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Nico era un niño que le costaba dormir. Le gustaba estar despierto, sin cerrar los ojos. Le gustaba jugar, leer y ver la tele hasta tarde. Le gustaba hacer ruido, moverse y saltar en la cama. Le gustaba pensar, imaginar y soñar despierto.
Pero un día, Nico se quedó sin pilas. Estaba muy cansado y bostezaba mucho. No tenía ganas de jugar, leer ni ver la tele. No tenía fuerzas para hacer ruido, moverse ni saltar en la cama. Solo quería dormir, descansar y soñar dormido.
Así que se puso el pijama, se lavó los dientes y se metió en la cama. Apagó la luz, cerró los ojos y se tapó con la manta. Se dispuso a dormir, a descansar y a soñar.
Pero lo que Nico no sabía era que esa noche iba a tener un sueño muy especial. Era un sueño que lo llevaría a un mundo mágico. Era un sueño que lo haría vivir una gran aventura. Era un sueño que lo convertiría en un héroe.
Nico empezó a soñar y se encontró en un lugar extraño. Era un lugar lleno de colores, formas y sonidos. Era un lugar donde todo era posible, donde no había límites ni reglas. Era el mundo de los sueños.
Nico se sorprendió y se alegró. Vio que el mundo de los sueños era muy bonito y divertido. Vio que había muchas cosas que le gustaban y le llamaban la atención. Vio que había muchas sorpresas que le esperaban y le emocionaban.
Nico se puso a explorar el mundo de los sueños. Vio que había animales fantásticos, como dragones, unicornios y sirenas. Vio que había personajes maravillosos, como hadas, duendes y magos. Vio que había lugares increíbles, como castillos, bosques y cuevas.
Nico se divirtió mucho. Se hizo amigo de algunos animales y personajes. Les enseñó su nombre, su edad y su país. Les contó sus gustos, sus intereses y sus sueños. Les invitó a su juego, su risa y su abrazo.
Nico vivió una gran aventura. Conoció un gran mundo. Encontró un gran tesoro.
Pero lo que Nico no sabía era que el tiempo se acababa. Y que pronto tendría que despertar. Y que quizás no volvería a ver el mundo de los sueños.
Nico oyó la voz de su madre que lo llamaba desde su habitación. Era la hora de levantarse. Nico se entristeció y se despidió de sus amigos del mundo de los sueños.
- Adiós, amigos. Gracias por jugar conmigo. Gracias por enseñarme vuestro mundo. Gracias por ser mis amigos. Os voy a extrañar mucho - dijo Nico.
Los animales y los personajes también oyeron la voz de la madre de Nico. Sabían que era la hora de dejarlo ir. Los animales y los personajes se emocionaron y se despidieron de Nico.
- Adiós, Nico. Gracias por jugar con nosotros. Gracias por conocer nuestro mundo. Gracias por ser nuestro amigo. Te vamos a recordar siempre - dijeron los animales y los personajes.
Nico y sus amigos se dieron un último beso y un último abrazo. Luego se separaron y se alejaron. Nico abrió los ojos y se encontró en su cama. Los animales y los personajes se quedaron en el mundo de los sueños.
Nico se levantó de la cama y se encontró con su madre. Le contó a su madre su sueño con el mundo de los sueños. Su madre le escuchó con atención y le felicitó por su sueño. Le dijo que era un niño muy bueno y muy valiente. Le dijo que era un niño muy sabio y muy sensible. Le dijo que era un niño muy lindo y muy querido.
Nico se sintió feliz y agradecido. Había tenido un gran sueño. Había vivido una gran aventura. Había encontrado un gran tesoro.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.