la acunó en sus brazos.
Aurora: desde que te conocí, mi vida ha cambiado por completo. Tú me has enseñado lo que es el verdadero amor.
Julián comenzó a besarla suavemente por el cuello, descendiendo lentamente hasta su hombro. Aurora cerró los ojos, disfrutando de cada caricia, de cada susurro.
Quiero pasar el resto de mi vida contigo, Aurora. Quiero despertar cada mañana a tu lado, quiero envejecer contigo, quiero compartir contigo todos los momentos importantes.
Aurora sonrió, sus ojos llenos de lágrimas de felicidad.
Yo también quiero eso, Julián.
Y así, entre caricias y susurros, se entregaron el uno al otro, sellando su amor.


CAPITULO XXII "La Boda"

"El día de la boda de Estefanía y Jonathan por fin llegó. En la intimidad de su habitación, Estefanía, lista para el gran momento, se admira en el espejo. ¡El estilista había hecho magia! Nunca se había visto tan hermosa."
Su Mama entra a la habitación, los ojos se le llenan de lágrimas.
Mama: ¡Hija, qué hermosa estás! Todavía no puedo creer que Jonathan haya traído a toda nuestra familia. ¡Qué suerte tuviste de encontrar a un hombre que te ame tanto! No quiso que la boda se realizará sin nosotros. Lo extraño es que no vino nadie de la familia de Jonathan.
Estefanía : (Con una sonrisa suave) No están en el país y Jonathan no quería esperar más.
Mama: (Asintiendo) Entiendo. Lo importante es que ustedes dos estén felices. Y créeme, se les nota el amor a leguas de distancia.
Ambas se abrazan.
Estefanía : Gracias, mamá. Por todo.
Mama: Hija, eres tú la que me ha dado la mayor alegría de mi vida. Ahora ve, que te espera tu príncipe.
Estefanía sonríe y se dirige hacia la puerta, donde la espera su padre.
Música suave de fondo, murmullos de los invitados
Estefanía, radiante en su vestido de novia, se adentra en el elegante salón del hotel. Las grandes ventanales ofrecen una vista panorámica de la ciudad, bañada por la luz del atardecer. El salón está decorado con delicadas flores blancas y candelabros que cuelgan del techo, creando un ambiente romántico y sofisticado. Al final del pasillo, adornado con pétalos de rosa, se encuentra un altar imponente, decorado con arreglos florales exuberantes.
En él, Jonathan, el novio, aguarda, luciendo un elegante traje negro. A su lado, su mejor amigo, Alejandro, lo acompaña con una sonrisa. Esta una pantalla gigante.
Cuando Estefanía llega al altar, la marcha nupcial comienza a sonar con fuerza. Todos los invitados se ponen de pie y aplauden emocionados. El padre de Estefanía la entrega a Jonathan.
Antes de comenzar la ceremonia, Jonathan hace una seña para que quiten la música. La cara de Estefanía se llena de asombro. En ese momento, Jonathan recibe un micrófono de parte de su amigo Alejandro.
Jonathan: Buenas tardes a todos. Antes de empezar esta hermosa ceremonia, tengo algunas sorpresas para ustedes. Estoy feliz de que estén aquí toda la familia y amigos de Estefanía. Quería aprovechar este momento tan especial para compartir una noticia maravillosa: ¡Estamos esperando un bebé! Y para más sorpresa, Estefanía ya tiene cinco meses.
Un murmullo recorre el salón. Los padres de Estefanía se quedan en shock.
Madre de Estefanía: ¡Hija! Te felicito, pero ¿por qué no nos habías dicho nada? Y Jonathan, ¿por qué lo dices ahora, justo antes de la ceremonia?
Jonathan: ¡Tranquila, suegra! Todo está bajo control. Comencemos con la ceremonia.
Estefanía, en un susurro, le reclama a Jonathan:
Estefanía: ¿Por qué lo dices ahora? ¿Y dónde está el ministro que va a oficiar la boda?
Jonathan: ¡Esperen un momento! Tengo un video que quiero que vean.
Estefanía, ¿qué video? ¿Qué pasa, Jonathan?
Jonathan inicia la reproducción de un video.
" Te lo dije cuando me hablaste de esa locura. Eso no se hace.
Estefanía:No me regañes. ¿Qué puedo hacer?
Laura: Decir la verdad.
Estefanía:Tú eres loca.
Laura: Estefanía, vine hoy porque me dijiste que Jonathan te lo había pedido, pero no quería participar en esta mentira. ¿Cómo te atreves a obligar a Jonathan a casarse contigo por un bebé que no existe?
Estefanía: Mi plan es casarme y luego hacer que perdí el bebé.
Laura: Hasta aquí soy tu amiga. Estás desquiciada, te va a ir mal. Me voy, no me llames ni quiero ser partícipe de esta mentira.
Estefanía: No seas ridícula, vete. Cuando me solucione la vida, verás que valió la pena.
Laura: Me das lástima. Todo en la vida no es dinero, y qué gratificante lograr las cosas sin mentir y dañar a nadie.
Estefanía:Vete de una vez, estás envidiosa"
Jonathan: Como no existe el bebé, no hay boda, porque no me puedo casar con una manipuladora que quiere casarse conmigo solo por mi dinero.
Los padres de Estefanía no podían con tanta vergüenza; su madre lloraba, lo que hizo Estefanía no tiene nombre.
Jonathan y Alejandro salen de allí, con los gritos a lo lejos de Estefanía: '¿Por qué, Jonathan, me hiciste esto?'
CAPITULO XIII No existe la Máquina del Tiempo
Jonathan había organizado la boda para que todos los familiares de su prometida, Estefanía, supieran de su engaño y manipulación. Se sentía atrapado, obligado a casarse con ella porque estaba embarazada de él.
Alejandro y Jonathan salieron de la boda. Alejandro, preocupado por su amigo, le preguntó: “¿Cómo te sientes, amigo?”
Jonathan suspiró. “Por un lado, me siento liberado al haber descubierto la verdad sobre Estefanía. Ya no tengo que lidiar con ella. Pero también siento un dolor inmenso por la pérdida de Aurora.”
“Vamos a comer algo”, insistió Alejandro.
Jonathan dudó. “No tengo ánimos.”
“Debes comer algo”, dijo Alejandro con firmeza.
En el restaurante, los dos amigos reflexionaron sobre las decisiones de la vida que pueden cambiar nuestro futuro para bien o para mal. Jonathan había perdido a Aurora, su esposa y compañera durante más de 20 años, por una aventura con Estefanía. El precio de esa traición había sido la destrucción de su matrimonio.
Alejandro y Jonathan están sentados en una mesa, frente a platos casi intactos.
Alejandro, gracias por estar aquí. Necesito tiempo para procesar todo esto. Sé que las heridas sanarán, pero ahora mismo, el dolor es demasiado grande. Espero que algún día pueda encontrar la paz."
Jonathan: (Tomando un sorbo de su bebida) ¿Sabes, Alejandro? la vida es como un tablero de ajedrez. Cada movimiento, cada decisión, tiene una consecuencia.
Alejandro: (Mirando fijamente su copa) Tienes razón, Jonathan. Y a veces, las piezas más importantes se sacrifican en el juego. (Poniendo una mano en el hombro de Jonathan) No te culpes, amigo. Ya no tiene sentido..
Jonathan: (Suspirando) Lo sé, es difícil no sentirse culpable. Aurora... era mi todo. Y no lo veía hasta ahora cuando ya la perdí.
Una pausa. Ambos hombres se sumergen en sus propios pensamientos.
Alejandro: ¿Recuerdas cuando éramos niños y jugábamos a ser superhéroes? Creíamos que podíamos solucionar cualquier problema.
Jonathan: (Sonriendo amargamente) Sí, éramos invencibles.
Alejandro: Y lo somos, Jon. Solo que ahora nuestros problemas son más complejos, más reales.
Jonathan: (Mirando a Alejandro) Gracias, amigo. Necesitaba escuchar eso.
Alejandro asiente con la cabeza.
Alejandro miró a Jonathan “¿Crees que pueda recuperar a Aurora?”
Jonathan suspiró. “No sé, amigo. No creo que Aurora me perdone” además “Ella ya está con otro.”
Los dos amigos se despidieron, Jonathan se dirigió a la casa que compartió muchos años con aurora.
Jonathan está en su antigua casa, ahora vacía. Está rodeado de cajas y recuerdos.
Jonathan camina lentamente por la casa, tocando objetos familiares. Se detiene frente a un marco de fotos y lo sostiene con cuidado. Es una foto de él y Aurora en su boda.
Jonathan (susurrando): No puedo creer que esto esté pasando.
Se sienta en el suelo y abraza sus rodillas. Las lágrimas comienzan a deslizarse por sus mejillas.
Jonathan: Aurora, ¿cómo pude ser tan tonto? Te prometí un futuro juntos. Y te traicione
Se levanta y comienza a caminar de un lado a otro, visiblemente agitado.
Jonathan: ¡Que tonto fui! ¡Todo se vino abajo!
Se dirige hacia la ventana y mira hacia afuera. Tantos recuerdos se le vienen a la mente.
Jonathan (mirando hacia arriba): ¿Por qué, No vi lo que tenía? ¿Por qué?
"Vivimos con las consecuencias de nuestras decisiones y no existe una máquina del tiempo."
Es una verdad universal que resuena en cada uno de nosotros. Cada elección, grande o pequeña, traza un camino único en nuestras vidas.
CAPITULO XIV Sorpresa
Hoy era un día especial, lleno de expectativas y emociones. El restaurante “Latidos Renovados” estaba a punto de abrir sus puertas al público, y Aurora, en su papel de chef, se encontraba en un torbellino de actividades de última hora.
Aurora, con su pasión por la gastronomía, había transformado el espacio en algo mágico. Las paredes estaban adornadas con cuadros de Artistas locales, y las mesas lucían elegantes arreglos florales. La iluminación cálida creaba un ambiente acogedor que invitaba a quedarse.
Aurora había trabajado en colaboración con Emma para crear un menú que fusionara lo tradicional con lo innovador, cada plato reflejaba la dedicación y el amor por la buena comida.
Julián, revisando las reservas y asegurándose de que todo estuviera en orden. Su sonrisa contagiosa y su habilidad para conectar con las personas eran fundamentales para el éxito del restaurante.
A medida que se acercaba la hora de la inauguración, Aurora miró a sus compañeros con gratitud. Habían trabajado incansablemente para convertir su sueño en realidad. El nombre “Latidos Renovados” no solo representaba la renovación del local, sino también la pasión y el esfuerzo que habían puesto en cada detalle.
Cuando las puertas finalmente se abrieron y los primeros clientes entraron, Aurora sintió un nudo en el estómago. Pero al ver las caras de asombro y satisfacción de quienes probaban los platillos, supo que todo había valido la pena. El restaurante estaba lleno de vida, latiendo al ritmo de la pasión y el amor por la comida.
Aurora, radiante, observa a sus invitados disfrutar de sus creaciones culinarias. Se acerca a la ventana y mira hacia la calle, perdida en sus pensamientos.
Aurora (para sí misma): Nunca imaginé que estaría aquí. De una vida dedicada a los sueños de otro, a cumplir los míos. Recuerdo cuando trabajaba largas horas para que Jonathan pudiera estudiar... y él... (suspira). Pero eso quedó atrás. Ahora es mi turno.
Julián se acerca a ella por detrás y la abraza suavemente.
Julián: Estás brillando, Aurora. Todo esto es increíble.
Aurora: Gracias, Julián. Es más de lo que jamás soñé.
Ambos se quedan mirando el restaurante lleno de vida.
Emma, con una sonrisa radiante, se acercó a Aurora y Julián. El brillo en sus ojos reflejaba la satisfacción por el éxito de la inauguración.
“¡Aurora, Julián!”, exclamó, “¡Lo hemos logrado! El restaurante está lleno, la comida es un deleite y la atmósfera… simplemente mágica.”
Aurora asintió, emocionada. “Sí, Emma. No puedo creer lo lejos que hemos llegado en tan poco tiempo. Y todo gracias a nuestro esfuerzo conjunto.”
Emma, con su característica energía, bromeó: “¿Quién diría que seríamos tan buenos juntos?”
Julián rió. “¡Exacto! Y los músicos, ¿los has visto? Creo que su música le da el toque final perfecto a esta noche.”
Aurora miró al grupo de músicos en el rincón del restaurante. “Definitivamente. La melodía fluye como si estuviera destinada a estar aquí.”
"Todo era alegría hasta que, hablando muy amenos, los tres: Aurora, Julián y Emma, vieron a un hombre alto, muy atractivo, de aproximadamente 1.86 m, con cabello castaño y ojos avellana, acercándose a ellos. Emma y Aurora se quedaron sin habla, y Julián no entendía la cara de asombro de ambas. Emma, sin embargo, estaba pálida. El hombre saludó: 'Buenas noches, Emma. Tanto tiempo'. Emma no respondió, pero Aurora lo saludó: 'Hola, Robert'. (Era la expareja de Emma, pero ella tenía un secreto, pensó nunca volvería verlo, pero allí estaba, frente a ella).
Aurora le preguntó: '¿como estas Robert?'"
Robert (con la mirada fija en Emma): "Muy bien, Aurora. Me alegra verte. Pensé que estabas en la ciudad."
Aurora (tratando de suavizar el ambiente y dándole tiempo a su amiga para asimilar la sorpresa): "Es una historia larga, pero hoy estamos celebrando la inauguración de nuestro restaurante."
"Lo felicito, hicieron un excelente trabajo", comentó Robert. Dirigió su atención a Emma: "Hola, Emma. ¿Cómo estás?"
Emma (reuniendo todas sus fuerzas): "Bien, gracias."
"Podemos hablar en otro momento, tal vez mañana", propuso Robert, acercándole una tarjeta. "Este es mi número. Puedes llamarme. Quiero hablar contigo."
Emma no se movió a tomar la tarjeta, así que Aurora la tomó por ella.
Robert se despidió: "Buenas noches. Que la sigan pasando bien".
Y se retiró, dejando a Emma aún en shock.

CAPITULO XXV Y ahora... ¿qué?

Y ahora que? dice Emma, asustada, que va a hacer, nunca pensé que volvería a ver a Robert. No sé qué hacer.
Aurora le dice: 'Cálmate, Emma.'
Emma: 'Quiero irme a mi casa.'
Julián se ofrece a llevarla. Aurora no quiere que esté sola, pero no puede dejar el restaurante.
Emma le dice a Aurora: 'Estaré bien, solo quiero estar sola. Hablamos mañana.'
Julián lleva a Emma a su casa. No está muy lejos del restaurante. Ella se baja de la camioneta de Julián y camina hacia su casa.
Entra a su casa, la misma casa que compartió con Robert durante dos años antes de que él se fuera a estudiar. No puede creer que haya vuelto. Recuerda ese día cuando el doctor le dijo: 'Señora Emma, está embarazada'. Ella, feliz, corrió a casa y preparó una cena para darle la noticia a Robert.
Cuando tenía todo preparado para la sorpresa, entró Robert corriendo muy feliz. Ella se extraña y le pregunta: '¿Qué ocurre, Robert?'.
'¡Robert! Me gané la beca en Inglaterra. ¡Podemos salir de este pueblo! Estoy tan feliz'.
Emma se quedó en shock. '¡Qué bueno, Robert! ¿Y cómo vamos a hacer nuestra vida aquí?'.
'No, Emma, nuestra vida no puede seguir aquí. Con esta oportunidad podemos cambiar nuestras vidas, no podemos rechazarla'.
'Emma, yo no puedo irme. Mi vida está aquí. ¿Cómo vamos a vivir en Inglaterra?'
Robert, trabajar los dos será un poco difícil, pero lo vamos a lograr. Será complicado al principio, pero...
Emma: Ve tú, será más fácil porque estarías en el campus de la universidad y te será más sencillo. Si voy, seré un obstáculo para ti. Tienes una beca y todo pagado. Si yo voy, tendrás que trabajar para pagar el hospedaje y la alimentación. Ve tú solo; no puedo hacer que te quedes. Es tu sueño y, si te quedas, algún día lo lamentarás. Somos muy jóvenes.
No tomaré la beca, me quedaré aquí contigo. Te amo —dice Robert.
Emma, estamos tan jóvenes que no sabemos si esto va a perdurar en el tiempo —responde Emma.
Robert, no puedo dejarte. Te amo.
Emma, ¿qué dicen tus padres?
Robert, que me vaya. Ellos se van del pueblo y se llevan la fábrica.
Emma, ¿y qué vas a hacer aquí sin trabajo? Vete a estudiar. Robert, terminemos con esto ya. Recoge tus cosas y haz tu sueño realidad.
Emma sale de sus recuerdos cuando…
Suena el timbre. Emma se sobresalta y se levanta del sofá. Se dirige hacia la puerta, abre la puerta y se encuentra con Robert, parado en el umbral,
Su corazón latiendo con fuerza.
Robert: "Emma, necesito hablar contigo. A solas."
Emma (sintiendo un nudo en la garganta), vacila un momento antes de responder: "Está bien, pasa."
Robert entra y se sienta en el sofá. Emma se sienta al frente, manteniendo una distancia prudencial.
Robert: "Sé que esto es difícil, pero necesito que me escuches. Cuando me fui, nunca quise abandonarte. Pero las circunstancias me obligaron a tomar una decisión muy difícil. Volví porque quería verte. Quisiera arreglar las cosas...
Emma (con la voz temblorosa), "Arreglar las cosas... ¿Cómo puedes decir eso después de todo este tiempo?" ( Emma se puso de pie)
"Robert acortó la distancia. 'Sé que no tengo excusa. No puede hacer mi vida con nadie. Porque nunca pude olvidarte. Hoy cuando te vi, no tuve duda, mi corazón saltó. Te amo, Emma. Siempre has sido el amor de mi vida.'
Emma,(nerviosa casi sin poder respirar, necesitaba decirle la verdad.) 'No me digas eso, por favor. Tengo algo que decirte que hará que me odies.'
'No me importa si estuviste con alguien más, eso no importa. O estás con alguien ahora? Pregunta Robert.
'No tengo pareja, pero si existió alguien. Siéntate, necesito decirte una verdad que nos unirá por siempre y a su vez no nos alejará', confesó Emma.
'No entiendo, Emma. No puedo seguir viviendo así, extrañando tu cara, tu risa, tu cuerpo. Te amo. Mi vida no está completa si tu no estás', expresó Robert con intensidad.
'Siéntate, Robert', pidió Emma, caminando hacia la habitación. Regresó con una foto en la que se veía a Max, la viva imagen de Robert.
Robert, confundido, observó la fotografía. '¿Qué es esto, Emma?', preguntó.
'Se llama Max. Tiene dieciocho años y medio. Es un excelente hijo, estudia ingeniería y es muy aplicado. A él me dediqué en cuerpo y alma todos estos años', explicó Emma, con lágrimas en los ojos.
Robert, visiblemente conmocionado, se llevó las manos a la cabeza. Las lágrimas comenzaron a brotar. '¿Por qué, Emma?', preguntó con voz temblorosa.
'Ese día que llegaste con la carta de la beca, yo tenía los resultados de la prueba de embarazo', reveló Emma.
Robert se levantó, angustiado. '¿Por qué no me diste la oportunidad de elegir, Emma?
Emma: No querías que dejara tu sueño'.
'Yo me fui porque pensé que no me amabas y te daba igual que me fuera', respondió Robert, con la voz entrecortada.
'Claro que te amaba, demasiado. No quise ser un obstáculo en tu camino', aseguró Emma.
Robert se sentó en el sofá, cubriéndose el rostro con las manos. 'No puede ser. Te amaba, Emma. Y si supieras que ibas a tener un hijo mío, no te hubiera dejado. Era mi derecho elegir.'
Se levantó de golpe. 'Necesito pensar. Esto es demasiado grande.' Antes de salir, se volvió hacia Emma. 'Quiero conocer a mi hijo.'
Emma, con lágrimas en los ojos, suplicó: 'Por favor, Robert, no te vayas.'
'Necesito tiempo', respondió él, saliendo rápidamente de la casa."

CAPITULO XXVI Next..
Emma cerró los ojos y viajó en el tiempo. Volvió a ser aquella joven llena de sueños y miedos, enfrentada a un embarazo inesperado. Recordó la soledad y el dolor que sentía en ese momento. Ahora, con la perspectiva del tiempo, comprendía el daño que había causado al no decirle del embarazo a Robert.
Emma lloraba en su habitación. Buscó la tarjeta de Robert y comenzó a escribirle:
“Perdóname, Robert. Sé que no tengo excusa. Era joven y no sabía qué hacer. Tomé la decisión de privarlos a ustedes dos de conocerse, y ahora veo que fue un error. Perdóname por no decirte que estaba embarazada hace 19 años y que hasta ahora te enteras”.
El teléfono timbró con un nuevo mensaje: “No sé qué decir, Emma. Quiero no culparte, pero me siento vacío. Renuncié a la idea de tener un hijo porque si no era contigo no quería, y saber que tengo un hijo contigo me llena de emoción. Quiero verlo”.
Emma: Está en la universidad de Colorado, estudiando ingeniería química y biológica.
Robert: ¿Cómo vamos a hacer? ¿Viajamos?
Emma: No sé...
Robert: ¿Qué le dijiste de mí?
Emma: Solo le dije que su papá era yo.
Robert: Necesito que sepa la verdad. Quiero verlo, Emma.
Emma: Perdóname, Robert. Para mí no fue fácil criarlo sola. Tuve que trabajar el doble... Pero estoy orgullosa del hombre en que se convirtió. Es un chico noble. Voy a viajar para hablar con él. Quiero que sea en persona.
Robert: Voy contigo. No me lo puedes negar.
Emma: Salimos mañana mismo.
Robert: Compraré los boletos.
Emma: Ok, adiós
___________
Robert al registrarse en el hotel del pueblo. preguntó en recepción si tenían información de Emma, rápidamente le indicaron que la podía ubicar en el nuevo restaurante del pueblo. decidió darse una ducha. quería arreglarse un poco para volver a ver a Emma.
La ansiedad por verla era enorme, el había querido volver pero no entendió porque ella nunca lucho por su amor, Emma casi lo obligo que se fuerá a Inglaterra. Eso le dolió a Robert porque Emma no lo quería. Pero al pasar el tiempo. El tubo varias relaciones pero no prosperaron porque no era Emma.
Va caminando hacia el restaurante, hay muchas personas al entra Robert trata de ubicar con la mirada a Emma, pero no la ve. después de varios minutos la ve riendo, su corazón casi se paraliza, está hermosa, sin ninguna duda la amo.
da paso seguro hacia la mesa donde está una mujer y hombre con ella.
Buenas noches, ella se quedó en shock rápidamente reconocí a su amiga aurora que respondió por Emma.
Al ver si sorpresa deje mi tarjeta y me retiro.
Quiero hablar con ella pero a solas, sigue caminando por la acera sin rumbo hasta que llega al frente de la casa que compartió con Emma. Es como si el tiempo no hubiese pasado.
Se le salieron unas lágrimas, los recuerdos hacen que si corazón se agite. Porque no dejaste que me quedara Emma. O te hubiese ido conmigo.
sigue su camino pero ve llegar una camioneta, al darse cuenta que es Emma. Ella entró rápido. Robert dudo si tocar la puerta pero después de tantos años necesitaba hablar con ella.
Toca la puerta y abre Emma con los ojos hinchados, "Necesitamos hablar Emma"
Pero nunca pensó la noticia que iba a recibir el solo quería abrazarla y besarla.
___________
Aurora quedó preocupada; ella debía cerrar el restaurante. La inauguración había sido un éxito, aunque se empañó con la repentina aparición de Robert.
Julián la sacó de sus pensamientos al abrazarla por detrás. “Aurora, me asustaste. ¿Cómo dejaste a Emma?”, le pregunto.
En el camino a su casa Emma , apenas habló. Se bajó de la camioneta, se despidió y entró a su casa.
“Me preocupa Julián. Esto es fuerte para Emma”, confesó Aurora.
Julián preguntó: “¿Qué pasa con ese hombre, si se puede saber?”
Aurora: Robert es el expareja de Emma y padre de su hijo. El problema es que él no sabe que tiene un hijo. Emma no quiso decírselo, para que Robert cumpliera su sueño y aprovechara la beca en Inglaterra. Ahora, casi 19 años después, aparece hoy.
“Es delicado”, admitió Julián. “No voy a juzgar a Emma, pero un hijo no se le niega a un padre.”
Aurora asintió. “Estoy de acuerdo, pero ¿qué podemos hacer ahora?”
Julián la abrazó por la espalda. “Nosotros tenemos que celebrar el éxito del restaurante.”
Aurora se giró y lo besó. “Sí, deberíamos.”
“Vamos a casa”, propuso Julián.
La casa de Aurora, a oscuras y en silencio
Aurora se giró, encontrando los ojos de Julián fijos en los suyos. En ellos, leyó una mezcla de deseo y anhelo compartido que los unía más allá de las palabras. Con un movimiento lento y sensual, él acercó su rostro al de ella, rozando sus labios con los suyos en un beso casi imperceptible.
El beso se profundizó, una exploración lenta y deliciosa de cada centímetro de sus bocas. Las manos de Julián, cálidas y seguras, recorrieron su cuerpo, despertando una oleada de sensaciones que la hacían estremecer.
Aurora se sintió fundirse con él, como si fueran una sola alma. El tiempo se detuvo, y solo existían ellos dos en ese instante. Con cada caricia, cada suspiro, la tensión se liberaba, dando paso a un placer intenso y puro.
Entre sábanas de seda, se entregaron el uno al otro, perdidos en un mar de sensaciones. Sus cuerpos se movían al ritmo de un vals íntimo, una danza sensual que los llevaba a las alturas del éxtasis.
En ese momento de entrega total, Aurora encontró en Julián no solo un amante, sino un refugio seguro. Sus preocupaciones, sus miedos, se desvanecieron, dejando espacio solo para el placer y el amor.

CAPITULO XXVIII Encuentro

Emma llega a Colorado junto a Robert para darle la noticia a Max.
Acordaron que Robert esperaría en el hotel mientras Emma habla con Max para darle tiempo a que él reaccione a la noticia de que su padre quiere conocerlo y explicarle que Robert no sabía que tenía un hijo porque ella tomó la decisión de no decirle que estaba embarazada de Max. Robert no sabe cómo Max se tomará la noticia.
Max corre a abrazar a su madre. Está feliz; Emma nunca había venido. Él está un poco intrigado.
Max: ¿Pasa algo malo? ¿Estás enferma?
Emma: No es nada de eso, es un tema importante, pero no es de salud.
Max: para haber venido hasta acá. Me asustas mamá.
Emma: (Sentándose frente a Max en un café) Max, necesito que me escuches con atención. Hay algo muy importante que debes saber.
Max: (Intrigado) Claro, dime.
Emma: (Tomando una respiración profunda) 
"Te voy a contar una historia de hace 19 años. Éramos jóvenes y siempre tuve un novio de la secundaria llamado Robert. Cuando salimos de la secundaria, decidimos irnos a vivir juntos y compramos la casa donde vivimos ahora. Estuvimos juntos dos años hasta que un día descubrí que estaba embarazada. Max quiso interrumpir, pero Emma le dice 'Escúchame hasta el final'. El mismo día que me enteré del embarazado, el traías la carta de aceptación de la universidad en Inglaterra con beca. El querías que me fuera con el, pero era difícil irme embarazada. Si le decía a Robert sobre mi estado, él se quedaría y no quise arruinar tus sueños.
Max: Él sabe de mi existencia ahora.
Emma: Sí, vino conmigo. Se enteró ayer y no pudo esperar para conocerte. Él no sabía nada de tu existencia. Toda la responsabilidad es mía. Cuando él se fue, le hice creer que habíamos terminado para siempre.
Max: Mamá, no sé cómo reaccionar a esto. Siento rabia porque nos negaste la posibilidad a los dos.
Emma: No tengo perdón ni justificación. Era joven. No quise hacerle daño a ninguno de los dos. Quiere conocerte.
Max: ¿Dónde estás?
Emma: En el hotel.
Max: Vamos de una vez."
___________
Toman un taxi al hotel. Max mira fijamente por la ventana, su rostro inexpresivo. Emma lo observa de reojo, notando la tensión en sus hombros. Quiere ofrecerle consuelo, pero las palabras se le atragantan. Al llegar, toca la puerta.
Robert abre la puerta, sus ojos se agrandan al ver a Max. Es como mirarse en un espejo más joven. Las lágrimas brotan de sus ojos, cayendo pesadamente sobre su rostro. Con un gesto suave, invita a Max a pasar.
"Mamá, déjanos solos", pide Max, su voz apenas un susurro. Emma, con un nudo en la garganta, sale de la habitación.
Robert y Max se quedan solos. Un silencio pesado llena la habitación, interrumpido solo por el tic-tac del reloj. Robert se acerca lentamente, sus manos temblando. Max, sin esperar, lo abraza con fuerza. Es un abrazo que parece durar una eternidad, un abrazo que contiene años de emociones reprimidas.
"Hijo, no sabía de tu existencia", susurra Robert, su voz ronca por la emoción.
"Te extrañé y te necesité más de lo que puedes imaginar", responde Max, apretando a su padre.
Robert acaricia el cabello de Max: "Hijo, hace solo horas que supe de ti y ya te amo. Quiero conocerte, estar en tu vida y recuperar el tiempo perdido".
"Mi madre hizo mal", dice Max, su voz cargada de dolor. "Siempre se dedicó a mí, nunca tuvo una salida, una pareja. trato de  llenar el vacío de tu ausencia con todo su amor. Me enseñó a ser una buena persona, ella es  trabajadora y luchadora, la admiro, le debo tanto. Pero ocultarme a mi padre... no sé qué hacer".
Robert lo mira con comprensión: "No la juzgues. Sé que duele lo que nos hizo, pero era joven y tenía miedo. Por lo que me cuentas, es una mujer admirable. Se dedicó a ti y te enseñó a ser una buena persona".
CAPITULO XXIX El perdón...
Robert le indica a Emma que puede pasar después de horas hablando con Max a solas . Son tan parecidos en todo y tienen tantas cosas en común, es asombroso.
Al entrar, Emma no sabe qué esperar. La tensión en el aire es palpable.
Max la abraza con fuerza. 'Mamá, tranquila. Necesitamos tiempo para asimilar todo lo que ha pasado. Cuando termine el semestre, iré a casa. Solo falta un mes. Espero sentirme más tranquilo contigo para entonces. No quiero juzgarte, pero me duele lo que hiciste'. Le da un beso en la mejilla y luego abraza a Robert, dándole otro beso. 'Papá, mamá, nos vemos en un mes'.
Sale de la habitación dejando a una Emma emocionada y dolida a la vez. La emoción de verlos juntos se mezcla con la culpa por lo que ha causado. Se sienta en la cama, las lágrimas brotando sin control.
Robert se acerca a ella y la toma de la mano. 'Emma, la primera vez que mi hijo me habla de esa manera, me duele saber lo que dejaron de compartir por mi culpa.
Emma lo mira a los ojos, inundados de lágrimas. 'Robert, nunca quise hacerte daño. Tenía tanto miedo...'
"Robert la interrumpe: 'Danos tiempo para sanar. Vuelve a casa. Yo iré cuando Max salga de vacaciones'.
Emma se sorprende: 'Pensé que venías conmigo.
Robert: No sabes lo fuerte que es esto. Estoy luchando por perdonarte, pero los años perdidos... ¿Cómo los recupero? No era tu decisión, pero sé que hiciste un excelente trabajo con Max. Tan solo escucharlo hablar, sus metas, sus objetivos bien definidos, tan maduro para su edad... Agradezco el trabajo que hiciste en él. Pero en este momento, necesito poner distancia entre nosotros'.
Emma afligida decide retirarse a su habitación. Entra, a su habitación se arroja a la cama y comienza a llorar. Ese vacío que siente es tan grande que le falta el aire.
Llama a Aurora: 'Amiga, estoy mal. Ellos no me van a perdonar. ¿Ver la cara de Max? Con Desprecio. Nunca me había visto así'.
Aurora: 'Tranquila, Emma. Por lo que me contaste, es un excelente chico. Dale tiempo. ¿Y Robert?'
Emma: 'En su habitación, me dijo que mantuviéramos las distancias por un tiempo'.
Aurora: 'Amiga, es una situación que necesita tiempo para que ellos asimilen que son padre e hijo'."
Emma: "Gracias, amiga. Mañana salgo para allá."
Aurora: "Sé que no es el momento, pero tengo una noticia, y espero que te alegre un poco este momento."
Emma: "Dime, aunque creo que nada puede animarme mucho en este momento."
Aurora: "Hay que va: ¡estoy embarazada!"
Emma: "¡Salta de la cama!" ¡Qué alegría! ¡Qué felicidad, Aurora! ¿Y cómo estás? ¿Y Julián está feliz?
Aurora: "Julián está que no cabe en sí de la emoción. Emma, pensé que era estéril, por eso no me preocupé por cuidarme."
Emma: "Lo sabía. Yo siempre pensé que Jonathan era estéril. ¡Un momento! Entonces, ese bebé que está esperando... o no es de él, o esa mujer no está embarazada. ¡Woo! Te imaginas."
Aurora: "Hasta ahora no había pensado en eso. ¡Qué locura! Bueno, qué lástima por Jonathan, siempre deseó un hijo."
Emma: "Estoy feliz por ustedes, Aurora."
Aurora: "Yo también, pero con un poco de miedo. Mañana iremos al especialista a ver cómo está el bebé."
Emma: "Amiga, nos vemos mañana. Y sí, me alegraste mucho. Descansa."
Emma, con el ánimo renovado, se mete en la cama. De pronto, alguien llama a la puerta. Con un poco de recelo, la abre y se encuentra con Robert.
"Robert, ¿tú?"
"Estuve pensando", comienza él, "ya hemos perdido demasiado tiempo. Éramos jóvenes, tú hiciste un sacrificio por mí. Aunque no era tu derecho decidir, lo hiciste por amor. Y yo también tengo culpa porque, amándote como siempre te he amado, debería haber vuelto como sea, para verte. No lo hice por orgullo tonto o por miedo de verte ya con otro. Y hoy supe por Max que nunca hubo nadie, siempre guardaste la esperanza de que yo volviera. Te amo, Emma. Siempre has sido la mujer de mi vida."
Emma, sorprendida y emocionada, no puede contener las lágrimas. "Me perdonas?"
Robert: "Elijo dejar todo atrás y comenzar de nuevo. Quiero recuperar el tiempo perdido."
Sin más preámbulos, Robert la toma por el cuello y la atrae hacia él, uniendo sus labios en un beso intenso.
Emma y Robert se miraban fijamente, sus corazones latiendo al unísono. El tiempo parecía haberse detenido.
Robert, con una expresión de profunda admiración, acercó su mano a su rostro, acariciando suavemente su mejilla. "Emma, eres más hermosa que nunca."
Ella sonrió, sus ojos brillando de emoción. "Y tú... eres el hombre que siempre amé."
En ese instante, el espacio que los separaba se desvaneció. Robert la atrajo hacia él, envolviéndola en un abrazo cálido y protector. Sus labios se encontraron en un beso lento y apasionado, un beso que expresaba todo el amor y el anhelo acumulados durante tantos años.
Emma se aferró a él con todas sus fuerzas, sintiendo la familiaridad de su cuerpo, el latido de su corazón. Era como si nunca se hubieran separado.
El beso se intensificó, profundizando la conexión entre ellos.
Cuando finalmente se separaron, ambos jadeaban, sus frentes se apoyaban una contra la otra. "Te amo, Robert," susurró Emma, su voz temblorosa.
"Y yo a ti, Emma," respondió él, su voz ronca por la emoción. "Siempre te he amado."
En ese momento, comprendieron que habían encontrado el camino de regreso el uno al otro. Los años de separación habían sido una prueba, pero su amor había prevalecido. Y ahora, juntos, comenzarían a escribir un nuevo capítulo en su historia.
Emma y Robert se encontraron en el mismo lugar donde se despidieron hace 19 años. El viejo puente de madera sobre el río había resistido el paso del tiempo, al igual que sus sentimientos. La brisa fresca de la tarde acariciaba sus rostros mientras se miraban a los ojos, intentando descifrar los cambios que los años habían dejado en cada uno.
Emma dio un paso hacia adelante, su corazón latiendo con fuerza. Robert extendió su mano, y cuando sus dedos se tocaron, una corriente eléctrica recorrió sus cuerpos. Sin decir una palabra, se abrazaron con fuerza, como si temieran que el otro pudiera desaparecer en cualquier momento.
El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Bajo esa luz cálida, sus labios se encontraron en un beso que llevaba años esperando. Fue un beso lleno de pasión, de anhelo, de todas las palabras no dichas y de todos los momentos perdidos.
Se apartaron solo lo suficiente para mirarse a los ojos nuevamente. Emma acarició el rostro de Robert, sintiendo la familiaridad de su piel bajo sus dedos. “Te he extrañado tanto”, susurró ella, con lágrimas en los ojos.
“Y yo a ti”, respondió él, su voz quebrada por la emoción..
Se entregaron a la pasión que había estado contenida durante tantos años. Cada caricia, cada beso, era una promesa de amor eterno. En ese momento, el tiempo dejó de existir. Solo estaban ellos dos, unidos por un amor que había sobrevivido a la distancia y al tiempo.
CAPITULO XXX Por partida doble
Aurora y Julián, con una mezcla de nerviosismo e ilusión, esperan sentados en un sofá. Del consultorio.
Doctora:(Sonriendo) ¡Aurora , Julián! Qué gusto conocerlo soy la Doctora Valery. ¿Cómo se sienten?
Aurora : Muy bien, doctora. Un poco ansiosos, pero sobre todo emocionados.
Doctora:(Tomando las manos de Aurora ) Bueno, vamos a ver cómo está nuestro pequeño milagro. (Pausa mientras realiza el ultrasonido) ¡Y vaya milagro que es!
Aurora y Julián se miran con los ojos brillantes, esperando ansiosos.
Doctora:(Sonriendo ampliamente) ¡Aurora , Julián! ¡Tengo una gran noticia!
Aurora : (Con la voz temblorosa) ¿Todo está bien?
Doctora:¡Todo está perfecto! De hecho, ¡son dos! Están llevando casi dos meses de embarazo y se están desarrollando maravillosamente.
Aurora y Julián se quedan en silencio, procesando la noticia. Julián se lleva una mano a la boca, incrédulo.
Julián: ¡¿Dos?! ¡No puedo creerlo!
Aurora : (Con lágrimas en los ojos) ¡Son dos! ¡Vamos a ser padres de gemelos!
Se abrazan con fuerza, llenos de emoción. La Doctora les entrega las imágenes del ultrasonido.
Doctora:¡Felicidades! Sé que es una gran sorpresa, pero ambos bebés están muy sanos. Sin embargo, como es un embarazo gemelar, es importante que tengas algunos cuidados adicionales.
Aurora : (Preocupada) ¿Hay algún riesgo por mi edad?
Doctora:Es natural que tengas esa preocupación, Aurora . Sí, a tu edad hay un ligero aumento de riesgo, pero estás en excelente forma y los bebés se están desarrollando de manera óptima. Con los cuidados adecuados, podrás disfrutar de un embarazo saludable y feliz.
Aurora respira aliviada.
Julián: (Tomando la mano de Aurora ) Vamos a cuidarnos mucho, mi amor.
Doctora:¡Así es! Disfruten esta etapa tan especial. Recuerden que estoy aquí para cualquier duda que tengan.
Aurora y Julián salieron del consultorio radiantes, tomados de la mano. La alegría los inundaba y no podían contener las lágrimas de emoción.
"Tenemos que hacer muchas mejoras en la casa," dijo Julián. "Tenemos que arreglar un cuarto para los bebés y un montón de cosas más."
Julián continuó: "Siempre quise tener una familia grande. Después de que murieron mis padres, me sentí tan solo. Ahora voy a tener una familia grande con la mujer que siempre he amado."
Julián exclamó: "¡Quisiera gritar de felicidad! Voy a ser padre de dos personitas. Gracias, Aurora."
"Tenemos que planear la boda lo más rápido posible. Hacemos una boda sencilla.
"Llegaron al restaurante y se encontraron con la sorpresa de que Emma estaba allí, y no estaba sola, sino con Robert.
Emma corrió hacia Aurora y la abrazó. "¡Felicidades, amiga! Estoy muy feliz de que estés embarazada."
Aurora le respondió: "¡Amiga, y eso no es todo! Son gemelos."
Emma brincó de la emoción. "¡No puede ser, Aurora! ¡Doble bendición! Te lo mereces, siempre deseaste ser madre y por fin lo vas a lograr."
Luego, se dirigió a Julián, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla. "¡Qué felicidad, Julián!"
Julián le respondió a Emma: "Estoy muy feliz, Emma. Nos vamos a casar."
Emma exclamó: "¡Wow! Puras buenas noticias. Pero nosotros también tenemos otra."
Aurora, intrigada, le dijo a Emma: "Habla de una vez, ¿qué noticia?"
Emma respondió con una sonrisa: "Nosotros también nos vamos a casar."
Aurora la abrazó emocionada. "¡Qué emoción, amiga! Te da un tiempo para acá. Han sido puras buenas noticias.""


CAPITULO XXXI El Plan

"Han pasado cuatro meses y Aurora ha estado en reposo. El embarazo no ha sido tan fácil y ha tenido que cuidarse mucho al ser un embarazo doble y por su edad, aunque lo ha llevado bastante bien. Va al restaurante, pero solo para dar indicaciones; no está trabajando a tiempo completo. Julián está muy pendiente de ella.
Aurora: 'Por favor, Julián, ya el médico dijo que podía caminar, que podía ir. ¡No me trates como una inválida!'
Él responde: 'Hay que cuidarte, cuidar a los bebés, hay que tener precaución.'
Aurora: 'Sí, Julián, pero me voy a volver loca. Tengo que ir al restaurante, necesito distraerme, respirar aire puro.'
Julián: 'Está bien, vamos al restaurante, pero con mucho cuidado.'"
___________
Jonathan (pensando para sí mismo): ¡Otro día más recordando todo lo que perdí! Aurora... ¿cómo pude dejarme llevar por las mentiras de Estefanía? ¡Un embarazo falso! Qué ciego fui. Y ahora, aquí estoy, solo con mis recuerdos.
Tocan la puerta
Jonathan: Adelante.
Alejandro: ¡Hola, Jonathan! ¿Cómo estás? Sé que todo lo que has pasado ha sido muy duro.
Jonathan: Más o menos, Alejandro. Estoy intentando seguir adelante.
Alejandro: ¿Y Aurora? ¿Has pensado en hablar con ella? A lo mejor hay una oportunidad de arreglar las cosas.
Jonathan: Lo he pensado mucho, Alejandro. Pero, ¿cómo puedo volver con ella después de todo lo que hice? Además, el idiota ese está detrás de ella.
Alejandro: ¿Estás seguro?
Jonathan: Si yo mismo lo vi en casa de Aurora.
Alejandro: ¡Vaya! Eso cambia las cosas. ¿Y tú cómo te sientes al respecto?
Jonathan: La verdad es que me duele. Quiero a mi mujer conmigo amigo.
Alejandro: No te apresures a sacar conclusiones. La esperanza es lo último que se pierde.
Jonathan: Tienes razón. Pero, ¿y si ella ya no siente lo mismo por mí?
Alejandro: Eso solo lo podrás saber si intentas hablar con ella. No te rindas tan fácilmente.
Jonathan: Gracias, Alejandro. Tus palabras me han dado algo de esperanza. Voy a darle la sorpresa. Sé que abrió un restaurante.
Alejandro: Me alegro por Aurora, era su sueño.
Jonathan: Si Aurora es especial, no sé cómo la perdí por una persona interesada como Estefanía.
Alejandro: ¿Y qué has sabido de Estefanía?
Jonathan: Ha venido varias veces, pero tengo órdenes de que no la dejen entrar, ni en la oficina ni en el departamento.
Alejandro: ¿Y para qué viene? ¿Para que la perdones?
Jonathan: Quiere que le devuelva sus cosas. Según ella, el departamento y el carro, porque alega que se lo merece por acostarse conmigo. ¡Qué diferencia con Aurora! Ella nunca quiso nada de eso, y en tan poco tiempo ya puso a funcionar la granja y su restaurante. Me dio una lección. No fue orgullo de su parte, ella quería demostrar que podía hacerlo sin mí.
Alejandro: ¡Vaya! Estefanía no tiene vergüenza. Después de todo lo que te hizo, tiene el descaro de venir a pedirte cosas.
Jonathan: La verdad es que me sorprende su descaro. Pero, por otro lado, me hace darme cuenta de la clase de persona que es.
Alejandro: Y más aún si comparas su actitud con la de Aurora. Ella nunca te pediría nada así.
Jonathan: Aurora es diferente, después de ayudarme en mi carrera y formando la empresa cuando nos divorciamos no quiso nada.
Alejandro: ¿vas a ir al a buscar a Aurora?
Jonathan: Sí, creo que es hora de enfrentar mis miedos y hablar con ella. Quiero pedirle perdón y ver si hay alguna posibilidad de volver a estar juntos.
Alejandro: ¡Esa es la actitud!
Jonathan: Gracias, Alejandro. Te debo mucho.

CAPITULO XXXII El Plan Fallido

Jonathan se dirigía al pueblo de Aurora con el corazón lleno de esperanza. Quería recuperar a su exesposa y, durante el viaje, repasaba mentalmente las palabras perfectas para conmoverla y que le dé una nueva oportunidad. Llevaba consigo una maleta, preparado para quedarse unos días en un hotel cercano y reconquistarla con calma.
Al llegar al hotel, se refrescó con una ducha y esperó a que llegara la tarde para visitar el restaurante de Aurora. En la recepción, preguntó por el establecimiento y se dirigió hacia allí con paso decidido. Al entrar, quedó maravillado por la elegante decoración. Se sentía inmensamente orgulloso de los logros de Aurora. Se sentó en una mesa y solicitó que lo atendieran.
Mientras esperaba su pedido, observaba cada detalle del lugar. Pensaba en los sueños que habían compartido y en cómo el nunca había apoyado a Aurora en este proyecto. Justo cuando estaba sumido en sus reflexiones, la puerta se abrió y su corazón se detuvo. Allí estaba Aurora, radiante, acompañada de ese hombre que la abrazaba. Pero lo que más lo impactó fue ver su vientre ligeramente abultado.
En ese momento, Jonathan sintió una mezcla de rabia, tristeza y desesperanza. Su plan de reconquista se había convertido en una pesadilla. La ilusión de reconquistar Aurora ahora parecía un recordatorio cruel de un amor perdido.
Un dolor agudo se apoderó de su pecho. No podía ser cierto. ¿Aurora estaba embarazada y enamorada de otro?
Jonathan se quedó inmóvil, el dolor en su pecho se intensificaba con cada latido de su corazón. La imagen de Aurora, radiante y feliz, junto a otro hombre, se grabó en su mente como una herida abierta. El mundo a su alrededor se volvió borroso, los sonidos se amortiguaron, y todo lo que podía sentir era un vacío abrumador.
La mesonera, alarmada por su repentina caída, se apresuró a su lado. Otros comensales se acercaron, preocupados por su estado. Entre la confusión y el murmullo de voces, Jonathan solo podía pensar en las promesas que habían hecho, en los sueños que habían compartido, y en cómo todo se había desvanecido en un instante.
Aurora y Julián, al percatarse de la escena, se acercaron. Los ojos de Aurora se llenaron de sorpresa y consternación al reconocer a Jonathan.
Aurora sintió un nudo en la garganta al ver a Jonathan desplomarse al suelo. Los años que habían compartido juntos, las risas, las peleas y el amor que alguna vez sintieron, se le vinieron a la mente en una avalancha de recuerdos. A pesar de estar enamorada de Julián y de esperar un hijo suyo, el dolor de ver a su exmarido sufriendo era insoportable.
Julián, al ver la angustia de Aurora, la tomó en sus brazos y la alejó un poco de la escena. "Tranquila, mi amor. Vamos a llamar a una ambulancia", , mientras marcaba el número de emergencia.
La sirena de la ambulancia se escuchó a lo lejos y pronto, los paramédicos llegaron al restaurante. Mientras atendían a Jonathan, Aurora no podía dejar de llorar. Julián la consolaba, pero ella seguía inquieta.
Cuando los paramédicos se llevaron a Jonathan en la camilla, Aurora intentó seguirlos, pero Julián la detuvo. "Te llevaré al hospital, pero prométeme que te quedarás tranquila. Piensa en nuestros bebés", le suplicó.
Aurora lo miró a los ojos, llena de culpa y confusión. "Julián, no quiero que le pase nada a Jonathan. Él fue mi esposo durante veinte años".
Julián la besó en la frente. "Lo sé, mi amor. Voy a estar contigo en todo momento".
CAPITULO XXXIII La Realidad
Pasó una hora que a Aurora le pareció una eternidad. Los minutos se arrastraban mientras imaginaba los peores escenarios. Finalmente, el doctor salió de la habitación y se dirigió hacia los familiares. Aurora se levantó de un salto, su rostro pálido y sus ojos llenos de angustia. "Soy su exesposa", dijo con voz temblorosa.
El doctor la miró con compasión. "El señor ha tenido un preinfarto. Por suerte, reaccionamos a tiempo y está estable. Sin embargo, deberá guardar reposo absoluto durante las próximas semanas".
Aurora sintió un gran alivio al escuchar las palabras del doctor.
Aurora entra en la habitación del hospital donde se encuentra Jonathan, acostado y un poco pálido.
Aurora: ¡Me diste un susto, Jonathan!
Jonathan: Se le escapa una lágrima. Cuando te vi embarazada, me dolió mucho. No porque estes cumplido tu deseo de ser madre, sino porque eso significa que estás con él. Y lo nuestro ha terminado definitivamente.
Aurora: "Jonathan, después de nuestro divorcio cambié. Ya no soy la misma persona. He cambiado, En nuestro matrimonio me entregué por completo y no lo valoraste. Ahora espero más de una pareja. Lo nuestro quedó en el pasado. Me asusté mucho cuando te vi en el piso, te tengo mucho cariño, pero he decidido seguir adelante con mi vida junto a Julián."
Aurora:" Estoy feliz con Julián y nuestro futuro juntos. Como tú lo hiciste junto a Estefanía y el bebé que esperas.
Jonathan: si aurora estoy pagando lo que te hice. Y lo de Estefanía fue una farsa, nunca estuvo embarazada, fue un golpe fuerte saber de su engaño, no por ella por el bebe que deseaba tener, pero todo era mentira.
Aurora (asombrada con lo que Jonathan le acaba de contar)debe estar tranquilo Jonathan. Tuviste un pre infarto. Ya no pienses en eso ahora.
En estos momentos siento dolor tristeza, y un vacío ya no eres mi esposa, verte así feliz con otra persona formando una familia con tus proyectos. Y no formo parte de nada de eso. Dice Jonathan cabizbajo.
Jonathan ya no piense más en eso, tiene que dejar el pasado atrás, no es fácil yo lo viví cuando nos divorciamos. Pero todo pasa. Y cada día duele menos.
Aurora perdoname nunca quise hacerte daño, me volví prepotente, y no me justificó pero nunca te había sido infiel. Estefanía tenía todo planeado y un tonto como me arrepiento. me divorcié de ti por el bebé, ese fue el motivo, de el divorcio
Tranquilo Jonathan trata de descansar ya regresoby aurora salebde la habitación.
Al llegar a la sala de espera se encuentra Emma Robert y Julián.
Emma se apresura como está Jonathan, que susto y venirse a infartar en el restaurante.
Aurora le dio el preinfarto cuando me vio embarazada, la impresión fue fuerte parar el
Aurora y ahora cuando lo den de alta, me imagino que no podrá viajar de inmediato. Le dice Emma
No se Emma, claro que no puedo dejarlo tirado aquí si familia está lejos, pero tampoco me lo quiero llevar a la granja, sería muy incómodo para ambos
Emma se ofrece diciendo me lo llevo yo, será como una semana tal vez
te lo agradecería Emma porque en mi estado no podría y no quiero afectar a mis bebés. Claro hay que hablar con Jonathan.
Julián se acerca a Aurora, amor por mi no hay problema si tienen que pasar una semana en la granja
Aurora:No amor eso sería un error y en estos momentos mi prioridad son mis bebés, y tengo que estar tranquila.hablare con Jonathan y veremos qué se hará.


CAPITULO XXXIV Gracias por la Idea

El sol comenzaba a ocultarse detrás de las colinas, bañando la granja de Julián en un cálido resplandor dorado. Jonathan, aún convaleciente, se encontraba sentado en el porche, observando el paisaje con una mezcla de frustración y tristeza. Alejandro, su amigo de toda la vida, se acercó con dos tazas de té caliente.
Alejandro: (ofreciéndole una taza) Aquí tienes, amigo. Te hará bien.
Jonathan: (aceptando la taza sin mucho entusiasmo) Gracias, Alejandro. (suspira) No puedo creer que esté aquí, en la granja de Julián.
Alejandro: (sentándose a su lado) Julián solo quiere ayudarte, Jonathan. Después de tu preinfarto, necesitabas un lugar tranquilo para recuperarte.
Jonathan: (con amargura) ¿Ayudarme? ¿O asegurarse de que no esté cerca de Aurora? (mira a Alejandro con ojos llenos de celos) Él está en la casa, con mi exesposa, y ahora ella está embarazada de él.
Alejandro: (con tono conciliador) Aurora ha seguido adelante, y tú también deberías hacerlo. Julián no tiene la culpa de que las cosas hayan cambiado.
Jonathan: (apretando la taza con fuerza) Lo sé, pero no puedo evitar sentirme así. Cada vez que pienso en ellos juntos, (Su voz se quiebra) Es como si me arrancaran el corazón.
Alejandro: (con un tono más suave) Jonathan, ¿cómo te sientes con el embarazo de Aurora? Sé que cuando ustedes estaban casados, no pudieron tener hijos.
Jonathan: (mirando al horizonte, con los ojos llenos de tristeza) Es… complicado. Siempre quise ser padre, y cuando no pudimos tener hijos, fue devastador para ambos. Ahora, verla embarazada de Julián… (hace una pausa, luchando por controlar sus emociones) Me alegra por ella, de verdad, pero también me duele. Es un recordatorio de lo que nunca pudimos tener.
Alejandro: (poniendo una mano en el hombro de Jonathan) Tienes que concentrarte en tu recuperación. Aurora y Julián están felices, y tú también mereces encontrar tu propia felicidad.
Jonathan: (mirando al horizonte) Tal vez tengas razón, pero es difícil. Muy difícil.
El silencio se instaló entre ellos. Jonathan sabía que Alejandro tenía razón, pero aceptar la realidad era un proceso doloroso. Mientras tanto, la granja de Julián, con su paz y serenidad, se convirtió en el escenario de su lucha interna.
___________
En el interior de la casa, Aurora y Julián estaban acostados en la cama, disfrutando de un momento de paz.
Julián: (acariciando la barriga de Aurora con ternura) Hola, mis bebés. Aquí está papá.
Aurora no pudo evitar reírse ante la dulzura de Julián. Sus ojos brillaban con amor y felicidad mientras lo observaba hablarle a su vientre.
Aurora: (sonriendo) Eres tan tierno, Julián. (se inclina y lo besa suavemente en los labios)
Julián: (mirándola con amor) No puedo esperar a conocerlos. (besa la barriga de Aurora) Van a ser tan increíbles como su mamá.
Aurora: (acariciando el cabello de Julián) Y tan amorosos como su papá.
Después de unos momentos de silencio, Aurora miró a Julián con curiosidad.
Aurora: (con suavidad) Julián, ¿cómo se te ocurrió la idea de prestarle tu casa a Jonathan?
Julián: (suspirando) Sabía que necesitaba un lugar tranquilo para recuperarse después del preinfarto. Y aunque no somos los mejores amigos, no podía dejarlo sin ayuda.
Aurora: (asintiendo) Entiendo. Pero sabes que él no está muy contento con la idea, ¿verdad?
Julián: Sí, lo sé. Está celoso, y no puedo culparlo. Pero espero que con el tiempo, se dé cuenta de que solo quiero lo mejor para todos nosotros, incluyendo a él.
Aurora: (acariciando su mejilla) Eres un buen hombre, Julián. Estoy segura de que, eventualmente, Jonathan lo entenderá.
Julián: (besándola en la frente) Espero que tengas razón, amor. Mientras tanto, solo quiero concentrarme en ti y en nuestros bebés.
Aurora sonrió y se acurrucó más cerca de Julián, sintiendo la calidez de su amor y apoyo. Sabía que, a pesar de las complicaciones, estaban construyendo una vida juntos llena de esperanza y amor.


CAPITULO XXXV Duele

Un soleado día en la granja. Jonathan está sentado en un banco, mirando al horizonte. Julián se acerca y saluda.
Julián se sienta a su lado, pero Jonathan apenas le presta atención.
Julián: ¿Cómo te sientes hoy? ¿Te encuentras mejor?
Jonathan: (Suspira) Sí, supongo.
Julián: Me alegro mucho. Y recuerda, si necesitas algo más, no dudes en pedirlo.
Jonathan: (Con un tono sarcástico) Claro, como no.
Julián frunce el ceño, confundido.
Julián: ¿Pasa algo, Jonathan? ¿Hay algo que te moleste?
Jonathan: (Explota) ¡Siempre tan atento, tan amable! ¿Crees que no me doy cuenta?
 ¡Pareces un santo, pero todos sabemos cómo eres!
Julián: (Sorprendido) Jonathan, no entiendo...
Jonathan: (Continúa, cada vez más alterado) ¡Siempre buscando reconocimiento! ¡Siempre queriendo quedar bien con todos!
Julián: (Se levanta) Entiendo que nosotros no podamos ser amigos, por obvias razones, pero vamos a tener un trato cordial. Hagámoslo por Aurora. No puedo negar que el tiempo vivido contigo es importante para ella, y eres una persona especial en su vida. Solo por eso te dejé quedarte aquí, porque mi prioridad es Aurora su tranquilidad, y felicidad.
Jonathan se queda en silencio.
Julián (Se retira).
Alejandro: Escuché todo, Jonathan. Entiendo que para ti sea difícil estar aquí, pero tienes que reconocer que Julián es un buen hombre.
Jonathan: Tú también estás a favor de ese hombre.
Alejandro: Julián no tiene la culpa de lo que pasó entre Aurora y tú. ¿O hubieras preferido que fuera un hombre que no la valorara?
Jonathan: Claro que no, pero no es fácil saber que ese hombre está con mi mujer.
Alejandro: lo mira fijamente. "¿Tu mujer?" se van a casar y están esperando gemelos.
Jonathan: ¿Cómo me dices eso? Mi Aurora se va a casar con otro hombre y tendrán dos bebés? Se le escapa una lágrima. Ella sí cumplirá su sueño de tener un hijo. Dice Jonathan con voz quebrada.
Alejandro: Tranquilo, amigo. Quién sabe lo que te depara el futuro.
Jonathan: Nunca quise adoptar, y ahora lo consideraría, pero estoy solo. Fui un tonto porque siempre hice sentir mal a Aurora pensando que ella era la estéril. La sentía incompleta y la culpaba internamente. Esa frustración hizo que me alejara de ella. Y qué ironía de la vida, el estéril era yo.
Alejandro: Quién quita que conozcas a un nuevo amor.
Jonathan: No lo creo.
___________
Julián: (Llegando a la casa de aurora, abrazándola por detrás) Te extrañé.
Aurora: (Volteándose, sonriendo) Yo también te extrañé. ¿Qué tal tu día?
Julián: (Suspirando) Hubiera sido mejor si no hubiera visto a Jonathan.
Aurora: (Poniendo una mano en su mejilla) Lo sé, mi amor. Lo sé. Pero pronto todo esto acabará. Sé lo difícil que es para ti. Pero por favor, ten paciencia.
 Julián: (Aflojando el abrazo) ¿Paciencia?
Aurora: (Interrumpiéndolo con suavidad) Sé que es difícil, pero Jonathan está pasando por un momento muy complicado. Y yo... yo no puedo abandonarlo así.
Julian: (Suspirando) Lo sé, Aurora. Lo sé. Espero se recupere pronto.
Aurora: (Mirándolo a los ojos) Pronto se irá. Muy pronto. Y entonces podremos estar tranquilos los dos. Por favor, hazlo por mí.
CAPITULO XXXVI Reencuentro
Robert y Emma caminan ansiosamente por el aeropuerto, sus ojos escaneando la multitud. .
Emma: (Con una sonrisa nerviosa) No lo veo.
De repente, ven una figura familiar emergiendo de la puerta de llegadas. Es Max, con una mochila a la espalda y una sonrisa de oreja a oreja.
Max: ¡Mamá! ¡Robert !
Corren hacia él y se funden en un abrazo grupal.
Robert : ¡Hijo! ¡Estás más alto que la última vez que te vi!
Max: (Riendo) ¡Un poco!
Se alejan un poco y se miran fijamente.
Emma: (Conmovida) Ha pasado tanto tiempo...
Max: Mamá no exageres.
Mientras caminan hacia la salida, charlando animadamente, se nota la emoción de Robert .
El día siguiente Robert está trabajando en un
automóvil. Max lo observa desde la puerta, apoyado en el marco.
Max: (Sonriendo) ¿Siempre te ha gustado arreglar coches?
Robert : (Sin apartar la vista del motor) Desde que era un niño. Mi padre me enseñó todo lo que sé.
Hay un silencio incómodo. Max se acerca un poco más a Robert .
Max: Robert... ¿Cómo te sentiste cuando te enteraste de que yo existía?
Robert se queda quieto, sus manos se detienen sobre el motor. Después de un momento, suspira.
Robert : Fue... inesperado. Una sorpresa muy grande.
Max: (Con suavidad) ¿Te molestó?
Robert : (Mirando a Max a los ojos) Al principio, Sentí mucha rabia, dolor... Por el tiempo perdido.
Robert vuelve a concentrarse en el motor, pero sus manos tiemblan ligeramente.
Robert : (Continuando) No tengo derecho a pedirte que me veas como tú padre. Pero quiero que sepas que estoy haciendo todo lo posible.
Max: (Acercándose y poniendo una mano en el hombro de Robert ) Yo también quiero conocerte, papá. Y quiero que seamos una familia.
Robert asiente con la cabeza, una lágrima resbala por su mejilla. Se levanta y abraza a Max con fuerza. (Es la primera vez que lo llama papá).
Emma está parada frente a la ventana de la cocina, mirando fijamente hacia el jardín. Sus ojos están húmedos.
Viendo a Robert y a Max. Se culpa a sí misma por no haberle contado a Robert antes. Por el tiempo perdido, por el dolor que le pudo haber causado a ambos.
Una lágrima resbala por su mejilla. Suspira profundamente, tratando de contener el llanto.
Emma (susurrando): ¿Cómo pude ser tan egoísta?
Imagina a Robert y Max juntos, riendo, compartiendo momentos. La culpa la consume.
Emma (en voz alta): ¡No sé cómo arreglar esto!
Se aleja del fregadero y comienza a caminar de un lado a otro de la cocina. Sus pasos son lentos y pesados. La culpa es una carga que lleva consigo a todas partes.
Se dirige hacia el jardín, donde Robert y Max están sentados en un banco, hablando animadamente. Emma los observa desde lejos, su corazón latiendo con fuerza.
Emma (con voz temblorosa): Robert, Max...
Los dos se vuelven hacia ella. Robert la mira con una expresión de sorpresa, mientras que Max la observa con curiosidad.
Emma se acerca a ellos, con los ojos llenos de lágrimas. Sabe que debe pedir perdón.
Robert la abraza con ternura. "Emma, dejemos el pasado atrás", dice con calma.
Max aún no se acerca. Todavía no está preparado para perdonar a su madre.
"Mamá, dame tiempo", responde Max con voz suave.


CAPITULO XXXVII La Nueva Secretaria.

Una semana después, en la oficina de Jonathan, hay bastante trabajo acumulado.
Alejandro: (Entrando con una taza de café) ¿Cómo estás, Jonathan?
Jonathan: Mucho trabajo atrasado. (Suspirando) La verdad es que estoy agotado. Todo este trabajo me está pasando factura.
Alejandro: Debes tener calma. Acuérdate que vienes saliendo de un infarto, tienes que cuidarte.
Ya vi tu nueva secretaria, es linda.
Jonathan: Me la asignó Recursos Humanos, no la he detallado mucho. Y ya lo que me pasó con Estefanía, te juro que jamás me involucraré con otra secretaria.
Amigo, creo que aprendiste la lección, dice Alejandro.
Alejandro se retira, dejando a Jonathan solo con su montaña de trabajo. Llama a su secretaria. Entra una mujer de unos 30 años, vestida de manera sencilla y discreta. Su expresión es seria y concentrada, dando la impresión de una profesional dedicada.
Jonathan le pregunta: '¿Elizabeth es tu nombre, cierto? Tenemos mucho trabajo acumulado. ¿Te podrías quedar unas horas extras?'
Si! mi nombre es Estefanía, señor. Lamentablemente, no puedo quedarme mucho tiempo extra. Una hora sería lo máximo.
Está bien, entiendo', responde Jonathan.
___________
Ha pasado una semana de arduo trabajo. Jonathan y Elizabeth han tenido que trabajar horas extra. La angustia de su secretaria aumentó cuando Jonathan se quedó una hora más tarde. Él se ofreció a llevarla a casa, pero ella declinó. A pesar de todo, ha demostrado ser una excelente secretaria.
Jonathan ha notado que Elizabeth posee un gran conocimiento y muchas habilidades. Por ello, solicitó a Recursos Humanos que le proporcionaran el historial laboral de Elizabeth Montgomery. Al recibirlo, comenzó a leerlo.
Elizabeth Montgomery
> Edad: 29 años
> Estudios realizados Licenciada en Administración de Empresas, egresada de la University of Maryland, College Park.
> Experiencia laboral
Coordinadora de Proyectos en Messer Construction (con sede en Maryland) durante 5 años.
Jonathan se reclinó en su silla de oficina, frotándose la sien. La hoja de vida de Elizabeth Montgomery seguía en sus manos. Sus ojos recorrieron nuevamente las líneas, deteniéndose en la experiencia laboral. Cinco años como coordinadora de proyectos en una importante constructora. ¿Cómo era posible que alguien con esas credenciales estuviera trabajando como secretaria?
"No tiene sentido", murmuró para sí mismo. "Con ese currículum, podría estar dirigiendo un equipo ¿Qué la llevó a aceptar este puesto?"
Recordó las últimas semanas trabajando junto a Elizabeth. Su eficiencia, su capacidad para resolver problemas y su conocimiento de la industria de la construcción eran evidentes. Sin embargo, su puesto actual parecía subutilizar por completo sus habilidades.
"Quizás haya una historia detrás de todo esto", pensó. "Tal vez haya razones personales o circunstancias que la hayan llevado a tomar esta decisión".
Jonathan se levantó y caminó hacia la ventana de su oficina, mirando hacia la ciudad. Se preguntó si debía hablar con Elizabeth sobre sus dudas. Por un lado, no quería ser intrusivo ni hacerla sentir incómoda.
Elizabeth entra a la oficina de Jonathan, llevando consigo su bolso.
Elizabeth: Señor, ¿ya me puedo retirar, o necesita algo más?
Jonathan: Sí, Elizabeth, siéntese un momento, por favor. Señala una silla frente a su escritorio.
Elizabeth se sienta, cruzando las piernas y esperando.
Jonathan: Disculpe, Elizabeth. He estado revisando su historial laboral y me ha llamado la atención que una persona con su experiencia y preparación esté ocupando el puesto de secretaria.
Elizabeth frunce el ceño ligeramente.
Elizabeth: ¿Tiene alguna queja sobre mi trabajo, señor?
Jonathan: No, no es eso. Es solo que... me parece que está subutilizando sus habilidades.
Elizabeth: Le agradezco el cumplido, señor, pero me gusta mi trabajo y trato de hacerlo lo mejor posible. ¿Hay algo específico que le gustaría que hiciera diferente?
Jonathan: Bueno... Hace una pausa, buscando las palabras adecuadas. No Elizabeth.
Elizabeth mantiene la mirada fija en Jonathan, sin responder.
Elizabeth: Con permiso, señor. Si no necesita nada más, me retiro.
Se levanta de la silla y se dirige hacia la puerta.
Jonathan: Elizabeth, espera.
Ella se detiene, volviendo a mirar a Jonathan.
Jonathan: Prometo que no tengo ninguna intención de ofenderla. Solo estoy tratando de entender su situación.
Elizabeth: Lo aprecio, señor. Pero creo que es mejor que hablemos de esto otro día.
Se despide con un gesto de la cabeza y sale de la oficina.
Jonathan: Suspira. Tendré que llegar al fondo de este asunto.


CAPITULO XXXVIII No es Igual

Aurora y Julián están en la habitación, rodeados de ropa de bebé. Aurora acaricia su vientre suavemente.
Julián: ¿Sigues sin creer que en unos meses tendremos a nuestros pequeños en brazos?
Aurora: (Sonríe) Es increíble, ¿verdad? A veces me despierto de noche y siento sus pataditas, y no puedo evitar emocionarme.
Julián: Yo también. Son la bendición más grande que hemos recibido.
Aurora se queda pensativa, mirando un anillo en su dedo
Aurora: Julián , ¿y la boda? Sé que estás emocionado, pero...
Julián: (Acercándose a ella) Aurora , ¿qué pasa? ¿No quieres casarte conmigo?
Aurora: (Baja la mirada) No es eso... es que... después de todo lo que he pasado, tengo miedo. Miedo de que las cosas vuelvan a salir mal.
Julián: Entiendo tus miedos, Aurora . Sé que tu pasado te ha marcado, pero yo estoy aquí para ti. Quiero que sepas que te amo y que haré todo lo posible para que seas feliz.
Aurora: Lo sé, Julián . Y te amo a ti. Pero... ¿y si me equivoco otra vez? ¿Y si vuelvo a sentirme así de sola y abandonada?
Julián: Aurora , tú no estás sola. Tienes a nuestros hijos y a mí. Nunca te dejaré sola. Y además, ¿cómo puedes comparar lo que vivimos nosotros con lo que pasó antes?
Aurora: Lo sé, lo sé... Pero a veces los miedos son más fuertes que la razón.
Julián: ¿Sabes qué?
Celebremos nuestro amor de otra manera. En lugar de una gran boda, podemos hacer una ceremonia íntima con nuestros familiares y amigos más cercanos. Algo que nos represente a nosotros y a nuestra historia.
Aurora: (Sonriendo) Me gusta esa idea. Y así tendremos más tiempo para disfrutar de nuestros bebés.
Julián: Exacto. Lo más importante es nuestra familia. Y tú y yo, juntos.
Ambos se abrazan con fuerza, y Aurora siente una sensación de calma y seguridad.
Aurora: Julián , ¿te acuerdas de que te dije que cenaríamos con Emma, Robert y Max?
Julián: ¡Claro que sí! ¿Cómo ha estado todo con ellos?
Aurora: Pues... la verdad es que ha sido un camino largo. Ya sabes lo de Max, ¿no? Que Emma no le contó a Robert que estaba embarazada.
Julián: Sí, claro. Es una situación complicada.
Aurora: Exacto. Perdieron casi veinte años como padre e hijo. Ha sido difícil para todos, pero poco a poco están reconstruyendo su relación.
Julián: ¿Y cómo está Max?
Aurora: Max es un chico muy bueno. Está agradecido de conocer a su padre, pero aún le cuesta un poco perdonar a Emma. Es normal, ¿no? Después de todo, le ocultó una parte tan importante de su vida.
Aurora: Yo no culpo a Emma. Seguramente tuvo sus razones para hacerlo. Lo importante es que ahora estén juntos y que Max esté pasando más tiempo con ambos. Viene a verlos con frecuencia.
Julián: Eso es bueno. Necesitan tiempo para sanar y construir su relación.
Aurora: Totalmente. Solo tenemos que ser pacientes con ellos. Max necesita tiempo para procesar todo lo que ha sucedido.
Ambos se quedan en silencio por un momento, pensando en la complicada situación de sus amigos.
Julián: Me alegro de que estén juntos.
CAPITULO XXXIX “?”
Jonathan observa a Elizabeth mientras se apresura a salir de la oficina. Es viernes por la tarde y, como siempre, parece tener prisa por irse.
Jonathan: Para sí mismo Otra vez saliendo a toda prisa. ¿Qué estará haciendo después del trabajo?
Recuerda las numerosas ocasiones en las que ha invitado a Elizabeth a alguna reunión después de horas o a un evento social, y ella siempre ha declinado, alegando compromisos previos.
Jonathan: Acercándose a su escritorio La verdad es que Elizabeth es una empleada excepcional. Sus conocimientos en construcción son impresionantes y su capacidad para trabajar bajo presión es admirable. Pero hay algo en ella que no termina de encajar.
Jonathan se sienta y toma una taza de café. Reflexiona sobre las peculiaridades que ha notado en Elizabeth.
Jonathan: La ropa ancha, los lentes... ¿Será que quiere pasar desapercibida? Y esa prisa por irse todos los días, como si estuviera huyendo de algo.
Recuerda la vez que vio a Elizabeth sin maquillaje y quedó sorprendido por su belleza natural.
Jonathan: Es hermosa, no hay duda. Pero parece esconderse detrás de esa apariencia sencilla. Me pregunto qué la lleva a actuar así.
Se levanta y camina hacia la ventana de su oficina.
Jonathan: Tal vez debería hablar con ella. Pero no quiero parecer entrometido. Por otro lado, siento curiosidad y creo que podría ayudarla si está pasando por algo.
Jonathan está sumido en sus pensamientos, observando a Elizabeth de reojo. Ella se acerca a su escritorio con unos documentos en la mano. Él no puede evitar notar la elegancia de sus movimientos y la profundidad de sus ojos ámbar.
Jonathan (para sí mismo): Es tan... intrigante. Cada día descubro algo nuevo sobre ella.
Elizabeth coloca los documentos sobre su escritorio y lo mira, esperando.
Elizabeth: Señor, ¿necesita algo más?
Jonathan se sobresalta y se levanta de un salto.
Jonathan: ¡Perdón, Elizabeth! Estaba distraído.
Elizabeth lo observa con una mezcla de curiosidad y cautela.
Elizabeth: Señor me disculpa No me gustaría que se repitiera lo que ocurrió con su antigua secretaria.
Jonathan se siente avergonzado Se da cuenta de que sus acciones han hecho que Elizabeth se sienta incómoda. Porque dices eso?
Elizabeth: Todos hablan del tema.
Jonathan: Elizabeth, yo... sé que cometí un error terrible con mi secretaria anterior. Fue una falta de respeto hacia ella y hacia mí mismo. Y no quiero que pienses que soy así con usted.
Elizabeth lo mira fijamente, buscando sinceridad en sus ojos. Su expresión se torna más seria.
Jonathan: Me involucré sentimentalmente con mi secretaria anterior y eso llevó al fin de mi matrimonio. Fue un suceso vergonzoso en mi vida que me hizo perder a la persona que más amaba.
Hay un silencio incómodo. Elizabeth parece conmovida por la confesión de Jonathan.
Jonathan: Por eso te digo Elizabeth, que no estoy tratando de sobrepasar los límites contigo. Quiero que sepas que te respeto y que valoro mucho tu profesionalismo.
Elizabeth: Estoy aquí para cumplir con mi trabajo y no quiero que usted me mire de esa manera.
Jonathan: Me disculpo si se malinterpretó pero sus ojos son hermosos.
Elizabeth se levanta de su asiento, visiblemente incómoda.
Jonathan también se levanta de su asiento, sin querer se acerca un paso hacia ella. Sus ojos se encuentran, y hay una chispa entre ellos. Elizabeth se queda inmóvil, nerviosa. Se siente atraída por él, pero sabe que no debe ceder. Siguen mirándose fijamente, la tensión palpable en el aire. Poco a poco, se acercan aún más, sus respiraciones entrelazándose. Sus ojos se cierran, Justo cuando la tensión parece alcanzar su punto máximo, alguien llama a la puerta. Ambos se sobresaltan y se separan rápidamente. La interrupción los saca de su trance, y la atmósfera se vuelve incómoda.
La puerta se abre y aparece Alejandro, quien observa a Jonathan y a Elizabeth, ambos con cara de asombro. Elizabeth sale corriendo de la oficina. Jonathan, aún avergonzado, piensa: "No puedo creer que casi la bese". Alejandro le pregunta a su amigo: "¿Qué pasó? Estás pálido. ¿Viste la cara de Elizabeth? ¿Qué estaba pasando?"
Jonathan: Me volví a equivocar. Estaba hablando con Elizabeth y casi la beso.
Alejandro: ¿Qué dices? ¡Habíamos quedado en que no te involucrarías con tu secretaria!
Jonathan: No sé qué pasó. Ella es muy profesional, pero sus ojos... ️‍️ De repente estábamos muy cerca.
Jonathan: Espero no haber arruinado todo. ¡No quiero que se vaya!
Alejandro: Ve, habla con ella. Yo vendré después.
Jonathan: ¡Elizabeth espera!
Jonathan logra entrar al ascensor justo a tiempo
Elizabeth: (Angustiada) Señor Jonathan, déjeme en paz.
Necesito mi trabajo, no vine aquí a ser su juguete.
Jonathan: (Con voz suave) Te pido disculpas. No quiero que dejes tu trabajo. Podemos hablar fuera de aquí.
Elizabeth: No.
Jonathan: Por favor, no quiero que te vayas así.
Se abre la puerta del ascensor en el estacionamiento.
Jonathan: (Señala hacia afuera) Por favor.
Elizabeth, indecisa, sale del ascensor y sigue a Jonathan
Jonathan: Vamos a tomar un café. Necesito hablar contigo.
Ambos suben al auto
Jonathan conduce saliendo de la ciudad
Llega a un restaurante campestre.


CAPITULO XL Verdades

Jonathan, le hace un gesto a Elizabeth con la mano, invitándola a sentarse a su lado en una mesa de madera rústica. A su alrededor, un restaurante campestre, con el fresco aire de la tarde, mientras los rayos del sol tiñen de dorado los campos que se extienden más allá.
Jonathan: (Con la mirada fija en Elizabeth) Por aquí, Elizabeth
Elizabeth tímidamente se dirige hacia la mesa. Gracias. Es precioso este lugar.
Jonathan: Me alegro de que te guste. Quería un sitio tranquilo para hablar contigo.
Ambos se quedan en silencio por un momento, disfrutando del ambiente y de la compañía del otro.
Jonathan: (Con la voz más suave) Elizabeth, quiero que sepas algo. Sé que quizás te hayas hecho una idea equivocada de mí. Y no te voy a negar que cometí un error terrible con mi secretaria anterior. Fue una locura de la que me arrepiento profundamente.
Con mi exesposa, las cosas fueron muy diferentes. Estuvimos juntos durante veinte años, y nunca le fui infiel... hasta que conocí a Estefanía era joven y hermosa, yo estaba pasando por un mal momento en mi matrimonio, y yo... bueno, yo estaba ciego. Había dejado de valorar a mi esposa y a todo lo que teníamos. Estefanía tenía un objetivo claro: encontrar a alguien que la mantuviera. Aunque intenté resistirme, al final me dejé llevar por su belleza y juventud.
Cuando todo salió a la luz, me di cuenta del enorme error que había cometido. La mirada de decepción de mi exesposa me partió el alma. Juré que nunca volvería a causar ese daño a nadie. Y lo peor de todo fue verla después, con otra persona y embarazada. Sentí un dolor tan intenso que casi me da un infarto.
Jonathan hace una pausa, mirando a Elizabeth a los ojos. Ella lo observa en silencio, con una expresión serena.
Jonathan: Desde entonces, quiero ser cauteloso con las relaciones. Sufro mucho solo de pensar en volver a pasar por algo así. Por eso quiero que sepas que no soy un mujeriego empedernido, ni mucho menos un cazador de secretarias indefensas.
Ambos ríen, aliviando la tensión.
Jonathan: Admiró mucho tu trabajo, Elizabeth. Me gustaría que fueras sincera conmigo. ¿Por qué aceptaste este puesto?
Elizabeth: Es difícil, Jonathan. Mi vida ha sido complicada. Cometí un error que lo cambió todo, y estoy pagando las consecuencias. La gente es dura cuando se equivoca.
Jonathan: Claro que lo es. Todos nos equivocamos alguna vez, y todos sentimos el dolor de ser juzgados.
Jonathan: (Con la voz entrecortada) Elizabeth, no sé qué me pasó ahí en la oficina. Sentí una conexión contigo desde el primer día que empezamos a trabajar juntos. Me encanta trabajar a tu lado, eres tan... tan profesional. Pero lo de hoy... no sé qué me pasó. Te ves tan hermosa, tan delicada y a la vez tan fuerte. Y sin darme cuenta... te pido perdón. Mi vida es un completo caos de emociones en este momento. No quiero hacerte sentir incómoda ni dañarte de ninguna manera, pero no puedo dejar de pensar en ti. Quizás sea porque me intriga tu vida, es tan misteriosa.
Elizabeth lo mira fijamente a los ojos, con una expresión que mezcla tristeza y determinación.
Elizabeth: Jonathan, quiero mostrarte algo. Algo que te puede hacer entender muchas cosas sobre mí. Y es posible que, después de esto, me despidas.
Jonathan: (Preocupado) ¿Qué pasa, Elizabeth? ¿Estás bien? Claro que vamos.
Jonathan se levanta y sigue a Elizabeth, sintiendo una extraña sensación de inquietud. No tiene idea de lo que le espera, pero está dispuesto a escucharla.
Ambos se dirigen a un lugar desconocido para Jonathan. Él la observa mientras caminan hacia el auto, intentando descifrar qué es lo que tanto la inquieta.
Jonathan: (Intrigado) Elizabeth, ¿no quieres contarme qué pasa?
Elizabeth: (Suspirando) Es complicado, Jonathan. Llegaremos y entenderás.
Jonathan asiente, aunque la incertidumbre sigue presente en su mente.
Van en el auto de Jonathan y llegan a un suburbio de apartamentos, nada lujoso, pero limpio. Se detienen frente a un edificio y suben al tercer piso.
Elizabeth toca una puerta. A Jonathan le parece extraño que no abra con su llave; al parecer, no es su apartamento.
Una señora mayor abre la puerta: "Hola, mi niña, llegas temprano". Elizabeth la saluda y presenta a Jonathan: "Señora Marie, él es mi jefe". La señora parece pensativa por un momento. Elizabeth continúa:
Elizabeth: Sofía está dormida".
No está en su cuna", responde la señora Marie.
"La puede buscar, si no le molesta", pide Elizabeth.
La señora Marie entra a la habitación. Jonathan nota el nerviosismo de Elizabeth y no entiende nada. La señora regresa con una bebé de no más de cuatro meses.
Jonathan se queda paralizado. Elizabeth toma a la bebé y la presenta a Jonathan: "Ella es Sofía, mi bebé".
Jonathan, sorprendido, pregunta: "¿Tu bebé? ¿Estás casada?"
Elizabeth responde: "Vamos a mi departamento". Se despide de la señora Marie y salen del departamento. Al parecer, la señora Marie cuida a Sofía.
Bajan un piso y llegan al departamento de Elizabeth. Ella abre la puerta e invita a Jonathan a pasar. Lo sienta en el sofá y va a la habitación a dejar a Sofía en la cuna. Al regresar, se sienta frente a él.
"Ahora sí te cuento", comienza Elizabeth. "Acepté el trabajo porque nadie me daba trabajo siendo madre soltera con una bebé. No tuve más opción que no poner a Sofía en mi currículum. Sé que con esta información me puedes despedir, pero no tenía otra opción".
"Y el padre de Sofía", pregunta Jonathan.
"Era mi jefe", responde Elizabeth. "Fue una aventura corta, pero quedé embarazada. Él no quiso saber nada y me despidió".
"Fue difícil", continúa Elizabeth. "Por eso no puedo hacer horas extras ni viajar. La señora Marie es la única que me ayuda, pero es mayor. Pronto tendré que buscar una guardería, si es que no quedo sin trabajo".
Jonathan exclama: "¡Qué poco hombre rechazar a un hijo!"
Elizabeth lo mira y dice: "Sofía es mía y la amo".
Jonathan: "Te admiro y no te voy a despedir, pero te mereces otro cargo, según tu capacidad".
"Gracias, Jonathan", agradece Elizabeth. "Disculpa mi torpeza".
"No me hables de usted.
Podemos ser amigos", propone Jonathan.
"No sé, creo que debemos mantener cierta distancia", responde Elizabeth.
"¿Por qué?", pregunta Jonathan.
"Porque hoy quise que no te detuvieras", confiesa Elizabeth. "Quería que me besaras, a pesar de lo que había escuchado sobre ti. Puede que esté vulnerable y necesite apoyo".
Jonathan reflexiona: "Puede que ambos no estemos en posición de comenzar una relación ahora. Pero, extrañamente, no quiero alejarme de ti".
"Cualquier hombre correría al saber que soy madre soltera", dice Elizabeth.
"Eso no me aleja", asegura Jonathan. "Te admiro por quedarte con tu bebé".
"Me gusta estar a tu lado", confiesa Elizabeth, "y ahora me siento más tranquila al saber que conoces la verdad".



CAPITULO XLI El Final

Aurora se encontraba sentada en el balcón de su casa, mirando el atardecer. La brisa cálida acariciaba su rostro mientras sostenía una fotografía enmarcada de sus dos pequeños durmiendo plácidamente. Una sonrisa se dibujó en sus labios al recordar el día en que llegaron al mundo.
Habían sido unos meses intensos, llenos de preparativos, ansiedades y, por supuesto, una inmensa alegría. Y luego llegó el día del parto. Aurora recordaba con claridad la sensación de las contracciones, cada vez más fuertes y más frecuentes.
Julian, estaba a su lado, tomándole la mano con fuerza, sus ojos llenos de preocupación.
"Respira, mi amor", susurraba él, su voz temblorosa. "Puedes hacerlo".
Aurora asintió, concentrándose en su respiración. Pero el dolor era intenso y cada vez más difícil de soportar.
Con cada contracción, Aurora sentía un nuevo nivel de dolor, pero también una creciente emoción. Sabía que estaba a punto de conocer a sus hijos y eso le daba fuerzas para seguir adelante.
Finalmente, llegó el momento de pujar. Con cada esfuerzo, sentía que se acercaba más a su objetivo. Y entonces, uno a uno, sus dos pequeños milagros salieron al mundo. El primero fue un niño, al que llamaron Mateo, y luego una niña, a la que llamaron Luna. Julian cortó los cordones umbilicales, sus ojos desbordando de emoción.
Aurora los miró a ambos, a sus hijos y a su esposo, y sintió una oleada de amor tan intensa que le parecía imposible de contener. En ese momento, comprendió el verdadero significado de la vida.
__________
Han pasado ya cuatro años desde el nacimiento de los niños, y ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
Julián es un esposo maravilloso. Nos casamos un año después del nacimiento de Mateo y Luna. Doy gracias a Dios por haber puesto a este hombre en mi vida y por no haber dejado que los prejuicios influyeran en mi decisión de amarlo, a pesar de ser menor que yo. Ha resultado ser un hombre decidido, respetuoso, amoroso y muy maduro."
Aurora se sobresalta cuando Julián la abraza, que haces esposa, recordando. Tenemos dos hermosos niños y una vida juntos que nunca imaginé.
Julián: Yo tampoco. Pero estoy tan feliz de que nuestras vidas se hayan cruzado. Cada día te amo más.
Aurora: Yo también te amo, Julián. Gracias por ser el mejor esposo y padre que alguien podría pedir.
Se toman de la mano y se miran a los ojos, llenos de amor y complicidad.
Aurora: A veces pienso en lo que podría haber sido si hubiera dejado que los prejuicios me controlaran.
Julián: No lo hagas. Estamos donde debemos estar. Y nuestros hijos son la prueba de nuestro amor.
Aurora: Tienes razón. Somos una familia feliz y eso es todo lo que importa.
Se inclinan y se besan, sellando su amor.
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"Emma y Robert son muy felices. Han dejado atrás todo lo malo. Max, por su parte, logró perdonar a su madre. Se casó joven con una chica con la que estudió y se mudaron al pueblo. Ahora, están felices con su familia completa y su recién nacida nieta."
___________
"Jonathan tuvo la suerte de casarse con una mujer excepcional como Elizabeth. Juntos, han llevado su empresa a grandes alturas. Además, ella es una esposa maravillosa. Tienen una hija llamada Sofía y adoptaron a otro bebé. Sofía adora a su padre. Jonathan aprendió de sus errores y ahora está completamente dedicado a su familia. Ama profundamente a su esposa."
__________
El jardín está lleno de risas y música. Los niños corren de un lado a otro, mientras los adultos comparten historias y brindan.
Aurora: ¡No puedo creer lo lejos que hemos llegado! Recuerdo cuando Mateo y Luna eran solo unos bebés...
Julián: (sonriendo) Y ahora son unos pequeños traviesos. ¡Pero los amamos con todo nuestro corazón!
Max se acerca a su madre, Emma, y le susurra algo al oído.
Emma: (riendo) ¡Ay, hijo! Siempre tan cariñoso.
Robert pone su brazo alrededor de Emma.
Robert: Estamos tan orgullosos de la familia que hemos formado.
Jonathan y Elizabeth observan a sus hijos jugar.
Jonathan: Sofía está creciendo tan rápido. Ya casi no es una bebé.
Elizabeth: Y nuestro pequeño milagro, nos llena de alegría cada día.
Sofía corre hacia sus padres, para ver al bebé.
Sofía: ¡Quiero que todos conozcan a mi hermanita!
Todos se agachan para saludar a la bebé y la llenan de besos.
Emma se acerca a Aurora.
Emma: Gracias por ser tan buena amiga, Aurora. Me has ayudado mucho en esta nueva etapa de mi vida.
Aurora: ¡Para eso están las amigas! Y tú eres una persona increíble.
De repente, suena una canción lenta y romántica.
Julián: ¿Quieres bailar conmigo, mi amor?
Aurora: ¡Claro que sí!
Julián y Aurora se levantan y comienzan a bailar, mientras los demás los observan con ternura. Los niños se unen a la diversión, bailando y cantando.
La fiesta continúa hasta altas horas de la noche, llena de risas, amor y felicidad.
"La vida, un viaje de fe y optimismo"
La vida es un camino lleno de giros inesperados, alegrías y desafíos. A veces, nos encontramos en situaciones difíciles, donde la incertidumbre parece envolvernos por completo. Sin embargo, es en estos momentos donde nuestra fe y optimismo se ponen a prueba.
Creer en un futuro mejor, aunque las circunstancias sean adversas, nos impulsa a seguir adelante. La esperanza es el faro que guía nuestros pasos en la oscuridad, y la confianza en nosotros mismos, nuestra brújula.